Poemas de Yolanda Carbajal Zuniga

Luz

Tengo el brillo de la luna
solo para mí
traspasando el tiempo de una noche eterna
donde tú mirada se posa en mí
tú mirada traspasa mi corazón
mi alma
la luz de la luna nos envuelve
en una noche eterna
para brillar como estrellas.





A los Andes

Manto salvaje de los Andes
tus cimas son las empuñaduras que guardan
el saber ancestral
el tiritar de las aves
el sonido del follaje al paso del viento
la dulce caricia de los Apus
en tus empuñaduras guardas el brillo del sol
el brillo de la luna
brillos dorados y plateados que emergieron desde el Ecuador hasta el Potosí





Mi mar

Camino hacia las olas del mar de quimera
que pinte en mis sueños
las olas con sus leves agitaciones disimulan su inquietud
qué las desespera, si guardan azulescos claros y oscuros
capaces de quebrar una roca
será acaso que
saben que
vivien en un sueño





Ser


No quiso ser una ola del océano en tu vida
una que viene y va
quiso ser la roca en la playa
que permanece
por siempre
no quiso ser arena, que fluye con el ritmo del agua
no quiso ser sol, que se oculta cada atardecer
quiso ser
roca en la playa
que permanece





Fe

Divaga mi mente entre atardeceres y amaneceres
en este abril en que cristo a muerto
acaso no habrá días evangélicos
en el que ángel del cielo no bajara
pues no hay nada que anunciar
nada que nos asome a la sorpresa
divago en este mundo incrédulo





Mil

Quiero romper este ser
en mil pedazos
no son pocos ni muchos
pero son lo suficiente como para volver a armarlos
romper los miedos
romper las medias verdades
romper el silencio con una palabra
romper las ataduras
romper en llanto
romper la vida, el destino que se me asoma
romper en rizas
en mil pedazos, en mil rizas, en mil llantos.





La sombra del tiempo está junto a nosotros siempre, su paso perdura y nos consume al final de la vida.
Llanthuqa sapa p’ unchaw noqanchiswan kashan, lluy runakunata mayt’ un kawsay tukunankama.


La vida se partió en dos, para abrirse caminos en medio de las tormentas.
Kawsay iskaypi t’ aqanakun, ñankunata paray ukhupi kicharikunanpaq.


A través de los riachuelos de la vida aún se pueden ver a los hombres del pasado,
sus obras quedaron incrustadas como cristales de sal, aferrados a la tierra.
kawsay mayukunapi ñawpaq runakunata rikukunraq,
llank’ asqankunatapas rumi kachi hina pachamamapi qheparin.


Al final del poniente, el sol se levanta iluminando los sueños de los hombres
bajo su luz, los claros oscuros de la vida cobran armonía.
Inti tukuy runakunaq mosqoyninkunata k’ancharin lloqsisqanmanta pacha tutayanankama
k’ anchayninpi kawsay yuraq yanakuna sumaqta tarikunku



Las grietas de los días y meses transforman cada corazón, cada pensamiento y cada sentimiento.
el corazón se desvanece en su recorrido por la vida

P’ unchaw killa raqrakuna hina sonqota t’ ikrarinku, sapa yuyayta munakuyta ima.
sonqoqa kawsay ñanpi allillamanta chinkarin.



Los agujeros sollozantes están
serán acaso sus lágrimas, lágrimas de los Apus olvidados, de la Pachamama que quiere gritar
pero no puede
su voz no se escucha
pero su llanto está
está en la mirada de un niño del Ande que busca cambiarse a sí mismo
para qué
para encajar en un nuevo y ¡mejor! futuro
Ama hina kaychu wawallay
Kan atinquipuni
Ama qonqawaychu wawallay
Pachamamaqa nin
Pachamamaqa qaparin
Ichaqa manan uyarinkuchu
su voz no se escucha
pero su llanto está
en sollozantes agujeros
Ay vida, vida
me consumo en cada respirar
en cada lagrima
me pierdo en cada camino
a punto de desfallecer cada noche
que será
que difícil es vivir, vivir
descanso
al mirar al cielo
recordándote
casi muero
pero vivo nuevamente
en cada respirar
en cada lagrima
Ay kawsay kawsay
sapa samaypi tukurikuni
sapa wequeypi tukurikuni
sapa ñanpi chincaki
sapa tutan yaqalla wañuni
imataq kay!
kawsay kawsay sasama!
ichaqa hanaq pachata rikuspa
samarini
yuyarispayqi
yaqalla wañuni
ichaqa yapamanta kawsarini
sapa samaypi
sapa weqeypi


Regocijante esta la Pachamama
con los cantares de sus hijos
brindan por ella con chica y coca
los colocan en tu ser un maíz
quizás tu le puedas dar vida
para que tome los colores verdes de un arcoíris
tus hijos riegan tus campos cada mañana donde los colores del arcoíris resplandezcan

Pachamama kusi kanki
wawaykikuna takiyninkuwan
aqhata, cocata ima churasunkiku
sonqoyki ukhupi
sarata churanku
ichapas qan kawsayta qowaq
q’ omerllaña kananpaq Kuychi hina
wawaykikuna munayta sapa tutamanta ch’aqchurisunkiku Kuychiq k’ ancharinanpaq





Tus ojitos estrellas de lucero son
En esta noche oscura brillas hermosamente
Como estrella de Lucero
Ay estrella mía
ay hermosa madre mía
Ay corazón hermoso
Lucerito mío madre mia
Ilumíname con tus ojitos de lucero
hermosa, hermosa madre mía

Munay, munay mamallay kanki
Ch’ askaylucero ñawichaykikunawan
Kay yana tutakunapi munayta
k’ anchanki
Ch’ askaylucero hina
ay ch’ askallay
ay munay mamallay
ay sumaq sonqo
Luceruchay mamachallay
K’ ancharimway chay ch’ askaylucero ñawiykikunawan
munay, munay mamallay





Hoja verde
Hoja de vida
Hoja del inka
Hoja del Ayllu
Hoja del Tukuyrikuq
Hoja para el Apu
Hoja que brindas fuerza
Hoja para el padre sol
Hoja bendita para unos
Hoja maldita para otros
Hoja verde
Hoja de ayer y de hoy
Siempre hoja
Siempre hoja de coca
Hoja del padre sol

Q’ omer raphi
Kawsay raphi
Inkaq raphin
Aylluq raphin
Tukuyrikuq raphin
Apuq raphin
Kallpachay raphi
Tayta Intipaq raphi
Allin kawsay raphi hoqkunapaq
Wañuy raphi hukpaq
Q’ omer raphi
qaynunchaymanta kunanmanta raphi
Wiñaypaq raphi
Wiñaypaq coca rapi
Tayta Intipaq raphi



Semblanza:

Yolanda Carbajal Zuniga, es originaria del Perú, nacido en el Departamento de Cusco, Provincia de Paruro, en medio de las montañas, tiene como lengua mater el Quechua, a corta edad, se trasladó junto a su familia a la ciudad de Cusco donde años más tarde Estudiaría Arqueología, al culminar sus estudios universitario fue parte del trabajo del Libro Misk’i Kachi, también escribió para “Caleidoscopio verbal. Lenguas y literaturas originarias”, sus escritos están en quechua y español. 

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