¿Qué libros te llevarías a una isla desierta? por Verónica Ortiz Lawrenz

¿Qué libros te llevarías a una isla desierta? por Verónica Ortiz Lawrenz


¿Qué libros te llevarías a una isla desierta? Es una pregunta recurrente pero nada fácil de
responder. Por años he querido saber con qué libros me quedaría si tuviera que escoger.
Difícil, pero además cada año la lista crece y la selección se complica. Sin embargo, ahora
estoy segura de los libros que me llevaría a esa isla desierta.

Pero antes, y creo que a muchos les ha pasado, les cuento que mi infancia no estuvo
rodeada de libros. Vengo de una familia disfuncional. Mi madre y algunas veces mi padre,
la mayor parte del tiempo ausente, nos contaban cuentos a mi hermana y a mi. No los leían
de un libro, no. Mi padre inventaba las hazañas de un chinito al que le pasaban toda clase
de vicisitudes de las que finalmente salía, con algunos contratiempos, bien librado.

En el caso de mi madre, sus cuentos e historias venían de una infancia tardía en Alemania,
donde por una decisión paterna fueron enviadas, ella y sus dos hermanas, a estudiar. Mi
madre tenía diez años. Llegaron en 1938, pocos meses antes de que estallara la Segunda
guerra mundial. El año pasado publiqué “Una decisión equivocada”, libro en donde cuento
esta historia. De pequeñas, de tres, cinco y ocho años, las niñas fueron enviadas a un
internado de monjas en Nogales. En el campo, donde mi abuelo sembraba, cercano a Bahía
de Quino en Sonora, no había escuelas, el más económico y cercano era este internado de
monjas donde las hacían trabajar y nadie nunca les contó un cuento.

En Alemania, fueron las mujeres, a las que nombraban “tías”, con quienes se quedaron a
vivir. Ellas les contaron sus primeros cuentos. Debo suponer que las tías repitieron estos
cuentos alemanes que mi madre aprendió bien, porque años después, ya en México, siendo
mi hermana y yo pequeñas, fuimos las destinatarias de la tradición oral que ella aprendió en
Alemania. Misma que no dudo le permitieron superar el hambre, las bombas y la violencia
vivida cuando al final de la guerra entraron los rusos y los polacos a violentar a cuanta
mujer se encontraron.

Uno de esos cuentos trataba de las tres hijas de un rey, a quienes el monarca preguntó ¿de
qué tamaño era su amor por él? La mayor contestó que lo quería más que a todos sus
elegantes ropajes. La de en medio le dijo que lo quería más que a todos sus zapatos. La
menor en cambio le aseguró quererlo más que a toda la sal que aderezaba sus comidas. El
rey montó en cólera por tal respuesta y la expulsó de sus dominios, ignorando los ruegos de
la reina madre…; y no sigo, porque la misma historia, con sus variantes, me la han contado
distintas personas de diferentes países. Lo cual me permite suponer que las historias, al
igual que nosotros, también viajan por el mundo y a través del tiempo.

Por estas fechas descubrí el libro recopilado y reescrito por Fabio Morábito, Cuentos
populares mexicanos, editado por el Fondo de Cultura Económica. Son 160 cuentos que el
autor reunió, tanto indígenas, como de Chiapas, Oaxaca, Veracruz, California, Nuevo
México entre otros lugares. Además de la riqueza literaria de cada cuento, vienen
acompañados por extraordinarias ilustraciones a todo color. Éste sería el primer libro de mi
lista para llevar a la isla desierta.









Hace unas semanas, en recuerdo a la gran escritora española Almudena Grandes, se publicó
una entrevista para la TV Española donde ella contaba que nunca la escogían para ser la
virgen ni ser un angelito porque era muy gorda y peluda de niña. Pero eso no la molestaba,
porque gracias a los libros que en su casa leía, ella tenía el mundo a su disposición: podía
volar en un tapete, o descubrir galaxias o viajar al centro de la tierra.

Acabo de terminar de leer el libro de la premiada escritora alemana Antonia Michaelis, El
cuenta cuentos. No pude despegarme, decidí pasar la noche del 31 de diciembre en su
compañía, lo terminé al día siguiente y no me arrepiento. Qué mejor regalo, porque la
historia te lleva a mundos paralelos mientras transcurre la vida de tres personajes
entrañables. “Ana cerró los ojos un segundo y se precipitó fuera del mundo real. Cayó en el
comienzo de un cuento.” Abel es El cuenta cuentos, se los cuenta a su hermana Micha, una
niña de seis años. Los cuentos y la realidad se parecen. Sin embargo, poco a poco van
revelando el daño que una familia disfuncional, como tantas, puede causarle a sus hijos.
Quedé deslumbrada por la imaginación y sentido crítico de la autora Antonia Michaelis.
Éste sería otro de los libros que sin dudarlo me llevaría a la isla.










Mi tercera selección tiene que ver con la primera. Acaba de ser editado por el FCE, Mitos y
cuentos indígenas de México, en dos tomos, I. Mitos, reyes y dueños, II. Cuentos.
Coordinados, seleccionados, las notas y versiones en español son de la socióloga,
traductora, antropóloga y editora Elisa Ramírez Castañeda. Qué riqueza de selección,
bilingüe porque incluye el cuento original en sus distintas lenguas: huichol, maya, mixe,
mixteco, náhuatl, otomí y tzeltal; y en traducción al español. Son más de setenta historias,
comentadas por la autora con una intención crítica que analiza las costumbres, la
cosmogonía de cada región. No dejo de admirar el meticuloso trabajo de años de la maestra
y también ensayista Elisa Ramírez Castañeda, dedicada toda su vida a la recopilación de tan
originales historias. Mitos y leyendas que fueron parte de ceremonias más complejas y que
gracias a estos dos tomos se conservan como relatos para no perder creencias y
pensamientos de nuestras culturas indígenas.









Comparto con gran emoción mi lista, ustedes seguramente añadirán sus libros predilectos,
sus autores y autoras. Pero no pude dejar de comunicarles el placer que esta selección me
produjo en el momento de leer cada libro. Historias que no me cansaría de leer y releer en
una isla desierta. Y mientras me voy a la isla, su variada riqueza literaria nos regala la
posibilidad de compartir con otros; niños y niñas, jóvenes, adultos algunas de estas
maravillosas historias que seguirán dando la vuelta al mundo sólo por el hecho de ser
repetidas y contadas por nosotros una y otra vez.

Mis tres selecciones:

Cuentos populares Mexicanos. Recopilados y reescritos por Fabio Morábito.
El cuenta cuentos, de Antonia Michaelis
Mitos y cuentos indígenas de México I. Mitos, reyes y dueños II. Cuentos (Coordinación,
selección, notas y versiones en español) Elisa Ramírez Castañeda.

¡Con isla o sin isla, leer transforma!