Por José Luis Domínguez

 

Foto mia de Libertad Villarreal

 

James Blake Miller,

bravo muchacho de Kentucky,

perdido entre las calles devastadas,

entre los escombros de Fallujah,

tomado a sangre y fuego centímetro a centímetro.

 

No sabías,

no imaginabas

que la serena frescura de tu rostro,

a pesar de la constante lluvia de metralla no muy lejos,

se habría de volver la más famosa,

la más codiciada,

en esa historia sórdida de la guerra tejida allá en Irak.

 

Te sentaba bien ese uniforme camuflado de arena y viento,

ese chaleco antibalas;

te sentaban bien, marine, tu casco y tu barbiquejo,

tu cigarro marlboro,

tus ojos cafés y tu mirada nostálgica,

perdida en el primer crepúsculo.

 

Sargento Marlboro.jpg

 

Las jóvenes mujeres en edad casadera

preguntaban por tu nombre al ver tu rostro en todos los periódicos,

y muchas madres confundían el rostro de sus hijos con el tuyo.

Todas querían tener en casa un James para su uso personal e íntimo,

todas soñaron varias noches con un héroe de bolsillo made in Kentucky.

Pero la fama,

a qué dudarlo,

no es tan noble y gentil dama como todos suponen;

detrás de la estela que deja su paso,

lleva arrastrando su propia factura.

La fama,

esa maldita perra,

esa maldita prostituta,

es una víbora siempre dispuesta a morderle el calcañar a uno.

Serían los tuyos, James, más de quince minutos de gloria,

y Andy Warhol se revolvería en su tumba

al enterarse de pronto que habías roto las expectativas.

 

¿Creíste, James, que el infierno empezaba en Fallujah,

entre las fatigas constantes y dolores,

entre el fuego y el humo pertinaz,

entre los escombros y las casas de adobe que habían quedado

milagrosamente en pie

después de la refriega?

Convéncete, James Blake Miller,

Sargento Marlboro,

Marine del primer batallón de la compañía Charly,

que abrir las puertas de tu casa para enlistarte en la milicia

fue como abrir las puertas del infierno.

 

Sobreviviste, James,

es cierto,

pero no saliste del todo indemne, ileso…

¿Lo recuerdas, James?

¿Lo recuerdas bien?

Fue al enfocar tu mira telescópica,

bajo la presión de un fuego cruzado, aquella mañana sofocante,

cuando viste emerger de entre los restos de automotores destartalados

aquella cabeza de cabello oscuro y rizado,

y confundiéndolo con un enemigo,

con un rebelde sunita quien defendía su tierra, su casa, su familia,

le volaste los sesos con una bala silbante a más de trescientos metros por segundo,

con tu rifle de asalto M-16.

¡Sólo tenía siete años, James,

y el cabello más hermoso, más negro y más rizado que cualquier otro niño en Fallujah,

y su piel era aún más tersa que los pétalos más finos

de todas las estrellas del desierto llamadas rosas de Jericó,

y se llamaba Hammet,

y tenía los dientes más blancos que las perlas del océano,

y era un niño listo,

un niño alegre,

e iba en segundo de la escuela elemental!

 

¡Pobre de ti, James!

¡Creíste que el infierno en Fallujah se quedaría en al-jumhuriya-al-iraquia,

o enterrado bajo los escombros de la estatua de Saddam Hussein!

¡Creíste que el infierno se quedaría allá,

en el otro continente,

con el mar de por medio!

¡Pero te equivocaste, James,

el infierno te lo has traído a casa, James,

y nunca, James, nunca,

podrás salir de él!

 

José Luis Domínguez. Escritor polígrafo nacido en Cd. Cuauhtémoc, Chihuahua, 1963. Es promotor cultural desde 1992, cuando funda el primer Taller literario en su comunidad. Coordinó el grupo filosófico de los Neoexistencialistas y el taller literario “Scripta manent”, hoy llamado “Octavio Paz”. Ha coordinado los talleres literarios en las ciudades chihuahenses de Jiménez, Delicias, Guerrero. Ha fundado, coordinado y sido colaborador de varias revistas literarias del norte de México.

Libros: "Jonás", 1996; "Quinteto para un pretérito", 2000; "El jardín del colibrí", ensayo literario, 2002; el poemario "Los dedos en la llama”; crónica y memorias "El Barrio Viejo de mis recuerdos", 2006. El libro “Diez leyendas de Cuauhtémoc”, 2007. En 2008, la editorial canadiense Lettres des forges le publica “El amor es un tibio, tierno cuerpo de mujer” en francés y español. También aparece el libro “El amor destruye lo que inventa” en el sello de la editorial de la Universidad Autónoma del Estado de México. Sus textos poéticos también han sido traducidos al inglés y al griego. En el 2009, la editorial veracruzana de Orizaba, Letras de Pasto Verde, le publica el cuadernillo de poemas titulado “Homenajes”. En el 2012, la editorial de la Benemérita Universidad de Puebla le publica el poemario “Palimpsesto”. En el 2013 publica el libro 12 Leyendas de Cuauhtémoc”. En el 2014 publica su poesía reunida “Los dedos en la llama”. En 2016 publica los libros “La otra historia de los menonitas”, “Manual de Poética para Universitarios” y “Dèja Vu y otros cuentos”. Desde hace ya varios años ha trabajado fomentando los cineclubs en varios cafés y restaurantes de su comunidad, además de ser el editor de los trabajos literarios de los alumnos del taller que coordina en su comunidad.

