Tríptico contra Mi-ley

I-Balotaje



Escucho el leve cuchicheo
de las autoridades de mesa
desde mi banco y pupitre
en la única primaria pública.

Sentada a mi lado izquierdo,
la joven pudiente oliverense
que fiscaliza para el psicópata
curiosea en silencio su celular.

A lo lejos, un piano estragado
por el cruel cincel de los años
nos apabulla con su silencio,
ahogando el compás electoral.

Un gran friso que intenta remedar
los girasoles del viejo Van Gogh
preside el salón destinado a la música,
y el sol ahoga el cortinado antiguo.

El Estado popular se yergue
con su hoy maltrecho costado,
en la curva vigésimo tercera
de una época cruel y oscura.

Oliveros, 19/11/2023




II-La motosierra

Al pueblo argentino, porque resistirá

La motosierra de un tiempo rugoso
ha desplegado su bitácora,
hendiendo la piel de la madrugada
y el rostro verdimarrón de Oliveros.

Ahora hasta la luz desfallece
sobre la garganta de diciembre,
y se cierne el atavío del odio
en la ultrajada cintura popular.

Hay un anhelo dibujando manos
que buscan cerrarse en otros cuerpos.
Y un latido y un pecho que se funden
en clave popular entre las quintas.

Oliveros, 13/12/2023




III-El beso

Y ahora allí está el psicópata,
balbuceando sobre la boca
de la arribista semidesnuda
el beso embebido en la cal del odio.

Se esparce por el dolor del pueblo
la hiel de ese remedo del amor,
mientras padece entre la niebla
el desahuciado bolsillo popular.

Sigue golpeando esa mueca obscena
la espalda de este año que comienza,
en tanto el verano apenas nacido
rasga el batón de los barrios sin jornal.

Bar Molto Buono,
Rosario, 02/01/2024





Aquel abrazo en Tablada

a Carlos Piccioni
a Buba, in memóriam

Reverbera el sol del mediodía
en el esmalte sobre el cartel municipal
que acaricia la esquina exacta
de Leandro Alem y Gaboto.

Vuelvo a sentarme en una mesa
del bar tan mío y entrañable
frente a la Biblioteca Vigil,
donde macera la mejor historia.

Miro la publicidad comida por el óxido
de la “Casa Amancio Rodríguez SRL”,
mientras espero al poeta Piccioni
con quien trajinaremos la vida.

Compartimos, entonces, el café
junto a la tersa sombra de Buba
que se encaramó en mi corazón
aquella lejana mañana del 2001.

También navegó nuestra sangre
el cincelado abrazo de antaño
con el poeta de Los Quirquinchos,
ya bien trepado a la nostalgia.

No faltaron la tibieza de Oscar Bondaz,
cavada en los recodos del silencio;
ni Pedro y su torre humana tallada en dulzura,
que suele montar guardia en su bar de Pellegrini.

Ahora un nuevo pliegue de ternura
me caminará los recodos de la sangre,
cuando recuerde el murmullo de mi abrazo
con Carlos y sus lágrimas brillando.

Bar Málaga, 13/09/2023





Lentes

Ayer sentí que habían desaparecido
mis obvios cristales para ver la vida.
Me apabulló esa inesperada ausencia
del contorno enmarcado en plástico negro.

Y entonces se inició aquella cacería
detrás de la vital y noble herramienta,
mi pulso acelerado tanteando el mundo,
la caricia de su piel besando mi mano.

Oliveros, 1°/02/2024







Semblanza.
Eduardo Valverde: Nació en Santa Fe, en 1955. Poeta y periodista. Participó en tres
oportunidades en el Festival Internacional de Poesía de Rosario (1995, 2000 y 2002).
Publicó los poemarios Ceremonial de la luz (1996), Vestigios del asombro (2000),
Bitácora de la sangre (2019) y Obturación del límite (2023).

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