Decir desde las islas:
12 poetas del Archipiélago (primera parte)
En enero de 2021 nació un peculiar archipiélago de naturaleza doble: oceánico y continental a un tiempo. Oceánico pues en enero de 2021, sin ningún asidero tectónico, se originaron de la explosión volcánica del sueño y de la poesía las tres primeras islas o grupos de nuestros talleres literarios. Fueron 16 habitantes quienes pisaron, por primera vez, estos territorios vírgenes. Desde entonces, las islas han dado cobijo y cuidado a más de 200 personas, según lo indican las estadísticas de nuestro último censo a las ya ocho islas que conforman nuestro archipiélago. También vale la pena apuntar que la geografía genérica se ha expandido desde la poesía hacia el cuento, la novela, la dramaturgia, la crónica, el ensayo y la escritura autobiográfica.
La naturaleza continental de nuestro archipiélago es más sutil, como lo es el lento desgaste y desmoronamiento tectónico que da nacimiento a los conjuntos de islas cercanas a grandes masas de tierra y de las cuales se desprenden lentamente como las Antillas o las Islas Baleares. Así, la dimensión continental de Archipiélago: talleres de literatura radica en su constancia, en su permanencia, en su sesionar ininterrumpidamente por ya casi cuatro años y durante esas sesiones limar, desmoronar, soltar, sedimentar los textos de los habitantes, siempre buscando la mejor expresión de cada poema sin traicionar su intuición profunda.
La dinámica de nuestro Archipiélago es sencilla: nos reunimos una vez por semana a comentar los textos de los habitantes y, una vez al mes, revisamos una lectura colectiva previamente consensuada. Aunque de vez en cuando tenemos actividades especiales como visitas de revistas y editoriales, o pequeñas clases sobre algún tema. También hemos procurado, desde el inicio del taller, dar muestras públicas del trabajo literario que llevamos a cabo en nuestras aguas, es decir, el cuidado de los textos de los habitantes, siempre desde el respeto e incluso el cariño, sin renunciar, por supuesto, al rigor.
La primera publicación del taller se realizó tan sólo unos meses después de nuestra génesis poético-magmática, pues entre marzo y abril de 2021 se publicó de forma virtual una muestra dividida en tres partes en el suplemento cultural Vértice, en la cual se dio a conocer la obra de 12 habitantes. Un año después, en marzo de 2022, publicamos nuestro primer volumen colectivo con la editorial Limo Sediciones del Caribe: ¿Quién mora en estas islas? Archivo abierto del taller de poesía Archipiélago. Fueron 19 habitantes quienes, acompañados por las ilustraciones de la collagista yucateca Alexandra Canto, dieron a conocer su obra en este pequeño libro artesanal de 108 páginas en formato 1/4 con un tiraje de 150 ejemplares.
Para conmemorar nuestro ya próximo cuarto aniversario y aprovechando el generoso espacio de la revista literaria Blanco móvil, hoy damos a conocer, divida en dos partes, la obra poética de 12 habitantes de Archipiélago: talleres de literatura. En este sentido, pienso que una de las misiones fundamentales de un taller literario es ayudar a sus integrantes a encontrar lo que románticamente hemos denominado “voz propia”, es decir, un estilo, una cierta forma de enunciar, un tono al que se acude regularmente –aunque siempre se puede huir o descansar de él: experimentar–, ciertos temas recurrentes, obsesiones a las que se retorna una y otra vez, palabras que se apropian, en suma, la confección de un diccionario personal, una posición del yo en la hoja: detectable y reconocible a tal grado que podamos decir “conozco esta voz”.