 

Por Alexia Saucedo

 

Horas Continuas

Toma el conglomerado de acciones que van en mis días

en cada arista de mis horas te tengo presente.

Podés hacer lo que te plazca con ellas:

redúcelas,

extínguelas

o multiplica mis segundos

y súmalos a tu vida.

Cada respiración tuya es un eco viajante que,

tiene hogar en mis sentidos.

Y vivir se vuelve una manera de tocarte.

 

 

De mí

Te hice tiempo.

Te di de mí.

Te hice un mundo

lejos de Dios, un lugar de sueños hechos

para que sólo tuvieras que alcanzarlos

a través del beso que no se nos dio.

A falta de oro y de zafiros,

Te hice tiempo

Te di de mí

Te hice el más puro amor.

A mí, amor, a mí

No me quedo tiempo

No me quedo mundo

No me quedo Dios

No me quedaron sueños.

A mí, amor, a mí

Se me acabo la eternidad

En el beso que no se nos dio.

 

Alexia Saucedo Luevanos, Ingenierio bioquímico de carrera. Ha escrito a lo largo de mi toda su vida, principalmente, en el genero de la poesía, epistolar, y cuento. Fue integrante del taller literario "Yo, es otro" en el teatro Nazas de la ciudad de Torreón donde fue participe de una lectura pública. Recién finalizó un diplomado en literatura mexicana del Siglo XX impartido por el INBA.

Desde la hamaca 

(Columna)

Mercedes Alvarado

 

Por Mercedes Alvarado

 

En apenas una semana se conformó un hashtag, se nutrió la lista, se sumaron testimonios y de pronto, pareciera, nadie queda fuera del #metoo. No que no supiéramos que se ejerce el acoso y la agresión en términos cotidianos; todas hemos escuchado -o vivido- alguna historia, pero nunca se habían nombrado todas juntas, todas a voz alzada, todas desafiando el miedo, el pudor y hasta el olvido.

Ojo, que hay que mirar con cuidado. En la masa de denuncias públicas hay quien deja caer acusaciones más bien vagas lo mismo que hay quienes son señalados reiteradamente. Lo que queda claro es que la violencia ha inundado nuestras relaciones interpersonales y que esto debe cambiar.

Lo mismo perjudica el acoso del maestro a la alumna que el de la alumna al maestro. El acto de agresión va de un ser humano a otro. Y hay también casos de mujeres acosando mujeres, de hombres violentando a hombres. Para que el acoso y la agresión existan, debe existir también una situación de abuso de poder sobre el otro ya sea en el ámbito social, económico, laboral o emocional.

Debíamos ser justamente quienes trabajamos con la palabra quienes más conscientes estemos de su poder. Aplaudo la denuncia, siempre, y el poder sanador que tiene el que las víctimas salgan del aislamiento para encontrar solidaridad moral y social. Qué bueno que se alce la voz y que se nombre, qué bueno que nos hagamos responsables de nuestras palabras y todas las consecuencias que conllevan. Hay algo de responsabilidad también en este ejercicio de nombrar: nos toca ser congruentes, analizarnos, reflexionar sobre la forma en que nos estamos relacionando con otros hombres y mujeres.

A propósito del tema, rescato hoy un poema de Rosario Castellanos, escrito a partir de la publicación del estudio Kinsey Report, publicado en dos partes (1948 y 1953) sobre la sexualidad masculina y femenina, por demás controvertido en su tiempo al poner en manifiesto la naturaleza sexual de ambos géneros, un texto en seis partes en el que la chiapaneca retrata, ataca y satiriza los distintos estereotipos de la mujer en función de su estado civil y actividad sexual.

 

Kinsey Report

Rosario Castellanos

1

—¿Si soy casada? Sí. Esto quiere decir
que se levantó un acta en alguna oficina
y se volvió amarilla con el tiempo
y que hubo ceremonia en una iglesia
con padrinos y todo. Y el banquete
y la semana entera en Acapulco.

No, ya no puedo usar mi vestido de boda.
He subido de peso con los hijos,
con las preocupaciones. Ya ve usted, no faltan.

Con frecuencia, que puedo predecir,
mi marido hace uso de sus derechos o,
como él gusta llamarlo, paga el débito
conyugal. Y me da la espalda. Y ronca.
Yo me resisto siempre. Por decoro.
Pero, siempre también, cedo. Por obediencia.

No, no me gusta nada.
De cualquier modo no debería de gustarme
porque yo soy decente ¡y él es tan material!

Además, me preocupa otro embarazo.
Y esos jadeos fuertes y el chirrido
de los resortes de la cama pueden
despertar a los niños que no duermen después
hasta la madrugada.

 


2


Soltera, sí. Pero no virgen. Tuve
un primo a los trece años.

Él de catorce y no sabíamos nada.
Me asusté mucho. Fui con un doctor
que me dio algo y no hubo consecuencias.

