Hay un mar que cubre tu cuerpo. Poemas de Leticia Cortes

Hay un mar que cubre tu cuerpo. Poemas de Leticia Cortes

 

 

Hay un mar que cubre tu cuerpo

 

Algo interminable de ti.

Hay tantas ganas de acecharte.

De quedarnos solos y en silencio.

El agua cae a los tobillos.

Ave de piedra cruza la memoria.

Hay colgada en la puerta

una despedida breve y dolorosa.

Unas ganas de salir.

Una ventana que da hacia el mar.

Orquesta de caracoles.

Y he llorado tanto por no verte.

Solo por florecer.

Porque la nube se expanda hasta ti.

Solo por no perderme en el otoño.

Y me divido en dos.

Escarcha en la memoria blanquecina.

Tengo ganas de aparecer.

Y todos tus montes,

todas tus coordenadas se hacen

estación de semilla.

 

 

 

 

 

 

 

Cada dolor tiene su sitio

 

Pero a mí, a veces,

se me entristece el estómago,

se me deprimen las piernas.

Me lloran las fracturas expuestas.

A veces

necesito antiácidos para la memoria porque sí,

los recuerdos son úlceras,

llagas que sangran

y mi pus se debilita

se cansa la bilis de ser bilis.

Cada dolor tiene su sitio

pero a veces

me salen padrastros en el rabillo del ojo

y es inevitable

no querer arrancarlo

quitarlo con lo visto

con lo pertenecido

lo asido por los ojos.

Dicen

que cada dolor tiene su sitio

pero mis lugares

nunca son los mismos.

 

 

 

 

 

 

 

Hay verdades que nacen

 

Con espinas en la boca.

Con lenguas que se iluminan,

que parpadean como luciérnagas.

Me duele esta pecera que son mis manos.

Este quererte sin principio y sin fin.

Tu nombre que florece y se marchita.

El esqueleto de tu voz.

Tu mirada radioactiva.

El cloroformo que es

la punta de tu lengua.

Hay palabras como lanzas

como astillas como agridulces.

Amargas.

Me conformo con verte convertido

en sombra technicolor.

En fotomatón de artificios.

Pero sólo

te encuentro

en forma de amputación.

 

 

 

 

 

 

 

ME ATREVO PENSAR/Que el pasado se hace / remolino en mi sangre / que alguien / ha dejado en mí / coágulos sobre la garganta / un demonio que en mi lengua / se hace saliva espesa / naufraga / necesito una compañía / alguien que anote la temperatura de mis trastornos / que sane la irritación / el lobo que es la memoria / mi temblar cuando me sé / un dragón desorbitado / pulso frágil / mi cuerpo se desintegra / la sangre / se aniquila / la navaja rota / corta / trazos / tejidos carnosos / termales en mi entrepierna / por eso enmudezco / por eso lloro / por eso / anochecer siempre fue difícil sin ti.

 

 

 

 

 

 

 

Todo se originó como batalla de octubre

 

Como suicidio incendiado.

Como ardor en la lengua.

La noche era pequeña.

Muy pequeña para tanta lluvia.

Para tanta tormenta.

Así llevan las garzas

la luz en el cuerpo.

Como halo de verso que roza la piel.

Como sonido que guarda

la memoria y el espacio de los árboles.

O la nube que tengo escondida en los pies.

Como si ave y alas

y fruto y flor

y tormenta y suicidio

tuvieran la misma transparencia.

 

 

 

 

 

 

 

ESA MAREA ALTA/Que eran mis ojos / esa marea / que fuimos entonces / el mundo completo / y sus flores / las estaciones / cálida voz / tu cuerpo / mis ojos / de marea alta / todo se olvidó / la arena de tu cuerpo / las miradas / tú como fantasma / y te quiero.

 

 

 

 

 

 

 

Si respiro tú nombre

 

Y canto el viento que son tus ojos.

Bebo el mar que espera en tus manos.

Y el corazón de raíz se dilata.

Me convierto en pájaro.

Un matorral de aves en otoño.

¿Y si veo gritar el origen como se rompe una membrana o una piedra de árbol?

¿Y si amanezco soldada a la jauría que es tu cuerpo?

He intentado hacerme rio.

Abrazar los confines del universo.

Pero no me alcanzan las manos.

No me alcanzan los ojos anudados.

 

 

 

 

 

 

 

Porque hubo días en que la historia fracturó las piernas

 

Porque amordazo el corazón.

Por la sed de flores que tuvo mi torso.

Por las veces  en que las alas

solo sirvieron para limpiar el camino.

Forcé infinidad de veces la miel de la felicidad que nos cubría.

La noche del día en que mis mejillas

eran constelaciones de otros planetas.

Y tu sonrisa en cualquier roce disminuía la distancia

Porque aún cuando decías “no lloverá”

yo preparaba mi paraguas de papel

y dejaba que la confusión lloviera.

 

 

 

 

 

 

 

Tu voz se filtra en el cuerpo

 

Desnudas las aves

vuelan dentro de la pupila.

Un solo parpadeo para saber lo escrito.

En el fuego del tiempo

tu voz

es un campo que arde.

Solía ser felicidad infinita dictando templanzas de gloria.

Un idioma tan preciso para saber lo que había qué sentir.

Trazábamos el tiempo con nuestros pies sobre la arena.

Las manecillas se movían a nuestro ritmo.

A veces

éramos cama haciendo el amor.

Un ruido lejano de madera crujiendo.

Sábanas que de pronto caían y tu voz

ahora arde.

En el cuerpo

las llagas aparecen

solo por la noche que me guarda.

Sólo por no haber teñido el corazón

antes de tiempo.

Me miro cansada y fría

tratando de tomar un poco de tu voz para silenciarla.

Hay veces

en que el ave se suicida cayendo de un edificio.

Nada lo para.

El tener alas no te salva de la muerte.

 

 

 

 

 

 

 

LA CASA ARDE / los libros / como párpados enfermos / caen con sus alas intoxicadas / hechas ceniza / y sus picos de polvo / consumidos los ojos / el amor / rostro desconocido / no puedo catalogar / todo arde / la casa también / todo arde / también yo que he dejado de ser yo / o que soy / una parte desconocida para mí / porque la historia me cortó / de tajo / y me dejó / también / sin mí / Leticia abandonada y roída / Leticia / sin confort para la lengua / Leticia sin hospitalidad / Leticia con comezón en la boca / inexistente / inacabada / hecha polvo / hecha trizas / La casa arde / yo también ardo / me incendio / me deshago / me derrumbo / materia estéril / como demonio / como pez beta / frágil / mi cuerpo semántico no es este /

 

 

 

 

 

 

 

Leticia Cortés, 1980.

 

Guadalajara Jalisco.

Autora de los libros de poesía “Lámparas de sueño” (2006)  “De tu ausencia y mis pérdidas” (2011) y “Habitar la muerte” (2015)  y “Cinco poemas para un hijo muerto” (2020).

Fue becaria del Programa de Estímulo a la Creación y al Desarrollo Artístico (2006-2007) y del Consejo Estatal para la Cultural y las Artes (2011).