Ana Franco Ortuño

 

Qué bondadoso has sido con el mundo y su forzada marcha

 

Luego de treinta años de hacer una revista impresa, Eduardo Mosches dice que se queda con los intercambios humanos, porque el pensamiento del escritor −de él mismo y de sus amigos, pero evidentemente de los miles de colaboradores que han participado en esta aldea−, debe ser esperado y recibido. El largo, interminable, único poema escrito en Blanco móvil es Babel, y la utopía que comparte la memoria de sus lectores.

La revista nace un poco antes del sismo del 85; gatea cuando el Mundial México 86; en 1987 será testigo del inicio de la llamada “economía desigual”, cuando “la floreciente porción de la actividad productiva, vinculada ya sea al mercado exterior o a la inversión extranjera directa, y la desfalleciente porción vinculada al salario y al gasto público, se consideran una economía ‘más abierta’, con menor participación del Estado”. En todo ello habrá reparado su editor, mientras Isabel de los Ángeles Ruano contrapone su “caricia azul del porvenir” al fraude del 88 con Salinas de Gortari.

En 1989, cuando el año de la serpiente y la caída del muro de Berlín, Un caballo despierta en un cuarto vacío, augura Francisco Hernández, con un verso oracular para la Quina.

En 1990, Evodio Escalante, acompañando al nobel y a las buenas letras de Paz, nos dice “y regreso a la jaula por pie propio, convencido de que ya fui vencido”.

En 1992 Salinas firma el Tratado de Libre Comercio entre México, EEUU y Canadá.

En 1994 se da el levantamiento armado del EZLN, Luis Donaldo Colosio es asesinado y Ernesto Zedillo nombrado presidente. Con el Efecto Tequila y la crisis económica del 1995, Eduardo Langagne lamenta “No hay insomnio en los niños. Un caballo los transporta en la noche, y nosotros no podemos dormir, porque ese sueño ya lo olvidamos.

Hacia el 2000 gana Vicente Fox las elecciones pero para Saúl Ibargoyen, descreído, “La piel de esta bestia posible acumula deshojadas láminas y un hábito herrumbrado se apega a sus raíces.”

En 2001 Asesinan a Digna Ochoa, ¿Qué llorarás mañana cuando el mar te resguarde? ¿Qué música violenta mecerá tu misterio? ¿Qué danza luminosa anulará tu combate? Se pregunta −y seguramente le preguntaría− Rocío González.

Cuando en 2003 se crean el G20 y el Instituto Nacional para las lenguas indígenas, “Con los grandes mercados donde pululan cifras injurias legumbres y almas cerradas sobre sus negros sacos de semillas”, contrasta el pensamiento de Enrique Molina en Blanco Móvil.

Un verso de David Huerta coincide en 2004 con el Tsunami: “El bailarín está leyendo en nuestros ojos asombrados un texto deslumbrante. Y se ríe, metido en el Egipto del tiempo que lo rodea” .

Hernán Lavín Cerda celebra el número 100 de la revista en 2005, diciendo: “¿Por qué no somos cursis, una vez más, como el primer día?”

Y Eduardo Mosches reclama en 2009, en coincidencia con la guardería ABC “cartas a los amantes asesinados plazas vacías plantadas añoranzas los hombres se encogen aúllan al sonido silbante del garrote

En 2010, Jeremías Marquines dice que “Desde la calle esperamos el mundo. Milagreaban las piedras sin vestido.”

Pere Gimferrer en 2012, mira cómo “El estío ha expulsado a este cadáver yerto de la primavera. Y ahora el ojo no captará las tenebrosas olas, lienzo de resplandor lívido.” Mientras Peña Nieto sube a la residencia y muchos yo son 123.

En 2013 “Hay que ejercer la riesgosa práctica, el riguroso vuelco de vivir seis veces diez, seis veces diez, seis veces la noche” , Andrés Cisneros de la Cruz, cita a David Bowie para conjurar la violencia.

En 2014, Blanco Móvil retoma a Olga Orozco, y quién mejor para hablar por Ayotzinapa: “Desde adentro de todos no hay más que una morada bajo un friso de máscaras; desde adentro de todos hay una sola efigie que fue inscripta en el revés del alma; desde adentro de todos cada historia sucede en todas partes: no hay muerte que no mate, no hay nacimientos ajenos ni amor deshabitado”.

En 2015 Blanco Móvil cumple 30 años; desde luego, a los 30 años se es suficientemente joven como para prometer otros treinta; sus lectores confiamos en el interminable diálogo de versos que canten, se opongan y reclamen a los hechos futuros del país y del mundo con que se tejen. Las bodas de una revista de poesía nos caen de perlas, Blanco Móvil continúa y se renueva hacia una nueva etapa, ahora en versión digital, con nuevo comité, y para seguir sumando amigos.