La miscelánea del encierro en Escafandra de Joaquín Filio por Jorge Manzanilla

La miscelánea del encierro en Escafandra de Joaquín Filio por Jorge Manzanilla



Todas las veces que acudimos a la palabra encierro, la pensamos en distintos campos y se alude en su mayoría de excepciones a la soledad. El encierro también se apega al silencio como parte de una misma episteme en la cual contribuimos todos los seres humanos. El Covid, como todos sabemos, nos llevó al encierro, aunque no necesariamente acudimos a los campos del silencio y la soledad, tuvimos tiempo para pensar o para ensimismarnos más de lo que ya estábamos. El libro de Filio, plantea el encierro del recuerdo y nos sumerge en él, tal como vemos en la portada, la escafandra perteneció a los buzos entre el siglo XVIII hasta inicios del siglo XX. La metáfora del casco y el océano como objeto de exploración es el indicado para conocer las historias y estudiar las piezas que se presentan a través de la memoria. Cada cuento es un álbum de recuerdos que están naufragando entre las soledades. El tema de la infancia con el presente narrativo, son los más recurrentes, esto no solo para entender y conocer más al personaje, sino como un acto freudiano de inmiscuirnos en la psicología de cada uno, tal es el caso de “El baterista” que divide el tiempo del concierto con el tiempo de su memoria que está actuando al mismo tiempo. Filio permite que accedamos a lecturas bifocales en la que podamos ser parte de la memoria del personaje y el presente narrativo en el cual el lector participa como un personaje testigo. Estamos vinculados con las emociones y las ansiedades de los encierros mentales, otro ejemplo interesante lo podemos leer en “Los cuentistas”, que son descritos en un aliento como “Los amorosos” de Sabines, la búsqueda de las cosas que en algún momento las tendrán para luego arrojarlas a la basura.

Escafandra es un aliento poético que juega con la posibilidad de la miscelánea, de la búsqueda entre estantes las historias y las emociones que pueden encontrarse en el carrito del supermercado. Esta plaquette no mayor a las 50 páginas, nos recuerdan el anecdotario que pasa por nuestra cabeza, todas las historias tiradas en el monte de nuestros problemas o traumas que se manifiestan en momentos cruciales de nuestra cotidianidad. Escafandra dialoga con Jung en todo lo que nuestro inconsciente representa en la variedad del yo plural que somos. Filio nos recuerda que hablar con nosotros mismos y el monólogo interior de nuestros días es permeable en la literatura y hablar/escribir es una dialéctica constante en épocas de Covid. Sus cuentos no ofrecen fábulas o soluciones en la cual el lector pueda sentirse satisfecho, porque es un Eterno retorno. Nuestros monólogos interiores no principian ni terminan, solo giran en su génesis emocional. Un claro ejemplo está en el prólogo, pues el mismo autor presenta el catálogo del yo que ha sido y a su vez, en el que todos podemos identificarnos. Nuestro antecedente influye en lo emocional y en lo literario. El cuento “Escafandra” plantea las inestabilidades mentales y el autor las sumerge en el conflicto emocional con el espejo, este recurso converge con la poética del novelista belga Maurice Materlink en El huésped desconocido. Pues el espejo habla desde un yo perdido y otro yo que no está segura su existencia. Lo fantástico y lo existencial se fusionan y canalizan historias que hablan de realidades entrelazadas y no casuales. Filio cuestiona “¿Por qué el argumento?” y desarrolla una historia omnisciente entre un hombre y una mujer. En este punto, el autor cuestiona el argumento, pues sus personajes pesan más que la historia misma, ya que nos sumergimos en las posibilidades de sus decisiones en una pequeña postal, donde cada línea es decisiva y cortada por un breve pasaje de la memoria.

El encierro de la salud y la nula escapatoria del cigarro que entre el elixir y el hastío se repite la escena “Erre con erre” nos repiensa entre lo bueno y malo de estar encerrados en lo sensorial y en la relación que existe entre el fumador y su cigarro. Escafandra cuestiona nuestras relaciones con el vicio y la repetición como un acto de encierro. La bocanada de humo, nubla lo que no queremos ver o recordar, sin embargo, se dibuja en el aire y nunca escapamos. Encierro en la propuesta de Filio, también significa ensimismarse y alejarse pues en el cuento “Una autopista de viento larga y silenciosa” la voz narrativa desde la oscuridad intrínseca del yo mientras conduce en la carretera, tal como ocurre en Carretera perdida de David Lynch, el escenario es solo avanzar sin saber el destino, solo el lector pertenece al discurso de la ansiedad y el ensimismamiento de que vive el personaje.

Por último, pensar el libro desde las épocas del Covid me parece reducido, pues este es un libro de la fragilidad de las condiciones humanas, de las imposibilidades y la invitación de dialogar con nuestro yo plural que hemos sido y que somos. Filio manifiesta sus influencias en los recursos literarios, este libro se apega al aliento de Zambra y al de Sabines, oraciones cortas, pero contundentes que nos recuerdan a nuestra cotidianidad con el habla y no la opulencia de un vocabulario rebuscado, Filio nos explica su convivencia con la literatura y la vemos reflejada en su literatura, en pequeñas postales como una nota periodística, en una miscelánea del sentimiento humano.