Anotaciones del cuerpo y otros poemas

Anotaciones del cuerpo

Algo en mi cabeza
inventa enfermedades extrañas.

Dice las diferentes formas en las que se puede morir por descuido.

El cáncer muerde mi estómago y mi cerebro.
Pienso en la ceguera,
en todos los tumores en la historia del cuerpo.

No confío en los doctores ni en sus recetas de mala caligrafía.
Todo alfabeto es idéntico: una línea de muerte inventada por libros de medicina.
(Sacadas de la imaginación de la Edad Media).

Los males del cuerpo se padecen a solas: el silencio es una falla
inventada por la enfermedad.





Nota sobre la enfermedad


Enfermedad es una palabra que se pudre,
fermenta con lentitud en todo el cuerpo.

Una enfermedad es un ente vivo que transita por nosotros,
nos toca con su herrumbre.

Quien entiende la palabra enfermedad
no se salva de ella y sus efectos.

Los libros antiguos dicen: rabia condensada que ataca los huesos y la carne.
Bilis negra que gotea sobre cuerpo.





Escribir


Escribo cifras obscenas en las paredes del pulmón raquítico
dañado por el humo negro de mi temperamento.

Escribo con los fluidos del cuerpo en toda dermis infecta del mundo
su duro caparazón
munición pequeña al fondo del cerebro.

Perdida la mano con la que escribo
mutilada al fondo de las cosas,
un leve muñón de escarnio se levanta contra todo martillo
contra toda ojiva celeste de luz o sombra.

Escribir es un acto de muerte en la tierra: animal del que nos tomamos
como garrapatas atómicas con algo de sangre caliente en nuestros cuerpos.





Nota al reverso de un ticket de compra


Uso los últimos cupones de compra.
Odio las frutas en el supermercado.
Me pierdo en los pasillos
y busco el significado del mundo en los letreros de ¡OFERTAS!
Soy el producto en el congelador que nadie quiere.
La leche está rancia. La pizza congelada. La carne enlatada.
Nadie mira el periódico en la sección de accidentes.
Los crustáceos son fríos y sin tenazas.
No hay nada en los bolsillos para pagar los gastos.
Nadie sale de esta tienda sino como un jamón morado sobre el carrito metálico.





Luz que se apaga


Los ojos de los que se perdieron en los desiertos miran la luna.
Hicimos todo por capturar el brillo
la noche en que pasaron las estrellas que caían.

El brillo tardó en extinguirse, mas su reflejo viajó miles de años
hasta la siguiente galaxia.
Alguien cantaba el resplandor que a lo lejos se apagaba.

Ahora la luna aquí no brilla, y cuando dormimos
la oscuridad nos hace tropezar en donde
aún los muertos miran hacia arriba
esperando que algo se ilumine.





Otros mundos


Todos se fueron a otro planeta y aquel hombre quedó solo
entre la bruma de una casa destruida.

Los seres olvidados como él guardan la podredumbre para tiempos difíciles,
la recolectan en grandes frascos donde conservan vísceras de peces gigantescos.

Los gases de la tierra calientan el viento y pudren las hortalizas,
ahogan a los animales, hacen burbujear las aguas por las altas temperaturas.
Huesos de criaturas nunca vistas llegan
a las arenas de las playas convertidas en desiertos.
Todos se fueron y llevaron consigo sustancias diversas y objetos inútiles.

Dejaron atrás a quienes habitamos un mundo en destrucción
y alrededor de una serie de epidemias que ellos registran
en sus diarios científicos.





Hongo


Dejé mi corazón expandirse en la piedra como un hongo negro.
La piedra se hundió en el océano más profundo.
Y mi corazón como un animal primitivo supo cuidarse,
defenderse de los peces gordos, de las estrellas de mar y de su hambre.
Tiempo después fue devorado por una ballena,
la cual murió porque un hongo negro taladró sus huesos.





Utilidad


En algún pueblo desconocido los habitantes suelen escribir
poemas que finalmente cambiarán en los supermercados.
Es fácil convertir un poema en algo de comida.
Escriben poemas a cada momento,
por las mañanas por ejemplo los avientan desde las ventanas de sus casas
como globos de cantoya, contienen en su interior un núcleo de oscuridad
que se va extinguiendo tan pronto se acercan al sol.
También escriben poemas en los lagos
y los lanzan poniendo a prueba su habilidad de salir a flote.
Otros, simplemente los arrojan sobre las casas abandonadas,
para que los fantasmas se quemen adentro y dejen de asustar.





Arqueología


En el futuro alguien encuentra una lata de sopa Campbell y honra su belleza.

Estudian en sus manuales de arqueología
que aquel objeto debió estar en algún museo ahora destruido.

El símbolo de la historia antigua es ahora aquella lata de sopa.

En algunos siglos abrirán la lata y probarán
que todo lo oscuro estuvo ahí, oculto al paladar.












Semblanza


David Alejandro Pimentel Quezada (Chetumal, Quintana Roo. 1994). Autor del poemario «La memoria es un jardín en mi cabeza» Editorial Fósforo y “Algo inmenso me crece por los ojos” Editorial Arboreto. Becario de Programa de Estímulos a la Creación y Desarrollo Artístico (PECDA Quintana Roo, 2022-2023).

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