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Edén Baldío de Marco Límenes



Todos sabemos que los expulsaron del paraíso por comer la manzana prohibida. Eva
fue la primera en probarla, pero Adán no pudo o no quiso impedirlo. Sabía que su acto
tendría consecuencias y quizás las sopesaron brevemente antes de atascarse con
verdadero placer (porque no me digan que fue una mordida nada más). Habrán
esbozado una que otra justificación pero conociendo al patrón, que todo lo sabe, las
desecharon igual de rápido. Ambos aceptaron el exilio involuntario a regañadientes y
en el camino maquinaron probables formas de venganza o tal vez consideraron un
improbable, pero no imposible, perdón y el regreso a la comodidad de no tener que
trabajar, pensar y hartarse de frutas, verduras y hamburguesas. No sería igual que
antes, por supuesto, nomás haber pisado la tierra incógnita, fuori le mura, había sido
suficiente para sentir la angustia de la falta de alimento y, según fuentes oficiales, la
conciencia de su desnudez. Cabría hacer notar que no existen datos de la presencia
del patrón con anterioridad, ya que sólo apareció para despedirlos sin derecho a una
indemnización. De haber recibido el perdón -hasta donde se sabe el barbudo ese
prefiere por mucho los castigos a las recompensas- su presencia en el paraíso estaría

marcada por la constante amenaza de futuros reclamos y regaños habida cuenta de
su recién descubierta conciencia corporal y el deseo irremediable de seguir dándole
cuerda a la hilacha”.
No había razón para suspender la lectura pero la fulminante mirada de la maestra
nada debía a la del iracundo dueño del Paraíso. Sin prestar mayor atención el alumno
continuó con la parte en la cual habiendo sopesado la imposibilidad de ser
perdonados Adán y Eva se dedican a planear una posible venganza y la toma por
asalto de la paradisíaca propiedad. Si bien es cierto que pasaron penurias allá afuera
se dedicaron a la procreación y su descendencia fue hábilmente adiestrada en el
robo y la mendicidad aunque, habrá de decirse, con magros resultados, por obvias
razones. Tuvieron que alimentarse de ratas y otras alimañas quienes también habían
sido expulsadas para no afear el Jardín del Edén. Ocurrieron disputas fraternas, en
ocasiones fatales, y la convivencia se volvió casi insoportable. Cuando el alimento
comenzó a escasear los ancianos jefes de la tribu entendieron que había llegado el
momento de regresar al terruño perdido. Contra el señor de los cielos y la tierra poco
podían hacer pero al no tener otra opción rompieron las rejas y candados e ingresaron
esperando lo peor. Cuál no sería su sorpresa al encontrar el terreno abandonado, la
yerba crecida y el agua estancada. Con el tiempo, poco a poco, todos fallecieron por
enfermedades o inanición.
La clase entera estalló en aplausos pero la maestra los acalló bajo el argumento de
que si aquel absurdo relato fuera verdad ninguno de los presentes habría nacido.
En la junta de maestros realizada por la tarde se expuso el caso del irreverente
alumno con argumentos a favor y en contra. Se dijo que nada de malo tenía el
ejercicio de la imaginación o que, en efecto, el relato bíblico adolecía de ciertas
lagunas, pero tratándose de una escuela de tendencia religiosa -prohibida pero
tolerada por el gobierno- se decidió la expulsión temporal del alumno en cuestión
quien, apoyado por sus padres, encontró trabajo como estibador en el mercado. Fin.

a mi nieto Lucas








Semblanza

Marcos Límenes

Nací en la Ciudad de México en abril de 1957, aunque hubiera podido nacer en otro lado, si le hiciéramos caso a mi apellido (de preferencia cerca del Mediterráneo). En la actualidad vivo en Cuernavaca, aunque si de exilio o refugio hablamos el mío ha sido la pintura. De joven tuve la oportunidad de viajar y radicar por un tiempo en París y luego en Perú. Creo que el arte es uno de los pocos territorios libres que la humanidad ha creado y ya que ese territorio es vasto, la curiosidad y a veces el destino me han permitido aventurarme por los caminos de la pintura, la escritura, la gráfica, la escenografía, la museografía, la curaduría, la realización televisiva y la enseñanza. Mi trabajo pictórico es de lenta cocción.

Blogs: www.marcoslimenes.blogspot.com
www.marcoslimeneslibros.blogspot.com

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