Ahora soy mecanógrafa y algunas veces salgo
a pasear con amigos.
Al cine y a cenar. Y terminamos
la noche en un motel. Mi mamá no se entera.

Al principio me daba vergüenza, me humillaba
que los hombres me vieran de ese modo
después. Que me negaran
el derecho a negarme cuando no tenía ganas
porque me habían fichado como puta.

Y ni siquiera cobro. Y ni siquiera
puedo tener caprichos en la cama.
Son todos unos tales. ¿Qué que por qué lo hago?
Porque me siento sola. O me fastidio.

Porque ¿no lo ve usted? estoy envejeciendo.
Ya perdí la esperanza de casarme
y prefiero una que otra cicatriz
a tener la memoria como un cofre vacío.

 

3


Divorciada. Porque era tan mula como todos.
Conozco a muchos más. Por eso es que comparo.

De cuando en cuando echo una cana al aire
para no convertirme en una histérica.

Pero tengo que dar el buen ejemplo
a mis hijas. No quiero que su suerte
se parezca a la mía.

 

4


Tengo ofrecida a Dios esta abstinencia,
¡por caridad, no entremos en detalles!

A veces sueño. A veces despierto derramándome
y me cuesta un trabajo decirle al confesor
que, otra vez, he caído porque la carne es flaca.

Ya dejé de ir al cine. La oscuridad ayuda
y la aglomeración en los elevadores.

Creyeron que me iba a volver loca
pero me estaba atendiendo un médico. Masajes.

Y me siento mejor.

 

5


A los indispensables (como ellos se creen)
los puede usted echar a la basura,
como hicimos nosotras.

Mi amiga y yo nos entendemos bien.
Y la que manda es tierna, como compensación;
así como también la que obedece
es coqueta y se toma sus revanchas.

Vamos a muchas fiestas, viajamos a menudo
y en el hotel pedimos
un solo cuarto y una sola cama.

Se burlan de nosotras pero también nosotras
nos burlarnos de ellos y quedamos a mano.

Cuando nos aburramos de estar solas
alguna de las dos irá a agenciarse un hijo.

¡No, no de esa manera! En el laboratorio
de la inseminación artificial.

 

6

Señorita. Sí, insisto. Señorita.

Soy joven. Dicen que no fea. Carácter
llevadero. Y un día
vendrá el Príncipe Azul, porque se lo he rogado
como un milagro a San Antonio. Entonces
vamos a ser felices. Enamorados siempre.

¡Qué importa la pobreza! Y si es borracho
lo quitaré del vicio. Si es mujeriego
yo voy a mantenerme siempre tan atractiva,
tan atenta a sus gustos, tan buena ama de casa,
tan prolífica madre
y tan extraordinaria cocinera,
que se volverá fiel como premio a mis méritos,
entre los que el mayor es la paciencia.

Lo mismo que mis padres y los de mi marido
celebraremos nuestras bodas de oro
con gran misa solemne.

No, no he tenido novio. No, ninguno
todavía. Mañana.

 

Para leer en voz alta

 

Cesar Gonzalez Chico

Por César "Chico" Gonzalez

 

Primer Sorbo

… dicen que iba para gobernador, que era cosa de tiempo, pero tiempo fue lo que no tuvo… dicen que tenía una biblioteca enorme que se perdió de algún modo luego de su muerte…

… cuando alguien se muere, los restos de su naufragio llegan a costas insospechadas y yo conservo -ignoro cómo llegaron a mí- unos pocos volúmenes de esa biblioteca… Lic. E.G. R. dicen en elegantes letras las tapas encuadernadas…

… para mí Efraín es una foto en blanco y negro que se pone en el altar de muertos… es un hombre alto, delgado, de fino bigote y traje elegante, muy parecido a mi padre… en la foto aparece tomado del brazo de una rubia guapísima…

… dicen que unas horas antes del accidente alguien vio a mi tía, la rubia, cepillando su larguísima cabellera y que brillaba de tal modo que parecía que había un halo dorado a su alrededor… algunos en la familia, toman esa visión como presagio del accidente…    

… además de algunos libros, una foto en blanco y negro en el altar de muertos, Efraín es una lágrima fugaz en los ojos de mi padre…

… un día, hace mucho tiempo, vino la muerte para llevarse a mi tío Efraín…       

                  

Segundo Sorbo

… dicen que tenía los ojos azules como mi padre, pero estoy seguro que eso era imposible de saber porque aún era muy chiquito… lo hubiéramos sabido luego de un tiempo, pero tiempo fue lo que no tuvo…

… cuando alguien se muere, aunque sea chiquito, los restos de su naufragio siguen apareciendo luego de muchos años, así que no es raro que en el closet de la casa familiar aparezca de pronto una chambrita, un biberón, un calcetín minúsculo o un babero que en letras de estambre dice E. G. T…

… para mí Efraín es una foto a colores de los años setenta que se pone en el altar de muertos… es un envoltorio de cobijas, tejidos, listones y chambritas del que emerge una calva y minúscula cabeza… en la foto aparece una mujer de ojos tristes que lo mira, como presagiando lo que iba a suceder…