En esta muestra encontrarán voces reconocibles o que comienzan a tomar una forma reconocible, sin duda, la voz también muta aunque algo siempre permanece. En esta primera parte, el amor y la familia son temas recurrentes, aunque cada habitante se lo apropia desde distintas emociones y puntos de vista. En Mercedes Bautista (Madrid, 1966) se aprecian versos duros, con un cierto grado de abstracción que tiende hacia la sentencia, pero con altas cargas emocionales. En Samuel Cano (Ciudad de México, 1998) hay un claro lirismo aunque sin llegar al regodeo barroco o el rebuscamiento lingüístico; también es detectable un virtuosismo en la generación de imágenes poéticas, particularmente ligadas al mundo natural, y así, de golpe, un aeropuerto se transforma en un océano del adiós. Diana Jiménez Vázquez (Puebla, 1990) tiende a un registro experimental y lúdico en la prosa poética con poemas seriados que guardan un aire, una línea comunicativa entre ellos, así como las lecturas filosóficas que giran en torno a su producción, en especial el libro Yo y tú del filósofo vienés Martin Buber. Iván Dasayev (Ciudad de México, 1989) muestra una voz peculiar preocupada por buscar un sonido propio a través de la exploración lingüística, ya sea a través de la confección de neologismos o de descolocar las funciones de las palabras, es decir, utilizar sustantivos como adjetivos a través de la unión (¿imperfecta?) con guiones. Además, en su poesía esta búsqueda lingüística aparece fuertemente ligada a una perspectiva cuir y no binaria. Nahid Rivera (Chihuahua, 1992) construye imágenes sorprendentes desde lo cotidiano y sus detalles nimios. La frescura de su voz radica en una sencillez profunda, una de las virtudes más difíciles de conseguir, en mi opinión, en la escritura poética. Los poemas incluidos en esta muestra son parte de su primer poemario Cosas no reclamables (Ediciones Arboreto, 2023). Finalmente, cierra el conjunto Kevin Zorrilla (Xalapa, 2002), cuya voz gravita en torno al dolor e imágenes cotidianas enrarecidas, oscuras, casi fabulares, donde cada personaje es otra cosa o se encuentra en proceso de transformación. Así, lector, sé bienvenido a este archipiélago de voces, este decir desde las islas, y que cada una de sus habitantes te diga sus secretos, sus obsesiones, su particular forma de pronunciar el mundo.
David Anuar
Mérida, Yucatán
15 de noviembre de 2023
Mercedes Bautista
(Madrid, 1966)
Con asepsia de entomólogo
clavas tu verbo afilado
caen las alas de mi boca
y contemplo el cadáver de la belleza
Vamos a suceder
cabalmente
Eso es
reventemos el gozne
abramos las vocales hasta que sangren
Vamos a suceder
exaltados
sobre piedra y escoria
Suceder:
(lee gozando la repetición del círculo vicioso de la o)
intimidad preñada de insectos
fingiendo el sonido del gesto
refugio y artefacto
El desamor que pretende estar
a la altura de los hechos.
Yo vengo de las heridas de mi madre
Ella decía:
vuela
aunque se arrepentía
cuando el miedo le bufaba en la nuca
Mamá escondida en la zanja
en la raja del camino
la grieta para la forma del agua
cubierta de ramas, juncos, babosas
escondida ahí
de niña
en la boca de la tierra húmeda
mientras el toro
(que es perseguido y escapó de la dehesa)
la olfatea
le escupe su aliento de baba salvaje
y le inocula el miedo por siempre
Vuela, hija,
vuela
Tienes pájaros en la cabeza
te vas a estrellar
te vas a caer
te vas a vivir
y da miedo.
Infarto ocular
Mi ojo izquierdo se apaga
dibujando en mi cráneo una nube gris
un lado borroso de la vida
Muere el ojo, pero digo:
muere el amor
Muere, evitando que pueda percibir la verdadera distancia
entre mi pie y las orillas verticales
Digo:
el lenguaje muere en nuestras bocas
cuando debería decir murió mi ojo
Adentro hay una herida tan grande
que cabe un mar
y el mar ha muerto
y es tan grande esta muerte como la pérdida de un ojo
Obligatorio preguntarse para qué no quiero ver
Obligatorio resucitar el ojo mirando hacia dentro.
Mercedes Bautista (Madrid, 1966). Artista visual y poeta. Directora del espacio creativo El corazón de la tribu, profesora de arte. Licenciada en Bellas Artes por la Universidad Complutense de Madrid. Becaria de la Secretaría de Relaciones Exteriores con el proyecto “Mujer árbol” y en tres ocasiones del Programa de Estímulos a la Creación y el Desarrollo Artístico (PECDA) de Quintana Roo, con los proyectos de instalación “Bordar Alma”, “Donde habita el corazón del cielo”, “Risa mágica semilla creadora”. Ha expuesto su obra en diferentes instituciones de México, España, EEUU y Europa. Su trabajo artístico es multidisciplinar y se desarrolla en la frontera entre la palabra y la metáfora visual.
