Deseo revolución, yo también.

 

Texto de Maria Elena Solórzano

 

¡Qué soledad experimentan las generaciones actuales, que aislamiento! Hace sesenta años las relaciones entre los humanos, aquí en la CDMX y sus delegaciones eran muy diferentes.

Recuerdo la época de mi niñez cuando nos reuníamos todas las tardes en la privada, jugábamos, platicábamos, reíamos, nos abrazábamos, es decir convivíamos. Los cumpleaños los celebrábamos la misma palomilla en la casa del festejado, no había salones de fiestas infantiles ¿Para qué? Si éramos felices con nuestros hermosos y estimulantes juegos.

Ahí empieza el problema niños solitarios, serán adultos agrios, inseguros, insensibles o excesivamente sensibles.

Rocío se enfoca a las mujeres que sufren desamor, abandono y que no les bastan los títulos universitarios para alcanzar la felicidad.

Las mujeres hemos ocupado los sitios que antes eran de los hombres; las mujeres son: médicos ingenieros catedráticas astronautas, pilotean autos también hay matemáticas filosofas, cronistas, geógrafas y en toda la gama de la ciencia y la tecnología encontramos representantes.

En fragmento filigrana la protagonista se refiere reiterativamente a esa frase como una muletilla, que sirve como dique para que no se despeñen recuerdos y sentimientos.

El excesivo peso de la protagonista ella piensa que es el obstáculo para conseguir la felicidad cito:

No pasa nada nada, al contrario, así pueden sentirse más ligeros más activos. Supe entonces que las profecías de aquellos libros antiguos estaban configuradas para suscitar la perdición con consecuencia de una excesiva alimentación…

En Vestigio nos damos cuenta de cómo han cambiado las relaciones se han vuelto de parte del varón con menos consideración y calidez hacia la mujer.

En Máscaras encontramos una hermosa prosa poética cito: Labios agonizantes. Frígida melodía la del vocablo tumba.

Y encontramos otra vez esa soledad cito: Yo también una mañana de abril procure confundir la taza de café con incesantes besos…

Llegó y fui yo quién uso la voz para desvestir el llanto…

También toca el tema de la mujer inteligente que es usada por un maestro con el pretexto de enseñarle y lo único que hace es plagiarle su trabajo y desde luego los halagos.

En su obra también campea la nostalgia cito:No cabe duda en este sitio no hay adoquines, pero si mucha tristeza.

En algunos de los relatos se siente el miedo a vivir, a los recuerdos, al resurgimiento de los fantasmas.

Cito: El miedo a la memoria abarca mis sentidos.

Rocío maneja en forma acertada la ironía y el sarcasmo cito: Ir a los panteones a buscar el amor fue la terapia perfecta para nunca más temer que un hombre pudiera traicionarla con la muerte.

Algunos hombres admiran a las mujeres intelectuales, pero todos les temen y les huyen. Cito: Ella asumió que el color inmediato de ese encuentro seria la ausencia.

El texto es un reflejo del paradigma psico-social, que ira adquiriendo distintos sentidos y trascendencia, en la observación de las brechas generacionales.

Dichos relatos son verosímiles y exponen la naturaleza humana con un tono subjetivamente femenino por lo cual son enriquecedores, en el contexto del rescate de las voces y los sentimientos acallados por los esquemas sociales.

Texto que bien podría prestase para la Antropología Filosófica y la Sociología, pues muestra hábilmente las transiciones generacionales por ejemplo en la generación actual la ausencia del cortejó al género masculino, así como la paulatina desaparición del eterno femenino.

Otra situación interesante, es como nuestras relaciones e interacciones personales varían dependiendo la forma de nuestros cuerpos, lo cual no debería de ser así pues nuestros valores culturales e intelectuales son los que deben determinar nuestras interacciones.

Y para terminar, esta obra me deja el dulce sabor a soledad con café...

Felicitó a la autora y recomiendo ampliamente la lectura de la obra que dejará un agradable sabor de boca y distintos interrogantes.

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