… la mayoría de mis recuerdos no son del poco tiempo que Efraín estuvo con nosotros, sino del mucho tiempo que hemos estado sin él… Efraín es una lágrima pertinaz en los ojos de mi madre, un silencio más de mi padre y es también mi primera cicatriz…

… un día, hace mucho tiempo, vino la muerte para llevarse a mi hermano Efraín…

 

Tercer Sorbo

… dicen que era masón y como tal le ponía tres puntitos a su firma… esos tres puntitos los heredamos primero mi padre por imitarlo y luego yo por imitarlo a él… qué abuelo te deja por herencia tres puntitos…

… cuando alguien se muere los restos de su naufragio permanecen inevitablemente, así que no me extrañó encontrar un día en un cajón, una esquela luctuosa anunciando que Sr. E. G. D. había fallecido…

… era ferrocarrilero… había llegado a ser jefe de estación en una aldea minúscula de Yucatán y se había enamorado, por qué no, de la maestra del pueblo que además había sido rica y era guapa…

… contra todos los pronósticos se casaron y deambularon muchos años por todo Yucatán… él, haciendo lo que sea que haga un jefe de estación de ferrocarriles a principios del siglo XX, y ella, enseñando en las primarias de los pueblos y teniendo hijos…

… tenía unos dedos gordos como salchichas y rasposos como papel de lija y con ellos acostumbraba  jugar con las orejas de sus nietos hasta enrojecerlas…

… era un hombre callado, pequeño y recio… lo recuerdo llevándome de la mano por el centro de Mérida, en busca de un chochero milagroso para sanar mis defectuosos pulmones y salvarme de una inminente operación…

… Efraín es una foto en blanco y negro que se pone en el altar de muertos y a mí me quedan los poquitos recuerdos que alcanza a atesorar un niño de seis años…

… un día, hace mucho tiempo, vino la muerte para llevarse a mi abuelo Efraín…

 

El Poso del Café

… un día, hace mucho tiempo, vino la muerte para llevarse a Efraín González… nunca le dijeron a cuál de ellos y para no errarle, se llevó a los tres…

Por Dylan Novalis

 

175 voltios

 

Tengo la costumbre apocalíptica de ser

Piedra mojada, barro empapado y que

No me molesten las pisadas ajenas

Ni los dedos resbalándose en mi

Tengo la idea de quererte y hacerte el amor de oído

Bajito

Cuando casualmente enhebramos las manos.

Tengo la electricidad que va de tu lengua a la mía

Dándole luz al planeta

Y el tráfico increpante de NY

Y los anuncios espectaculares en Japón

Y el claxon violento en un accidente de carretera que nos sabemos de memoria

Y tengo en el pecho una pista de aterrizaje

Para que vuelvas siempre

Después

De volar

 

 

Poema

 

Antes de que el sol golpeara esta tierra

Con sus brazos áureos y afilados

Antes de que la lluvia secara el paisaje

En su abrazo redentor

Para convertirse en recuerdos

Y yo cruzara los ojos en un hospital

Con otros ojos que hoy ya no me miran;

Mi casa y mi cuerpo se volvieron un solo espacio

Creando sus propios mitos y cosmogonías,

Y mirando el relicario de mi abuelo,

Quien decía que Dios no estaba en las manos del cura

Partiendo hostia y sirviendo el vino

Entonces seguramente la ventana por la que hoy miro

No era más que un poco de arena

Y yo un niño impresionado con el vuelo de las aves

Con unas manos que hasta la fecha,

Todavía no guardan a dios

Por más que lo busqué en las entrañas, en las caricias, en las palabras

En la lluvia que sigue cayendo en la ventana de este hospital

Aquí donde suena una balada de Chopin

Quien siempre me hace pensar en la guerra

Y todo el horror que es la inexistencia De Dios

Convirtiéndose, de a poquito en un arrullo

Así como el vino se vuelve sagrado y la hostia se transforma

En el cuerpo de Cristo

Ese que se volvió mártir y cuya vigencia acabó

Porque hoy la arena es ventana, o el cristal de una copa

Porque hay más dioses con menos cruces

Dioses y vidas que caben en una bolsa negra

Con el sabor podrido de no volver a mirar

El sol, la playa

Las huellas para seguir acompañado

Mientras la lluvia se termina de secar

Antes de que llegue dios a mis manos

Y también, me convierta en recuerdo

 

Dylan Novalis Ramírez Muñoz egresado del diplomado en creación literaria por parte de la SOGEM en la ciudad de Xalapa, Veracruz (2012-2015) y del diplomado en literatura europea por parte del INBA (2018). Creador en el EIELLZ 2018 en Zapotlán, Jalisco y en CONELL 2019 en Guadalajara. Médico en formación de la Universidad Veracruzana. Miembro del colectivo literario Mangos tristes en la ciudad de xalapa con participación en los eventos “Caravana” y “Puro mango sin cortar”; ex miembro del colectivo teatral Los escondidos también en la ciudad de Xalapa.
El poema “el rompe olas” fue publicado en la revista electrónica “metáforas al aire” de la universidad de Morelos.

