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Poesía de Alejandra Mendez Bujonok






Los nietos corretean poráhi
con un elástico tumulto infantil.
Los tempranos en el mundo
son alegres como los picaflores,
hiperbólicos con su zunzún,
sobre todo en el celo, y esa especie
de U universal.
Pobres bichos, tanta tala,
tanta tonta mano humana.





…………………………………..
¿Quién no ha muerto una mañana
de puro hastío?
Yo veo el pájaro de mal agüero
más seguido de lo que quisiera.
Yo tengo un pájaro en el corazón,
no puedo dejar de mirar,
tengo un corazón en el pájaro,
y no comprenden de raíz
aquellos que se burlan
de nuestras historias,
aquellos que se florean,
en pos del arte, en pos del metal.
Pacharacos que llenos de nada
van con sus plumones inútiles,
ríen a carcajadas abriendo
la boca y tirándose hacia atrás.
No ha de haber tristes más largos
que los ruidosos, ¿viste vos?
No iluminan, Cuchúa, encandilan
para enceguecer.




…………………………………………………
Te pregunto por la memoria
¡qué extraño gato zigzagueante!
Decime cómo veías vos nuestras cosas,
pequeñas o grandes cosas, eso depende.
¿Recordás la tarde que matamos al bayo
por pura picardía nomás? Me persigue todavía.
Pienso al trote en su caída, su pelaje, su temple,
el porte, el pecho de ancho río.
Ahí su centro, su gravedad, su brillo extremo.
Yo amaba acariciarle el anca.
Dicen que para cinchar un ancla del Titanic
llevaron veinte shire. ¡Qué animalidad
esa fuerza delantera y esa cosa sobre el mar!

3 poemas de Charlas con Cuchúa.







Profecía

Del día en que caía
el globo del espacio,
del silencio hecho muerte
impenetrable. Era:
un hueco vacío, como el ombligo de dios.
Jirones de rayos luminosos
descendían cuando el cielo
velaba la costa del río
escamada y dolorida.
En la luna se observaban
extranjeros movimientos,
del sonido hecho carne
impenetrable. Era:
un gran incendio, como todo buen poema.

Un poema de Rapsodia descontenta.



Cuando tía Rosa hablaba

Ay, dios! El mundo era
Nepal temblando, nuestro mundo
era lo más extraño que habíamos pisado.
Cuando tía Rosa hablaba, decía
las cosas que solemos callar,
decía sin filtros, Rosa
de los vientos de otros,
rosa como bomba
que estalla en historias
y hormigueros
y trenzas
y caballos.
Ay, dios mío! Rosa,
Tía de todos, cuando hablaba
de todo, menos de ella,
menos de sí.



El reloj de esta mujer

le anda como un galgo con rabia.
A veces
me quedo mirándola
y me recuerda a su madre,
a mi abuela lejana como el acantilado.
No es de ahora que está enferma
su soledad viene
de siglos pasados.
A veces
me quedo mirándola
y me recuerda a ese verso
de Katherine donde ruega
a dios para que sea él
quien endurezca su corazón.

2 poemas de Cantos repentinos (inédito)









Alejandra Mendez Bujonok
, nació en 1979 en San Cristóbal, Santa Fe. Estudió psicología
en la U.N.R. Es escritora y productora cultural, fue curadora de importantes encuentros y
festivales de poesía entre ellos: el Festival Internacional de Poesía de Rosario, Melopeas
Fest, Salvaje Federal edición Fluvial, entre otros.
Figura en antologías nacionales e internacionales. Publicó cuatro libros y ha sido
traducida al francés y al polaco.
Fue declarada Artista Distinguida por la Cámara de Diputados de la Provincia de Santa Fe
(2019)

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