Rodrigo González, “El Profeta del Nopal”

Rodrigo González, “El Profeta del Nopal”









Canción: Perro en el periférico
Álbum “Hurbanistorias”
Artista: Rodrigo González
Año 1984
No de Track 2
Duración: 4.28
Letra y Música: Rodrigo González


El álbum Hurbanistorias fue editado originalmente en cassette en el año de 1984, reeditado en
vinilo por Ediciones Pentagrama en 1986 y más tarde en CD. El autor e intérprete de todos los
temas (voz, guitarras, armónica y percusión) es Rodrigo “Rockdrigo” González.

La canción “Perro en el periférico” es una de las canciones más representativas de este álbum, una
metáfora de la condición del ser humano. ¿Quién no se ha sentido alguna vez así? Aturdido,
confuso, triste y desolado, perdido sin rumbo. Una canción a todas luces demoledora, que explora
nuestro interior a quemarropa. Una canción con rimas simples, y consonantes, que produce el
efecto del autor, un Rodrigo analítico y directo.

Oriundo de Tampico, Tamaulipas, fue a vivir al entonces D.F., donde lo encontró el final de su
viaje aquel fatídico 19 de septiembre de 1985, hace 36 años ya. Rodrigo Eduardo González
Guzmán, después de probar suerte en la carrera de psicología y de incursionar en el teatro y la
literatura, aturdido por el ruido en su interior, decidió rolarla en la música. Los mitos alrededor del
mote de “el Profeta del Nopal” se remontan a su experiencia con un viajecito de hongos donde
recibió el llamado para ser el profeta trovador. No se sabe a ciencia cierta, pero se así se cuenta,
los mitos a su alrededor lo envuelven en ese halo de misterio.

Principal promotor del “Movimiento Rupestre”, asociado el término a lo rudo y primitivo, las
canciones de Rodrigo son más complejas de lo que se piensa. El Movimiento Rupestre es
considerado cercano al folk, a la canción de autor, al rock acústico y podrido. Se basa en la
autenticidad de sus letras y de su música, fuera de todo lo comercial, acompañado de la menor
cantidad de instrumentos. Incorpora a su música blues, rock y huapango y con una gran habilidad
en la guitarra y armónica.

Las temáticas de las canciones de Rockdrigo surgían de su gusto por la poesía, por las cosas
cotidianas de la vida, por las agridulces historias del mexicano, contadas y cantadas con ese
humor que lo caracterizaba. Con su creatividad logró dejar huella en su música y con las letras
“aparentemente” sencillas, pero que dicen mucho. Tal vez también por eso se le consideró el Bob
Dylan mexicano, lo cual no es cualquier cosa: nos estamos refiriendo a un Nobel Literario, con una
expresión poética alguna vez cuestionada, pero esa es otra historia.

Adelantado a su época como todos los genios musicales, en su pueblo magnético, en su tiempo
de híbridos, con el chip de la campechana mental que muchos traemos en la cabeza. Fue autor del
Manifiesto Rupestre, de donde se destaca:“Los rupestres por lo general son sencillos, no la hacen
mucho de tos con tanto chango y faramalla como acostumbran los no rupestres, pero tienen
tanto que proponer con sus guitarras de palo y sus voces acabadas de salir del ron… son poetas y
locochones, rocanroleros y trovadores, simples y elaborados”.

Y quizás haya algo de verdad en eso.
Rodrigo inicia contando la historia, el fingirnos ser dentro de una sociedad, para poder encajar en
lo establecido:


“Solo era una representación
Tan solo un acto de teatro
Una simple asimilación
De aquel tiempo y ese espacio”.

Habla de una condición a la que nos vemos sometidos desde el origen, hace un análisis de la
existencia, una crítica social expresa.

“Desde que nació barnizaron sus entrañas
Retacaron su cabeza de patrañas
Costumbres que como arañas
Lo atraparon en su red hecha de mañas”.


Rockdrigo busca crear conciencia social bajo las atmósferas de la gran metrópolis, el ruido y lo
que implica vivir en ella. Perdido en esta vieja ciudad de hierro, un perro solo, atrapado en la
monstruosa urbe, sufre la misma historia una y otra vez sin saber a dónde ir, ni qué hacer.

“Confundido por creencias
De religiones y ciencias
Aturdido por el ruido
En su interior, bien perdido
Tan solo un disco rayado
Con volumen muy histérico
Sin saber para qué lado
Como un perro,
como un perro en el periférico.

“Perro en el periférico” invita a la reflexión de la condición humana y no solo a la desolación entre
tanta gente y de paso a la furia de saberse así.

“Como un perro en el periférico
Confundido y colérico
Como un perro en el periférico
Confundido y colérico”.

A continuación, la letra:
Perro en el periférico
Rodrigo González



Solo era una representación
Tan solo un acto de teatro
Una simple asimilación
De aquel tiempo y ese espacio
Desde que nació barnizaron sus entrañas
Retacaron su cabeza de patrañas
Costumbres que como arañas
Lo atraparon en su red hecha de mañas”
Creció creyendo ser normal
Con los botones precisos
Superando al animal, en el cuarto y quinto inciso
Pero un día voló, y desde arriba él miró
El desorden de todo el barullo esférico
Fue entonces que se sintió
como perro en el periférico
Fue entonces que se sintió como perro en el periférico
Confundido por creencias
De religiones y ciencias
Aturdido por el ruido
En su interior, bien perdido
Tan solo un disco rayado
Con volumen muy histérico
Sin saber para qué lado
Como un perro,
como un perro en el periférico
Solo era una representación
Tan solo un acto de teatro
Una simple asimilación
De aquel tiempo y ese espacio
Confundido y colérico
Como un perro en el periférico
Confundido y colérico
Como un perro en el periférico
Periférico, periférico
Periférico férico férico férico
Esférico, esférico, histérico, histérico
Esférico, histérico, esférico, histérico esférico
Perro en el periférico


Les dejo la versión original de esta canción: https://www.youtube.com/watch?v=kUsdefiEfeQ

Una recreación en vivo de este tema por la banda española Bosco, que me gusta bastante.
https://www.youtube.com/watch?v=Hxh90FiH9oA

Y la versión de La Barranca, del álbum Ofrenda a Rockdrigo (2003), que también es buena.
https://www.youtube.com/watch?v=YT9-dmInDec

Gracias al compa Siddartha Rupestre, estudioso y admirador de Rockdrigo, por precisar algunos
datos. Nos leemos pronto.

Ad Libitum por Fabiola Amaro.