 

Por Homero Carvalho Oliva

 

HC por Valentina Bacherer.jpg

 

 

Herencia

Para Brisa Estefanía, Luis Antonio y Carmen Lucía

No vayan a creer

en Adán y su manzana,

en los héroes de la historia oficial,

en la solemne Constitución,

y sus cuentos de Leviatán;

en los pronósticos del fin del mundo,

ni en las lágrimas de los políticos,

cuando hablan de la patria.

La patria no es otra cosa

que alguien a quien amar,

una ciudad elegida para vivirla,

una canción que nos convoca,

un paisaje imprescindible,

y los abrazos de sus padres;

y por cierto los nueve meses

que maduraron cual simiente nuestra

en el vientre acuático de su madre,

y el amor que se estremecía

haciéndonos balbucear de alegría

cuando pateaban la luna,

anunciando que pronto nacerían.

Eso hijos míos y que sepan

que cuando nacieron

descubrimos que nosotros

éramos sus herederos.

 

 

 

Palabras

Para Carmen Sandoval, por supuesto

A la palabra Lluvia

           hay que mirarla bañando los huertos

A la palabra Viento

            escucharla acariciados por su transparencia

A la palabra Rocío

           palparla como un colibrí roza la luna llena

A la palabra Manzana

           saborearla recordando algo prohibido

A la palabra Jazmín

           olerla como si fuera a estallar en los labios

Con la palabra Amada en cambio

           debemos conjugar todos esos verbos.

 

 

Homero Carvalho Oliva, Bolivia, 1957, escritor y poeta, ha obtenido varios premios de cuento a nivel nacional e internacional como el Premio latinoamericano de cuento en México, 1981 y el Latin American Writer’s de New York, 1998; dos veces el Premio Nacional de Novela con Memoria de los espejos (1995) y La maquinaria de los secretos (2008). Su obra literaria ha sido publicada en otros países, traducida a otros idiomas y figura en más de treinta antologías nacionales e internacionales como Antología del cuento boliviano contemporáneo e internacionales como El nuevo cuento latinoamericano, de Julio Ortega, México; Profundidad de la memoria de Monte Ávila, Venezuela; Antología del microrelato, España y Se habla español, México. En poesía está incluido en Nueva Poesía Hispanoamericana, España; Memoria del XX Festival Internacional de Poesía de Medellín y Festival de Poesía de Lima. Entre sus poemarios se destacan Los Reinos Dorados, El cazador de sueños y Quipus. El año 2012 obtuvo el Premio Nacional de Poesía con Inventario Nocturno y es autor de la Antología de poesía del siglo XX en Bolivia, publicada por la prestigiosa editorial Visor de España. Premio Feria Internacional del Libro 2016 de Santa Cruz, Bolivia. En el 2017, Editorial El ángel, de Ecuador, publicó su poemario ¿De qué día es esta noche?, Antología de poesía boliviana contemporánea, publicada por Amargord editores, de España y Antología de la poesía amazónica de Bolivia, publicada por Ediciones Sur, de Cuba; editorial Cintra y ARC, de Brasil reeditaron dos libros suyos.

 

Por Gabriel Mosches

 

Imagen 2.png

 

LOS MARES se llenaban de plástico, los peces, tortugas y otros animalitos empezaron a perder la existencia al ingerir plástico. Toda la superficie del mar estaba recubierta de una capa esponjosa de residuos , los llamados micro plásticos que habían invadido todo lo existente. El aire, las aguas las tierras estaban abrazadas al plástico y ya todas las especies existentes tenían en su cuerpo ese nuevo ser existente creado en nuestras fábricas que habían contaminado nuestra sangre. Éramos seres vivientes mas bien sobrevivientes a esta lenta hecatombe plastificada. Inhalamos plástico, lo respiramos y lo exhalamos. Nos lavamos los dientes con plástico y nos alimentamos de plástico derretido. Nos besamos y nos amamos teniendo plástico entre nuestros seres. ya no había instante que no estuviera en contacto con el tan amado elemento, el nuevo elemento del siglo XXI occidental. Cuando uno visitaba el mar ya no podía observar el agua sino un ir y venir de las olas plastificadas montañas de plástico chocaban con los pocos ganadores que aún se atrevían a aventurarse en las olas de plástico y animales muertos que decoraban las costas.

Cuando vomitaba veía como surgían de mis entrañas litros de plástico liquido con algunos residuos sólidos. Y al cabo de pocos minutos se convertía en una piedra dura parecida a mis heces plastificadas. Plástico. Los polímeros habían conquistado con su presencia silenciosa el horizonte de nuestros pensamientos con su dúctil existencia habían tomado todas las formas imaginables y asimismo inimaginables. Su flexibilidad era maravillosa y apabullante.

Su materia maleable era de reconocer y de apreciar ya que había logrado que ninguna especie llena de vida había logrado- controlar y controlar todo lo existente.

