Reseñas

Doble vida: poesía hecha suspenso

Hiram Barrios

 

La naturaleza del poeta, pensaba Keats, es la continua metamorfosis de “un ser sin identidad que solo existe para dar vida y forma a otro cuerpo”. La poesía es entonces un desprenderse de sí mismo; ser, a un tiempo, uno y su alter ego, su Döppelgänger.

Doble vida (Cisnegro, 2019) de Víctor Hugo Díaz se inserta en esa latitud poética hecha de máscaras, personificaciones y trasfiguraciones a la que alude Keats. Ya desde el epígrafe, tomado de Wallace Stevens, se anuncia una poética del distanciamiento, de la trásfuga intelectual y cultural, porque el poema surge “de estar en un lugar que no es el nuestro, y peor aún, no nosotros mismos”.

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Segundo Cuerpo, el infierno discreto de Pedro Goche

Karina Zavaleta

La semana pasada conocí a Pedro Goche, poeta de introspección profunda, capaz de entender el ya lexicalizado lenguaje de la cotidianidad. Pasar las páginas de Segundo Cuerpo es adentrarse a una dimensión en la que el tiempo se vuelve lento, da la sensación de detenerse, aunque no llega a congelarse.

 

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Los ojos negros de la noche

Hiram Barrios

 

Los ojos negros de la noche (Surdavoz, 2019) de Roberto Acuña parecen provenir de una, o varias, de estas noches. Se antoja como una suerte de “diario de un insomne”, una memoria poética que abordase las sensaciones que se acumulan —ya en la ensoñación, ya en la somnolencia— tras un largo (o al menos punzante) periodo en vela.

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Literatura, realidad y violencia: Una niña es una cosa a medio formar

 

Francesca Gargallo Celentani

 

Eimear McBride se tardó nueve años en encontrar editor para su primera novela, A girl is a half-formed thing, porque el lenguaje que pone en boca a su protagonista es entrecortado, intenso, evocador de voces y planos distintos mientras despliega una vida en el arco de un día, como el Ulises de su coterráneo Joyce. En 2014, un año después de su primera edición y su extraordinario éxito de crítica y lectores, su amiga Annie Ryan adaptó la novela al teatro, entresacando todas y cada una de las palabras del texto original. El resultado sorprendió a la joven actriz mexicana Pía LabordeNoguez en en el Festival de Edimburgo.

 

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Espasmo, de Vádik Barrón

(Editorial 3600, 2019)

Por Camen Avendaño

 

Letras movidas sobre una pared pastel forman el nombre Vádik. Un nombre como de astronauta, de la época en que la URSS se gastaba la plata para sustento del Estado en apuestas de carreras hacia la luna. Vádik Barrón tiene antecedentes en este sentido: en 2002 publicó el libro Cuaderno Rojo, y en 2007 lanzó el disco Astronauta. Su biblio-discografía abarca otros seis poemarios -entre ellos Rocanrol y Canciones del Futuro 2011, o El Arte de la Fuga 2014); un libro de prosa (Minoría absoluta, 2014) y ocho discos-; como ejemplo Los diarios (2009), que dan constancia de su camino juglaresco, que por estos días lo trajo a México, al Festival Internacional de Poesía de San Cristóbal del Las Casas.  

 

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Sobre Cerca del cadmio, de Alonso Guzmán

 

Por Salúl Ordoñez 

 

 

Antonio Gamoneda, a quien considero el mejor poeta vivo en lengua castellana, en su ensayo “Más allá de los géneros literarios”, afirma que la poesía es la literatura sin géneros o el género sin nombre, en términos de Aristóteles, y que es sinónimo de calidad. Para Gamoneda, la mala poesía no existe, porque sencillamente eso no es poesía. Según el español, el rasgo que identifica a la poesía es la musicalidad, el ritmo, presente en la buena prosa, incluso no literaria, porque es la música del pensamiento. Y precisamente La poesía del pensamiento es el título de un libro donde George Steiner analiza la relación entre poesía y filosofía desde el helenismo a Celan. Porque, aunque María Zambrano afirma que poesía y filosofía rara vez coinciden en el mismo individuo, la prosa de los mejores filósofos es innegablemente poética y los textos de los mejores poetas tienen una fuerte carga filosófica.

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