Por Andrés Cisneros de la Cruz

] a carne viva : 01 [

Uno de los poetas más constantes en pulimentar su obra, me parece es Ángel Nungaray, porque es desde el poema donde se revela; desde el libro donde se desarrolla como un proceso de trasmutación de esa idea que da forma al mismo poeta que busca mantenerse en los márgenes, siempre en contacto con las colindancias fractales, o dicho de otro modo, los cánones en formación. "Existir es alejarse" (La casa del mago, 2014), es un libro que llegó a mis manos en la FIL de Guadalajara el año pasado, y que tengo el gusto de comentar brevemente para ustedes. La soledad que plantea Nungaray es la resistencia. Un decir no, y hacer no. Un grito que sucede en el negro de la tierra que es el mismo negro del cosmos. El poeta hace de la luz y el verso, sinonimia, y vuelve el desierto eternidad. Fuego purificante de aquella antigua deida. La mística de Ángel es la del gnóstico. La de Job. Aquella que Ocaranza volvió pirámide. "Lo incierto retoma el flujo", el poeta espera "escuchar la luz", y deja a Homero en su jaula de todos los días. Aquí dios es un fantasma que de pronto se apodera de los objetos, y que también de la nada, desaparece en el chasquido de una vela. El bestiario que se presenta, es el de una "siniestra flora onírica". El doble filo de las palabras está formado por la delgadez de la sombra y por lo voluminoso del cuerpo que todo el tiempo se está incendiando para consumar, no la caída, sino la ecuación de la flama. Su minotauro es una niña hallándose en la mirada que se cierra en un verso. El que mira, el que lee, es el que opera esa ceguera. Este libro es una linterna que nos extravía, y nos muestra, que incluso el arrepentimiento, es sólo un espejismo. ] A carne viva. 01 [.