Miedo y más miedo. Miedo por el sin futuro que nos espera lleno de enfermedades y padecimientos. Y en estas tierras paradisiacas donde la vida no vale nada, la muerte esta al orden del día. La pelea de las plazas es meramente una excusa para que la población sienta miedo y no pueda hacer nada. Tienen que vivir padeciendo la humillación y la sensación de que puede sucederte algo violento en cualquier momento. Ver a la gente con armas de alto calibre en las calles caminando drogados e intimidando a la gente. Todos los cabrones de arriba están aliados y la escena es macabra. Se matan los jóvenes por unas tristes migajas de lo que queda del pastel de carne humana. Miedo y mas miedo. Salir a la calle a comprar un cuaderno y ver hombres armados en carros blindados en callejones a alta velocidad en pueblos de mala muerte que nadie quiere y que a nadie le interesa. La muerte es el pan de cada día. Uno ya no sabe para donde mirar. Cuando me cuentan esas historias de terror, sufro en mi interior, aunque mi cuerpo esté lejos de esas tierras regadas con sangre. Son recuerdos donde el terror a pesar de mi coraje, ya que no creo que la muerte sea el fin y que cada uno ya tiene marcado su momento. Pero el miedo se siente en la piel en las entrañas, se huele en el aire, se resiente . Es una mezcla de miedo y de seguir disfrutando a pesar de las circunstancias adversas y contradictorias.

Hoy acabo de leer un articulo sobre una ballena de 10 metros que han encontrado, varada, muerta en la orilla de la playa. Encontraron en su estómago seis kilos de basura plástica, entre ellos 155 vasos de plástico, redondos transparentes, un poquito amarillentos nada más y decenas de bolsas de todos los colores. Mientras escribo estas palabras en mi computadora con teclas de plástico bebo mi te en un vaso de plástico que seguramente en unos días se encontrara en el estomago de otra ballena. Pero lo mas interesante de toda esta autodestrucción y que yo considero como una de las causantes de nuestra desaparición plástica es el llamado microplástico. Y a es común ver cadáveres de pajaritos, lagartijas y peces con trozos de plásticos en su interior. Asimismo, han descubierto que en nuestra sangre circula el bendito microplástico, el nuevo emperador de nuestra tierra.

Este se encuentra en todos lados: en el maquillaje de las mujeres, en las pastas de dientes cancerígenas, en todo aquello que brille. Cuando frotamos los cepillos de dientes con nuestras encías producimos microplástico. Mi mente se desborda y se hunde en la angustia plástica. Buen provecho.

Que puedo hacer con mi angustia y mis deseos de vivir. Olvidar, no pensar en las miles de personas que desean mejorar sus existencias repletas de sufrimientos, hambre y angustias. La muerte es el pan de cada día, es la libertad tanto anhelada.

Caravanas de la muerte, que caminan juntas buscando un futuro, no mejor sino solamente uno.

Esta es una tierra entre comillas tranquila, con gente tranquila de pensamientos tradicionalistas como ellos lo nombran. Tienen miedo al contacto, al amor en público, eso los horroriza, los asquea. Le tienen miedo y apedrean a aquel que lo realice. Aunque no crean que lo hacen de manera literal, no les gusta atacar más profundamente, asestándole donde mas duele , en lo social en lo  psicológico queriéndote hacer creer que eres culpable y mereces por eso ser un paria social.

La muerte social, haciendo de ti un rechazado social pero eso si sigues contaminando lo que queda de este planeta cada día más seco tanto de agua como de amor y vida.

Voy comiendo mierda 

A la gente le gusta 

¡Esa mierda está bien rica!

Me dicen mientras engullen 

Su muerte dulce y lenta 

Los niños beben dulce veneno

Todos se mueren

De dulces males que se venden

Como dulces bienes 

Te encierras en tu cuarto húmedo y putrefacto donde las nuevas reinas, las cucarachas crecen a voluntad. Ellas no le temen a la radiación y hasta desean en lo mas profundo de su alma una explosión nuclear para no tener que sufrirnos y poder gozar a pleno.

Rancho de muerte es donde en mi pueblo crecí. Las balas eran mas comunes que las palabras y por cualquier acto un balazo bastaba para silenciar y finiquitar el susodicho problema. Que si cantabas en las noches, un balazo, que si mirabas a mi hija, pum otro balazo. No era la vida del mas fuerte sino del más rápido o del más armado en otro caso.

 

Besos y más besos 

Como anhelo llenarme

De tus suaves besos 

Mordelones y juguetones

Esos dulces y jugosos

Esos rápidos y a escondidas

Esos a plena luz del día

A la luz de la Luna

A oscuras buscando a tientas 

Tu cuerpo entero que me besa 

Me alegra el alma que solo desea 

Tus amorosos besos 

Esos que palpitan mi alma

Esos que llegan sin esperarse

Que llegan como por arte de magia

Y se quedan en la memoria

Con su sabor y textura

Tus besos de plástico inflados de plastilina liquida endulzaban mis noches y ensuciaban mis sueños. Tu cuerpo de mentiras quería recubrir tu alma putrefacta engañando como araña de patrañas a esa mosca adinerada.

Pero triste de ti solo lograbas atrapar a moscas recubiertas de hiel.

Mientras tanto las ninfas se escondían de los ojos de los mortales para no ser descubiertas y mancilladas por su brutalidad materialista. Yo buscaba la luz en las tinieblas de día y de noche la oscuridad de mis pasos iluminados por la electricidad radioactiva. Cáncer cerebral y tumor testicular para el macho y cáncer de pecho y tumor en los ovarios para las mujeres  como si el destino estuviese cansado de nuestra procreación y quisiese de un modo silencioso desaparecer nuestra presencia. Pero lo triste en esta historia es que eran las empresas de la muerte lenta las que patentaban este futuro incierto.