www.mercedesbautista.com
IG: @mercedesbautista.13
Samuel Cano
(Ciudad de México, 1998)
Mi padre es el buque más hermoso del mundo
su eco mecánico se percibe en la costa
en las habitaciones más lejanas del departamento
bajo el sol despiadado de la bombilla
acaricio las algas incrustadas en sus ojos
la proa, la cubierta de su barba
paredes de concreto
suena su silbato
regresa a los pilotes del muelle
a responder mandatos del capitán
mi balbuceo en la cuna
parecido al rugido de las focas
al llanto de un cachalote entre glaciares
su foto con mamá en el estante de mi cuarto
los faros del timón
siempre a la distancia
De aquellas olas en el Aeropuerto internacional Benito Juárez
Ese día fue azul como tus lentes ray-ban
la vida no fue mar
los turistas extranjeros se disolvieron en tu boca
como el resplandor del sol en la coraza de un iceberg
mientras hacías el check-in miré los aviones en la pista
y quise ser un peñasco
un huracán
una tormenta de nieve
tu rostro fue una ola
un arrecife temblando
cuando te alejaste
en las maletas en el susurro de los altavoces
percibí tu espuma
tus algas
tus anémonas
despidiéndose
Soy una nube
Soy una nube
escribo sobre las espigas
bebo el sol en la mirada de los gorriones
mi tradición literaria son los planetas y los ríos en tus manos
porque los poemas no sirven para representar el mundo
son el mundo
como los corderos que pastan en los ojos de mi madre
se ahogan en la espuma de los girasoles
se difuminan como las gaviotas de carbón en mis sueños
son las hojas de hierba que cubren a los recién nacidos
las ranas amarillas en la boca de los dioses
flotan como las esporas de la luna
reencarnan en cada generación
Por eso estamos aquí
un puñado de tierra
sin poder mirar los glaciares que constituyen nuestra derrota en los astros
los mejores poetas son una jacaranda
la semilla de un diente de león flotando por encima de las cascadas de leche
el universo es un mar repleto de icebergs en mis ojos
la ternura es un listón de terciopelo en mi frente
no tengo miedo de vivir como los desiertos, de calcar los suspiros de las olas
mi rabia será la belleza de un eucalipto
mis lágrimas, perfume del ciprés
Samuel Cano (Ciudad de México, 1998) Escribe poesía y narrativa. Estudió Ciencias de la Comunicación en la UNAM. Ha publicado en revistas como Punto de Partida y Saca la Lengua. En colaboración con Titomanía Títeres, fue ganador de la Convocatoria del Circuito de Artes Escénicas Chapultepec, en la categoría de Títeres y Objetos (2023).
Diana Jiménez Vázquez
(Puebla, 1990)
Accidentados cuadros de parloteo
Prólogo
HABLA bla bla BROTA la palabra ROTA habla ELLA bla EL bla ELLO palabrota, YO-TÚ. Comienza el titubeo. YO-ELLO de lo vulgar. Se ignora entre la tradición. La palabra ego va por el tú. Revolotea en un susurro. YO. Fósiles que dicen. Escucha. Se repite YO- TÚ. Suelta. Entre líneas la circunstancia es diálogo.
1
en una banca de tu ciudad AJA. La primera frase vino de la sed. Halagar al clima una costumbre. Absurda forma de acariciar el mentón. El parpadeo acentúa mi robustez LA ¿qué se siente ser quién espera? Descifrar la edad es de mala educación. Optimistas los que sienten pena de sí ELLO. Las medias tintas es lo normal. Decir que me voy es a la mitad FE. No son los amoríos el pasado. La turquesa es más que azul. Mis uñas deberían ser el tema de conversación.
2
Noche nocturna OJO robó las palabras. Se posa el labrador de mocasines. Un balcón con veinte años más BLA ¿debe esfumarse el poeta? Oxidación de las hojas con su aliento. Dócil corte adolescente. Confuso presagio del amador DOLO. Censurar al balcón por caída del poeta. Ella abandona lo rancio. Una rosa es una rosa. Fuera de peligro. Caída coloquial de sabios ELLOS. Fuente amarilla de pétalos.
