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Poesía de Marcelo Fagiano




ANGEL GUARDIÁN


De pronto supe que él estaba a mi lado
ese ser que siguió mis pasos
a través de este circuito errático
y desprolijo en el que estuve inmerso.

Devoró cada una de mis imperfecciones
consumiéndome –con abúlico esfuerzo-
la frescura del alma… y todo
por un mísero sueldo de ángel
una jubilación de honor en los altos cielos
un puesto de gloria en la inmóvil eternidad.

Ahora está aquí con un arma en la mano
lleva la orden asentada
en el parte diario y el dedo en el gatillo.

Ha encañonado desde atrás el universo de mi cráneo
y con un pedagógico trozo de plomo
está dispuesto a cerrar el último capítulo.

Le suda la frente
porque siente temor a las salpicaduras de sangre
que sus hijos descubran los secretos angelicales
y la rima machacante del cotidiano horror.

Ante todo debe proteger su imagen.

Ya siento el orificio que se abrirá en mí
cómo la balística arrastrará
impecablemente el pliegue de los sueños.
Estoy listo ¡Vamos dispara!
Que no quede ninguna huella
elemento o artefacto
con los que soportaba la vida.

De “Jeroglíficos en la arena” (Ed. de la Sociedad de los Poetas Vivos, 1997).






CELEBRACIONES


Cada mujer
según la escultura de su talle
el terciopelo de sus ojos
y el balanceo de sus formas más sabrosas
está sujeta a infinitas celebraciones.

Cada porción de su universo
necesita de circuitos inevitables:
transgredirlos es una regla de oro.

Cada cabellera reclama las manos
que deshilvanen más lentos sus misterios.

Cada una es reina de una tensión
proporcional al vaivén de sus caderas.

En fin
toda mujer
es un interminable paraíso
cambiante
como las manzanas que se pudren
cuando no las amamos.

De “Poemas de Humo” (Ed. Poetas del Aire, 2001).






LOS RELOJES Y LAS MUJERES


Como esos objetos que se tienen
y se creen propios por siempre.
Cuando se pierden
quedamos fuera del tiempo
teniendo que preguntar en cada esquina
qué hora es, qué año, qué sitio,
no se sabe dónde se vive,
no se vive donde se sabe,
no se puede creer
ni en la hora que marca el reloj de la catedral:
la mujer pulsera
se ha desprendido de nuestra muñeca.

De “Las florecillas del diablo” (Ed. Cartografías, Río Cuarto, 2009/2022).






JVC

A Carlos

Mi amigo ha extraviado
las riendas de su mente:
dice JVC en vez de ACV.

Cayó árbol joven
una mañana en el baño
talado por los hachazos
del estrés profesional.

Alguien seleccionó
algunas carpetas
de sus pliegues pensantes
y oprimió la tecla
que envía los saberes
a la papelera de reciclaje.

Una y otra vez reinicia el sistema
y tiembla como un bebé en la oscuridad.

Ahora camina
ahora gatea
ensaya pasos de niño
y balbucea entrecortados parlamentos.

Ha nacido de nuevo
tiene hoy cincuenta años.

De “La sed de Heráclito” (Ed. del Dock, Buenos Aires, 2017).







PAISAJES


Quiero que me hables de tus ojos
de tus labios y manos
cuéntame del clima de tus emociones
el sol y la sombra que pueblan tus paisajes.

Háblame del molino de tu corazón
cómo sopla el viento
en el prado de tu pecho y agita las paletas del amor.

La jaula de mi corazón
permanece abierta
para que entres y salgas cuando quieras.

De “Guardianes de cenizas” (Ed. La yunta, Buenos Aires, 2021).







Poema 19


Extirpo del horizonte de escritura
las obesas palabras sin ladridos
esas que no muerden ni gruñen
amputo frases que ruedan
por el tobogán del tímpano
sin agitar las neuronas del silencio
retengo la insípida
materia gris sepultada en el fango
atrapo a puño cerrado
la polilla que comerá
la metáfora abortada por la duda
arranco la imagen del espejo
ahogo la vocal suplicante
que jadea sin alcanzar orgasmos
clausuro a golpe de machete
el zigzagueo intermitente de los discursos
macero la tinta madre del lenguaje
altero el orden institucional de los vocablos
juego a inventar lo ya inventado
pensando sintiéndolo vivo
resisto con el metal de mis huesos
de mi naciente espíritu
la embestida brutal de los lugares comunes.
Carcomo el arte imperfecto de la desesperación.
Leo y escribo
tratando de escapar de los bárbaros
que apetecían conquistar cerebros
clavando banderas de alquiler
en la espalda de los abatidos.
Retraigo a cada paso
mi silueta de espantapájaros
huyo lejos
con mis poemas instantáneos.

De “Diario de una androide” (Ed. La yunta, Buenos Aires, 2021)







Semblanza

Marcelo Fagiano (Río Cuarto, Córdoba, Argentina, 1959). Poeta, narrador y
dramaturgo. Integrante y fundador del grupo de poesía callejera «Poetas del
Aire» (1991-2002). Doctor en Ciencias Geológicas y docente universitario.
Publicó seis libros de poesía, uno de narrativa y otro en dramaturgia. Participó
en diversas antologías y alcanzó premios y menciones en concursos
nacionales y provinciales en los tres géneros literarios. Obtuvo el 1º Premio
Publicación por Las manzanas de la libertad (Teatro, Córdoba, 1993), 1°
Premio Internacional de cuento Fantástico Terra Ignota (México, 2001) y el
1º Premio del Concurso Internacional Un Poema por la Paz y la Vida en la
Tierra (Cuba, 2025). Participó en la 27, 29 y 32 Feria Internacional del Libro
de La Habana (2018, 2020, 2023), I y II Encuentro Internacional de
escritoras y escritores Vientos de la literatura y en el desierto-México
(2021, 2022), XXXI Festival Internacional de Poesía de Medellín (2021) y en
el 31° Festival Internacional de Poesía de La Habana (2025). Publicó sus
creaciones en revistas de Argentina, México, Venezuela, Guatemala y España.

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