Ángel Vargas

 

[Periódico La Jornada. Edición impresa. Jueves 10 de diciembre de 2015, p. 4]

 

La revista Blanco Móvil festejó la noche del martes su trigésimo aniversario con la presentación de un ejemplar conmemorativo que reúne los números 129 y 130, dedicado a la narrativa.

La celebración tuvo lugar en la sala Manuel M. Ponce del Palacio de Bellas Artes y consistió en una mesa redonda en la que se reconoció el trabajo y la tenacidad que hay detrás de esta publicación.

Los participantes destacaron la permanencia de esa publicación, en un medio como el mexicano, donde las revistas, en particular las de corte literario y cultural, tienen vida fugaz, más aún las que carecen de apoyos institucionales.

El panel estuvo formado por los escritores José María Espinasa, Francesca Gargallo y José Ángel Leyva, además del poeta Eduardo Mosches, fundador y director deBlanco Móvil, quien resumió su experiencia en un texto en segunda persona, como si hablara con la revista y ésta fuese su hija.

Entre algunas arrugas y las letras, llegamos a estos 30 años con más amigos, entre escritoras y escritores; crecieron los lectores en edad y cantidad. Por otro lado, dolorosamente, el país empobreció, destacó el autor de origen argentino y naturalizado mexicano.

Hay más miseria en las calles, los desaparecidos aumentaron, los 43 se sumaron a decenas de miles, hay presos políticos en las cárceles, nos mordemos la rabia y seguimos escribiendo y leyendo; continuamos en esto de realizar historia literaria y cotidiana.

El escritor y editor José Ángel Leyva sostuvo que la de Blanco Móviles una vida que se ha sabido aferrarcon los dientes, con las garras y con la porfiada vocación comunitaria de su director.

Enfatizó que en los países latinoamericanos, particularmente en México, los asuntos culturales no suelen tener plazos extensos para su planeación y mucho menos para su permanencia si viven en el error, es decir, fuera del presupuesto.

Son contados los proyectos longevos, porque la permanencia es un problema de fondo en nuestros países, dominados por gobiernos escasa o nulamente democráticos, con poco o nulo interés por la lectura, la educación, el conocimiento y por forjar ciudadanía, subrayó.

 

Contra viento y marea

 

La escritora Ana García Bergua, quien no asistió al acto, envió un texto que fue leído por Francesca Gargallo, en el que expresó lo difícil que es situar aBlanco Móvil dentro de un cada vez más débil panorama de revistas y suplementos literarios, porque no es de un grupo, ni institucional ni universitaria.

Consideró que se trata de un proyecto extraordinario que ha logrado sostenerse por la terquedad ejemplar de su director y gracias a los múltiples apoyos, la solidaridad y la amistad de un importante y heterogéneo grupo de escritores y artistas.

Este es un blanco que se mueve contra viento y marea, un blanco que ni las crisis ni las dificultades han logrado vencer, acotó García Bergua en su texto.

Por su parte, José María Espinasa ponderó la fidelidad de Eduardo Mosches con su revista a lo largo de tres décadas, así como la libertad con la que la ha dirigido y su capacidad para renovarse de manera permanente.

Definió a Mosches como un editor que se empeña en hacer “una revista para poder reunirse con los amigos, leer textos que le gustan, crear nuevas amistades, no dejarse ocultar tras el ninguneo y la indiferencia, y sus publicaciones no tienen razones oscuras, no grillan ni buscan poder”.

Todavía hay Blanco Móvil para muchos años, afirmó Eduardo Mosches, sea en formato impreso o en versión digital, y anunció que el próximo febrero será presentado el número 131, que también será conmemorativo y estará dedicado a la poesía.

Los actores Francesca Guillén y Daniel Cubillo leyeron algunos de los textos que integran esta nueva entrega, entre ellos de Augusto Monterroso, Julio Cortázar, Jorge Luis Borges, Ana Clavel y Óscar de la Borbolla.