Su mayor anhelo es jugar a los videojuegos, derretirse el cerebro con radioactiva y controlada diversión. Es el tiempo del olvido de la dispersión mental y espiritual. Engullidos en un presente demacrado y un futuro inexistente, sus habitantes pensantes solo deseaban olvidar su triste realidad en juegos carentes de sentidos aunque llenos de diversión. Morían lentamente solo deseaban que pasaran los días para poder reposar en paz en cuerpo y mente.

 

Gabriel Mosches es artista multidisciplinario, escritor, director y actor de teatro físico ha dirigido y actuado en variadas obras de teatro. Nacido en 1981 es un viajero empedernido, ha recorrido las colinas, playas y montañas del continente americano, europeo y asiático. Licenciado en Filología Románica es un apasionado de los idiomas y con la maestría en pedagogía  en  lenguas  romance, se dedica, asimismo, a la enseñanza de las lenguas y sus culturas.

 

Por César Rito Salinas

 

En los primeros días de diciembre del 2017 llegué a Juchitán a trabajar el proyecto de poesía callejera y grafiti en el Interfaz del Issste. Durante cinco días, acompañado por la gente de la dirección de Cultura municipal que dirigía el artista contemporáneo Michel Pineda, recorrí las calles del pueblo abatido por el ingrato temblor; horas de miedo, los muros caídos, la gente durmiendo en la calle luego del sismo de septiembre. Había hambre y dolor, una de las peores formas de hacer la vida.  Ese diciembre se sucedieron las réplicas, imparables. Para que las horas pasaran rápido, para que se fuera volando todo aquel miedo, escribí estos poemas. La traducción al zapoteco es de la gente de Michel Pineda, gente sencilla, encabezados por Ricardo, trabajadores municipales; permanecían inéditos, se publican por vez primera en esta celebración del Día Internacional de la Lengua Materna, 2019.

 

Tie´ neza

Guira´ruyubi xixha lu guedanabani

Ti bi´cu´

Ti guiba´

Guidi banda

Guira´ruyubi xixha

Ti bi´chube

Ti gui´ri´

Ti neza

Guira´ruyubi

Ti xquiapadidxha  ra guidxeela ca guenda ruyubi

lu guendanabani.

    

Pinta callejera

Todos buscan algo en la vida

un perro

un cielo

el sombrero

todos buscan algo

un caracol

una vela

un camino

todos buscan

un libro donde aparezca escrito lo que se busca en la vida

 

 

 

 

Nu xcanda

Beu rigui´ba de´pe´ ya´ni ca bi´cu´

Madrugada

La luna sube desde el pescuezo de los perros.

 

 

 

 

Lu xhopa gubixha huadxí

Lu xhopa gubixha huadxí  ¿Xi sica gunnu canaca ´bidxidxi´stí nisa mun?

Guedxhe zaa ze neza

Ca bitigui bi lee yoo lahui

Ca nguíu lu luunahuagu qui ñannaca´

Canaca ´bidxichi guiaxa nisa muu

 

Sábado en la tarde

Ese sábado ¿cómo supiste que traía dinero para el café?

El músico callejero,

Los portales del palacio,

los hombres en la mesa no sabían

que traía dinero para pagar el café.

 

César Rito Salinas. Nació en Tehuantepec, Oaxaca, en 1964. 

 

 

Por Homero Carvalho Oliva

 

HC por Valentina Bacherer.jpg

 

 

El País de los poetas

“Marcho lleno de un vigor supremo y nuevo,
                soy parte de una procesión inacabable”
                                           Walt Whitman

El País de los poetas

es el país de Roque Dalton,

perdido en la montaña

entre el Paraíso y el rio Leteo.

Allí donde el mundo

es una taberna y otros lugares,

donde los muertos rebeldes

están cada día más indóciles

y las palabras definen destinos.

País, nación, patria, estado,

donde el amor no es una búsqueda,

es la celebración de los encuentros;

sin dioses en el cielo ni amos en la tierra,

territorio de Roque Dalton y de los poetas.

Capital no posee el País de los poetas,

ni mezquinos mapas a escala,

las calles se caminan siguiendo

las hojas de Parra, los laberintos de Panero,

las huellas de Pizarnik y de Plath;

allá el horizonte está en todas partes

y las fronteras en ninguna.

Territorio liberado en pleno corazón,

en el que las y los poetas son casas abiertas

y el tiempo es la medida de la amistad.

Brisa fresca susurra cada ocaso,

entre las flores de los jardines y las bibliotecas. 

Cuando muere un poeta,

el divino Dante Alighieri lo guía

por los ilustres infiernos

hasta elevarlo a la tierra de sus hijos;

y en la heredad germinal

el poeta nacerá de nuevo,

su voz tendrá el alcance del viento.

