Jorge Pech Casanova

 

Leyendo los textos de Basuras cuidadosamente escogidas de Óscar Tanat, he evocado al poeta y boxeador Arthur Cravan, quien desapareció frente a las costas de Salina Cruz en 1918. Recordado más por su existencia aventurera y escandalosa o por su descomunal estatura (le faltaron dos centímetros para medir dos metros) que por su arte poética, Cravan era, sin embargo, un hombre de múltiples habilidades y oficios, cuya expresión aunada a sus acciones se anticipó en varios años al Cabaret Voltaire, al dadaísmo de Tzara y sus adeptos. En su poema Hie!, Cravan dejó una lista de sus disímiles ocupaciones, incluidas las de “químico, borracho, músico, obrero, pintor, acróbata, actor, estafador, juerguista, burgués, cactus, jirafa y cuervo”, sin enlistar la de editor de la revista Ahora, que es casi el único testimonio  de su belicosa existencia, además de una breve película en la que mide guantes con el campeón mundial Jack Johnson, quien lo tendió en la lona al sexto round.

Víctor Hugo Díaz

 

Hay narradores que escenifican de modo directo los conflictos y tragedias del día a día, del año en año, logrando apenas que lo escrito sea igual a lo dicho.

Pero hay otros que hacen con experiencia, observación y talento que esos mismos conflictos y tragedias funcionen como metáforas, como signos de algo más amplio y real (en la condición del aquí y el ahora).

No es lo mismo mirar que ver, hablar que decir, la profundidad y lo que es propio de todos, hace la diferencia. No es escribir acerca de algunas vidas y situaciones, sino hacer que el lector sea quien las viva.  

Antonio Guillén

 

En sentido contrario a ese tren que para los migrantes significa la muerte, Danseres  nos trae desde Tijuana un dueto de bailarinas, cuya conciencia social transforma en movimiento la lucha de quienes hacen su vida en los caminos. Prueba de ello es la doble intención de su última gira (que contempló San Miguel de Allende, la Ciudad de México y Oaxaca) en la que, por una parte, buscan el rescate de espacios en colaboración con artistas locales y por otra, plantean desde distintas formas corpóreas la tragedia de los marginados.

Eduardo Casar

 

Conocí a Josanley, así le llamo a José Ángel Leyva por su nombre cibernético, en la casa de Silvia Bourdón, donde estaba refugiada mi actual esposa, Alma Velasco,  porque su primer esposo amenazaba con matarla sin saber nadie por qué… Sobre todo él,  pobre.

Era un buen departamento. Allí llegó Leyva y platicamos de poesías.

Antonio Guillén

 

Si pensamos en la creación escénica como un desplazamiento en carretera, dentro del cual cada parada significa una obra y cada proceso creativo un sendero complejo, lleno de baches y otras dificultades, considero que el teatro dirigido a jóvenes y estudiantes (con protagonistas y conflictos de esa edad) equivale a un tramo extremadamente peligroso. Las razones son muchas, el "Teatro escolar" se ha encargado de producir un sinúmero de propuestas donde predominan (en el mejor de los casos) la enseñanza y los valores por encima del desarrollo de personajes complejos y profundos, como si el dirigirse a un público joven nos obligara a priorizar las advertencias en lugar de generar una atmósfera de identificación humana con las situaciones y fatalidades propias de la adolescencia. 

Antonio Guillén

 

Como parte de una breve gira por la Ciudad de México, la compañía de Teatro Sapiens Sapiens Lab presentó dos de sus últimos montajes en la XXXVII Feria Internacional del Libro del Palacio de Minería (en colaboración con el Estado de Chihuahua) y en la Casa Fortaleza de Emilio "El Indio" Fernández. Ambas propuestas han detonado una inquietud que no he experimentado en ningún otro espectáculo escénico este año: el de una profunda espiritualidad; ambas obras construyen una experiencia mágica en su sentido más oscuro cuyos tonos alcanzan lo que Borges llamaría “la sensación de pesadilla”.

Homenic Fuentes

 

Hablemos de poesía es una compilación de ensayos imprescindibles en estos momentos de incertidumbre y desatino en México. Donde el cinismo y el valemadrismo han dejado sus máscaras y se presentan hoy a carne viva, sin ningún disimulo y a plena luz del día. Mostrando su poder brutal, contra aquellos que hacen poesía fuera de su círculo megalómano.

Creo y me atrevo a decirlo abiertamente que el libro: “Hablemos de poesía” será un libro leído y releído por aquellos que buscan el genuino oficio de poeta; por aquellas mentes fértiles e independientes, cansadas de tanta parafernalia e hipocresía entorno de las letras mexicanas.

Antonio Guillén

 

Al recordar a Dante (cuya pasión fue capaz de atravesar los anatemas de su época) y más específicamente, aquel círculo del infierno en el que Francesa de Rímini y Paolo Malatesta comparten el martirio perpetuo de la tempestad, me pregunto (y nos pregunto): ¿Qué encontraríamos al descender al segundo círculo del infierno hoy? ¿Seguiría vigente la posibilidad de castigo para quienes persiguen su deseo? ¿Podríamos angustiarnos, en un tiempo en el que “el más allá” resulta inverosímil, o peor aún insignificante, confrontado con la idea de vivir el momento?

Víctor Hugo Díaz
(Santiago, Chile, marzo de 2016)

 

En lo personal antes de armar poemas uso libretas, anotando de a poco, sumando, restando y luego construyendo en un tiempo y lugar. Paralelamente y yendo a lo importante, que es este libro inaugural de Ana Mónica Vílchez y su aporte, es que aquí las libretas verdes no son sólo el lugar de acopio de la materia prima simbólica de su poesía, sino que también son parte del texto, son en sí imágenes y figuras dentro del poemario, como soportes sustantivos que abren las puertas y las tapas al lector.

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