María Stoopen Galán

 

A la memoria de Helena Beristáin

En este artículo intentaré reconstruir, desde la perspectiva de una académica que lo vivió, algunos momentos clave del conflicto universitario de 1999 y las consecuencias que tuvo para la Universidad Nacional Autónoma de México.

El 15 de marzo de 1999, el Consejo Universitario aprobó el Nuevo Reglamento General de Pagos (RGP) propuesto por el rector de la UNAM, Francisco Barnés de Castro. Ante la reacción de rechazo a la medida por un buen número de alumnos, la movilización que provocó la decisión en la comunidad estudiantil y el amago de una huelga, algunos académicos, entre ellos profesores eméritos, intentaron impedir la confrontación que ocurriría y emprendieron acciones oportunas para evitar que se paralizara la Universidad. Varios profesores e investigadores eméritos, se entrevistaron con el rector Barnés para externar su opinión sobre la medida y persuadirlo para que iniciara un diálogo con los estudiantes. En esa reunión, alguna voz aconsejó prudencia al rector con estas palabras: “el tratamiento del problema de elevación de cuotas requiere reflexión, ponderación, precaución.”

Oscar González

 

El libro y el autor que hoy nos convocan nos hacen recorrer, a la vez, un tiempo y una obra. Pocas ocasiones habrá tan propicias para encontrar en una colección de textos la imagen viva y presente de un escritor y de su producción literaria. Quienes conocemos, de larga data, el trabajo de Eduardo Mosches en sus libros y en su revista de poesía –ya benemérita— bien sabemos que en estas palabras sin ruta se cifra toda una historia, o mejor, toda una serie de historias de y para la literatura contemporánea de este país y de varios otros.

Jesús Gómez Morán

Empecemos esperpénticamente, esto es, por el final. La edición de Museo de esperpentos y ensayos de prosa bárbara de Josué Mirlo, hecha por Versodestierro, presenta una invitación a una doble lectura, que página a página no del todo se corresponde, pero sí en su visión de conjunto. Una de esas vertientes la constituyen por supuesto, los poemas mismos y la otra los estudios que los acompañan. Como la idea es nadar a guisa de salmón a contracorriente hablaré de los ensayos comenzando con el último.