Diana Jiménez Vázquez (Puebla, 1990). Licenciada en Historia y Maestra en Estética y Arte por parte de la BUAP. Docente de la licenciatura en Ciencias Políticas y docente en la carrera de Comunicación del Complejo Regional Sur (BUAP). He colaborado en revistas independientes culturales como Klastos, de Lado B. Algunas participaciones recientes: ponente con el trabajo “La nube y el reloj: narrar las manifestaciones contemporáneas desde la poética” en las XV Jornadas de Historia del Arte (Universidad de los Andes, 2023); conferencia “Yo mi casa: cinco relatos de mujeres en el arte mexicano”, en el 1er. Seminario de Mujeres en la Ciencia y Educación (BUAP, 2023), ponente con el trabajo “Narrar la memoria desde el juego y la infancia: siguiendo a Francis Alÿs y Walter Benjamin” en el XL Simposio Internacional multidisciplinario de estudios sobre la memoria (2023).
Iván Dasayev
(Ciudad de México, 1989)
nudo-adre
nunca peleé con el cabello de madre peróxida laca con arde-viento de tora-padre aún huelo su bermeja pinta lazada en tulipanes amarillos de tronca-arteria mi madre cuidaba diario su cabello-sirena lo recorría dormida y lidiaba despierta con sus desobedientes briznas un día le amanecieron riscos
en la cabeza se le atoraron mis sueños-barracuda, mi piel-glorieta y mis rabias-asta imaginaba que la protegían de mis descalabrados muros de circadiana-arritmia ayer que me embistieron sentí los riscos alineados a mis
caderas-escama cuánta razón tenías madre siempre fui un abisal
descoralado esperando el estoque
qué hermoso cabello recuerdo
le surgían nudos al mirarme
mis amantes tienen miedo
son poques
cuando les masco
menos
elles
no tocan
no alcanzan
no saben
cómo
se conserva al sol
la carne
si les miro a los ojos
se descubren
se arrancan las costras
brotan
al piso
buscan ranuras-emergencia
que les recuerden
las heridas
que dejaron
en su madre
adictes a levaduras
no esperan
se despellejan
con otres
que les reciban
sin aire
si amanecen
en mis cuencas
ven un abismo con fondo
cavan
tragan
elles
les intolerantes
a la leche bronca
fallan
mis amantes
duelen
si mi lengua-zapa
retraigo
cargas ojos-bala
decía madre
las habitaciones iris
se construyen de cristales
de caníbal filo
anoche visité tu cama
tu colección de vinagre-quiero
encontré mi deseo-colmillo
entre nucas-dianas
y formoles-vuelvo
baja la mirada
o terminaré sitiada
en tu casquillo-sueño
madre tiene miedo
me vio como se mira a un espejo
y reconocí en la suya
mi mirada
calibre-sien
vitral-recuerdo
¡dispara!
Iván Dasayev (Ciudad de México, 1989). Tauro con ascedente en Escorpio. Lectore y poeta. Comunicadore y periodiste por la UNAM. Consultore en comunicación corporatva. Creadore de contenido de Delirio Kitsch. Escribe para mantener su cuerda de funámbule lo mejor posible.
IG: @ivandasayev
Nahid Rivera
(Chihuahua, 1992)
cuando era niña creía que las señoras no iban al baño
un día me enteré que pueden ir tan seguido
como cualquiera
vi en los ojos caídos de mi madre
que el retrete era un sitio de descanso
o una tumba momentánea
aislada de mis demandas
las señoras descansan en el baño
pensé
y duermen cuando lavan los trastes
tiene fases profundas de sueño
al limpiar frijol
o al poner una cubeta a la gotera
pueden hablar mientras toman la siesta
mantienen conversaciones en el camión
todo bien gracias a Dios
aprietan dormidas el suéter entre sus brazos
mi madre tiene lucidez de lo que sueña
porque siempre son quehaceres
de lavadora
plancha
u otras máquinas que conocen poco de quietud
duerme
no sé dónde
hoy que gotea el techo
y es esta cubeta su vigilia
cómo serían las mañanas si fueras tú quien quita la cáscara a esta papa
¿afilarías el cuchillo o te sería suficiente su estado actual?
