Ingrid Valencia en ‘Contrapunto’ y las relaciones con nuestro canon por Jorge Manzanilla

Ingrid Valencia en ‘Contrapunto’ y las relaciones con nuestro canon por Jorge Manzanilla



Cuando hablamos de poesía, siempre pensamos en el lenguaje que el poeta refiere en su quehacer literario, pensamos en todas las imágenes que nos dejan durante y después de la lectura. Cuando hablamos de poesía, pensamos en lo que para nosotros es y no es poesía porque ese es nuestro canon en torno a cómo debe ser un libro de poesía, esto, según nuestros estándares estéticos. Leer Contrapunto es hacerlo a partir de un catálogo de autores o referentes de nuestro presente canónico actual. Es pensar en las posibilidades que existen de leer versos, ya sea en columna, lineal o de la forma que queramos con tal de dar una mejor impresión de nuestra apreciación lectora. Ingrid, establece, como su nombre lo indica, un ‘contrapunto’ a lo que ella percibe de su propia poesía y busca representar la simultaneidad, esto por todos los poemas, que aparentemente no tienen una conexión entre ellos, pero entre ellos sucede un conjunto de sobra, tal como ocurre en su poema “Fotosíntesis” pues los temas no se unifican, se dialogan con su propio lenguaje y abren las posibilidades de lectura.

Cuando decimos poemas experimentales lo decimos pensando en el orden de los poemas o versos, el uso de puntuación o incluso, la dinámica de figuras retoricas que el poema desencadena en sus experimentaciones, pero, en este plano, no escapamos del lenguaje, el lenguaje es la ontología de las cosas, tal como señala Foucault: “desplazar el eje de la historia del conocimiento hacia el análisis de los saberes, las prácticas discursivas que organizan y constituyen el elemento matricial de esos saberes, y estudiar dichas prácticas como formas reguladas de veridicción”. Esto porque de nuestro aprendizaje y de nuestra cercanía constante con las influencias abrimos canales comunicativos entre todos nuestros saberes.

La poesía plantea posibilidades de inventarse y la ruptura con lo lineal o la tradicional del poema, Ingrid lo irrumpe para darnos un vistazo de lo rutinario como un microondas hasta cuestiones ontológicas como el poema “Territorio de lo efervescente”. La autora se basa en romper todo tipo de campo semántico para establecer un desorden de ideas que se conectan entre si y nos proporcionan “contrapunto” con nosotros mismos. Abre preguntas al lector para pensar en de qué canon hablamos cuando hablamos de canon. La búsqueda con los idiomas puede recordarnos al poema de Jair Cortes Enfermedad de Talking (2008) o la fragmentación con Ya sabes que no veo de noche (2016) Claudina Domínguez.

Ingrid Valencia recurre en su libro a un yo plural, les habla a todos los lectores como una especie de Caronte que navega por sus referentes y sus percepciones hacia todo lo que logra y no logra acumular. Tal como menciona en su poema “Nada ocurre dos veces”, pues este viaje no permite mismas lecturas, cada una proyecta distintas formas de apreciar el poema, esto no solo por lo estructural o lo discursivo, también por las búsquedas del lenguaje y la lectura de canon, como parte de nuestros referentes en el quehacer literario.

La preocupación del lenguaje está en evocar la palabra y sus distintas representaciones, como, por ejemplo: Cada palabra sumergida en este ir y venir de los márgenes/ el diámetro de la palabra/ enterramos las palabras y lo sabrán. Entre otros. En la voz poética también percibimos las cosas como parte de esa totalidad que nos reiteran lo que somos, objetos como: cortinas, microondas, paredes, abrigos y casa, aluden a la rutina diaria de enfrentarnos a nuestro lenguaje y a nuestras creencias, las representaciones son significantes en nuestro quehacer creativo.

Este libro escribe sobre si mismo y eso evoca la simultaneidad del yo plural. Por último, la propuesta de Ingrid Valencia se estaciona en las discusiones de filosofía y poesía que María Zambrano comparo y contrajo como parte de la discusión de la transformación de pensamiento. Contrapunto busca todos esos hilos referenciales y tonalidades de las representaciones y de las dualidades que habitan en nosotros.