Itinerario mínimo del viaje de Pablo Antonio Junco

Antes de comenzar, quisiera terminar con el final de la historia pues resulta máxime intrigante: prendo un cigarro siempre festejando al texto. Cómo saber si éste será obra maestra u otro carrujo papel que tal cual apestará más adelante, puntualmente, ensanchándose displicente al aire. Varios escritos noctámbulos igual se fueron; casi porque aún flotan, frotan la lámpara. Lo ahí esparcido hace rato era gran literatura y ahora mismo esto… eso tanto deseado.

Aparece la música breves momentos, desciende lúcida en raudales con carácter de fugaz forma sobre inviables partes, ramas dado el tema, incluyendo su problemática ética hoy día respecto al sentir desorbitado; discusión, rimbombancia e importancia estética cuando está entre dedos. Así entonces entrando al clímax, entonado, aquel éter tornado dinámico, aquello eufórico dicho brilla ingenioso e inhibe al tungsteno: empieza por fin esta narración consumible.

Luminosas hadas, guapas musas, demás amores: inicio agradeciendo. También, al fluido consuelo e inusual garabateo que ni yo creí llevar tan lejos, legando palabras precisas, concisas o macizas asegún, además todavía persiste un tradicional aroma fuerte, ilusión potencial fabulando el ritual del sagrado pantomímico, moderno humo incluso algo parecido al sahumerio espirituoso. Acaso y continúa como suele: asiste a ebullición o surgimiento de la percepción.

Exige alta lírica diseñada, emocionante aclara mañanas. Al alba idea reciente quiere difundirse a soplo cosmogónico de oro molido enteógeno, el raciocinio didáctico que orondo contemplo, forjo argumento. Una magia impone impensable, galimatías con terminología blasfema pero colaboración directa para cierta revista, de culto. Insisto. Larga fantasía constructiva, fragmento dominado hacia oscura presencia misteriosa y todo habita en la médula. Luego denunciada, intuida en continuo la noche vuelve, inspira nube alada, langostas verdes vuelan
Compartir

Otras cosas que podrían interesarte