Cuando sea grande seré poeta,

como Roque Dalton, 

el poeta cuya vida es poesía,

tomaré mi mochila, un libro de Pessoa,

otro de Cerruto y, por si acaso,

alguno de Derek Wallcot;

un lápiz y un cuaderno escolar;

muy temprano iré a la montaña,

a trabajar en la siembra de mis hermanos

que habitan el País de los poetas.

 

Fantasmas jubilados

Tan lejos está mi pueblo

que se ha convertido

en un lugar de fantasmas jubilados

que ya no espantan

en las noches de tormenta

 

Segundo mandamiento

Así como no debes levantar el nombre de Dios en vano, tampoco debes acariciar un cuerpo en vano.

 

Silencios

El silencio de los amantes es una fruta madura.

El de los niños es un dragón extendiendo sus alas.

Los ancianos recuerdan el silencio en la penumbra de un cine antiguo.

La música es la consagración del silencio y el vacío su ausencia.

El amor no es otra cosa que el silencio virgen del alma.

Quietud de cuerpos, repentino el silencio resbala en la piel.

Los paisajes son la contemplación del silencio.

Los silencios de los desaparecidos son llagas que no cicatrizan.

El silencio de la noche es una manera de nombrar los sonidos de la oscuridad.

El infinito es la ofrenda silenciosa de todos los tiempos.

Los cinco sentidos nacen en el silencio y fecundan invocaciones.

El poema es la revelación de los silencios.

En el silencio de los templos y los hogares habita Dios, en ese silencio nos reconfortamos.

 

 

Homero Carvalho Oliva, Bolivia, 1957, escritor y poeta, ha obtenido varios premios de cuento a nivel nacional e internacional como el Premio latinoamericano de cuento en México, 1981 y el Latin American Writer’s de New York, 1998; dos veces el Premio Nacional de Novela con Memoria de los espejos (1995) y La maquinaria de los secretos (2008). Su obra literaria ha sido publicada en otros países, traducida a otros idiomas y figura en más de treinta antologías nacionales e internacionales como Antología del cuento boliviano contemporáneo e internacionales como El nuevo cuento latinoamericano, de Julio Ortega, México; Profundidad de la memoria de Monte Ávila, Venezuela; Antología del microrelato, España y Se habla español, México. En poesía está incluido en Nueva Poesía Hispanoamericana, España; Memoria del XX Festival Internacional de Poesía de Medellín y Festival de Poesía de Lima. Entre sus poemarios se destacan Los Reinos Dorados, El cazador de sueños y Quipus. El año 2012 obtuvo el Premio Nacional de Poesía con Inventario Nocturno y es autor de la Antología de poesía del siglo XX en Bolivia, publicada por la prestigiosa editorial Visor de España. Premio Feria Internacional del Libro 2016 de Santa Cruz, Bolivia. En el 2017, Editorial El ángel, de Ecuador, publicó su poemario ¿De qué día es esta noche?, Antología de poesía boliviana contemporánea, publicada por Amargord editores, de España y Antología de la poesía amazónica de Bolivia, publicada por Ediciones Sur, de Cuba; editorial Cintra y ARC, de Brasil reeditaron dos libros suyos.

 

Por Leonel Granados

 

 

Certeza existe al contemplar la magra noche

Esa que nos duerme con su canto

arrastrados por el pecado de los tiempos

no podemos ocultarnos con la luna mirándonos

si se va, quedaremos a merced de las sombras

y su esperpéntico graznido de rapiña

somos polvo en el viento llevados a la deriva

al azar nos convertimos en barro

nos convertimos en escoria, en ápices de lo deforme

de un defecto congénito

no sabes si algo grotesco fecunda en tu vientre

solo las ondas ultrasónicas son tu recurso

tu advertencia entre tanta oscuridad

¡un rugido!

Silencio, ocúltate…

Aun no es el momento, ni el lugar

No tengas miedo, estaré  junto a ti para ayudarte

Observa…

¿Lo ves? Esta mal formando lo que hay a su alrededor

Los frutos de los árboles se marchitan a su paso

Las peras se vuelven corazones deformes

El suelo se agrieta, se secan las verdes raíces

Terreno yermo, con deseos de fértil primavera

Estela maldita por el pecado de Adán y Eva

La desobediencia entre tanta estupidez

resalta como la mayor de las estupideces 

¡No pierdas la esperanza!

Descendencia bendita es para ti ahora

¡Anomalía de dos cuernos! ¡No deformarás a mi niña!

Flor de la vida en tus entrañas yace

Germina la semilla que se convertirá en  vasta belleza

¡Crece, si crece amor mío!

No dudes, espérala, calma tu espíritu

Dale la espalda a la ansiedad

¡Ha llegado el momento!

¡Es ahora que tienes que vivir para ella, ella para ti, y ustedes y yo para nosotros!

 

Leonel Granados, realizó estudios artísticos en la Escuela Nacional de Teatro, talleres de poesía y narrativa a cargo del poeta Iván Uriarte. Cuenta con más de diez años de experiencia teatral, incluyendo televisión y narrativa radial.
Ha sido incluido en una recopilación de poesía joven del Instituto Nicaragüense de Cultura, con la obra "En el claro del canto se anuncia el amanecer".
Actualmente escribe poesía al igual que algunos micro cuentos, con el anhelo que sus letras lleguen a diversos lectores.

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