todos los días tomo decisiones pensando en qué dirías
cargo fresas con azúcar en mi bolsillo
por si alguien quiere detenerse a platicar
quejarse del dinero
o del clima
me olvido de ti un rato y hago otras cosas
que sirven para perder tu cara en las voces de la gente
que opina mucho todo el tiempo
por ejemplo
estás presente al endulzar las cosas que cargo
pero al momento de compartirlas te esfumas
y qué bien se siente
en el otro bolsillo
las papas terrosas
también se comparten
no recuerdo ya si tus ojos eran azules o verdes
un día a la gente ya no le importas tanto
el pensamiento solapa imágenes
para evitar dar cara a la muerte
la memoria es ante todo este invento sobre tus ojos en color negro
calabacita tierna
cuando mi mamá muera voy a leer sus libretas para traerla de vuelta
los rincones donde he encontrado sus hojas
estarán esperándola
blancos y polvosos
mientras rehago a mi madre y pienso en por qué nunca quería cocinar
me voy a limpiar la cara con la mano
y no aguantaré las lágrimas
ayer me habré cortado un dedo partiendo cebolla
soplaré la herida mientras escucho esa voz
más sal
más fuego
que esté listo todo antes de las cuatro
mamá para entonces estará en otro sitio
pero tengo sus notas
me voy a decir
iré a buscarlas
niña después de la escuela
ya llegué ma
busco las notas que te harán regresar
estaré a las dos vaciando cualquier bote
para encontrar en el fondo unas hojitas que dicen
un kilo de pechuga
dos kilos de arroz
medio de frijol pinto
cuatro calabacitas
con tiempo iré a comprar lo que falta
según mi madre
para revivirla
un pollo escrito que es mi herencia
y una falta de memoria en un renglón azul manchado
voy a regresar poniendo sobre la mesa su legado y su mandato
uno dos y tres productos
debieron ser cuatro
¿dónde ha quedado el otro?
¿en qué parte del trayecto hizo fuga una calabacita?
estaré en la calle como cualquier otra huérfana
¿alguien ha visto una calabaza?
releeré sus notas pensando si borrar el cuatro de las calabacitas
antes de ir con un notario
poner un tres
seguir con lo mío
no es herencia lo tuyo
sino lo de tu madre en ti
me dirá el actuario
y en ese momento apuraré como ella el paso
esta tarde, como cada día la revivo
le voy a responder
serán ya las tres y media
y en la calle sobre un poste que se ha de burlar de mí sin ella
pegaré una hoja de su cuaderno que diga
busco calabacita tierna
Nahid Rivera (Cuauhtémoc, Chihuahua, 1992). Maestra en producción artística. Realiza montajes desde lo escénico, lo visual y lo escrito. Ha publicado ensayos sobre el quehacer artístico como Los Objetos (Rojo Siena, 2017) y Hacia una puesta en escena de la estética de lo cotidiano (Revista Hartes, 2022). Actualmente recurre a la poesía como medio para abordar sus búsquedas sobre lo cotidiano. Su primera plaquette de poemas se titula cosas no reclamables (Ediciones Arboreto, 2023).
Kevin Zorilla
(Xalapa, 2002)
National Geographic en la sala
Donde la jerarquía se refleja
en el orden natural
de quien elige
qué programa ver.
Control come uñas
sus dedos
pegados con Diurex.
Si las baterías no funcionan
control es golpeado
hasta que los hematomas
florecen como litio.
El río de ácido se libera.
Un coágulo, ramillete de sangre
almacena la energía que al corazón le falta.
Cazador
Las persigue por el patio,
las oculta al lado de la cama.
La garra se incrustó
en el cuerpo.
Él pierde uñas
con cada lagartija.
Muy viejo,
sin colmillos ni garras,
caza reptiles con la fuerza
de su encía.
Gato ciego
está en su cuarto
jugando con una roca:
las colecciona
en su almohada.
El hogar es una roca
debajo de la almohada.
Alguna vez leí: “esparcir cenizas en el mar facilita el proceso de duelo”, es una acción considerada un ritual de excelencia psicológica, capaz de disminuir el dolor.
Pondría tus cenizas en el campo
las llevaría al sol
viajaría con ellas
como lo hace tu madre.
Las esparciría en forma
de sonrisa
con un balón al lado
para patear los días.
Ningún gusano
podrá alimentarse de ti.
Kevin Zorrilla (Xalapa, 2002). Estudiante de la licenciatura en Lengua y Literatura Hispánicas de la Universidad Veracruzana, becario del Curso de Creación Literaria para Jóvenes Xalapa 2023 de la Fundación para las Letras Mexicanas.

