Absynthia Divinorum

 

Apunto la flecha al cielo & la dejo atravesar la luna

justo en el centro.

Me encuentro aquí

deshojándo(a)me

mudando de piel,

transmutando,

muerdo ferozmente la vida y la mastico hasta saciarme

alimento es la poesía , aunque no se pronuncie.

 

Alejandro Arzumanian

 

TODOS tienen una vida oculta

Inaudita de poder e íntima extrañeza

Con la que todos los días se topan

Desde la primera hasta la última hora

Así en las metamorfosis diurnas

Como en las cucarachas nocturnas

Todos tienen una vida oculta

A vuelta con los brazos cruzados

Y a vueltas extendidos

Según su estado de arte interior.

Febronio Zatarain

 

Edén

 

mis manos son alas

púrpuras

cóncavas

derraman albedríos

deseos

se internan en tu noche

y la vuelven día

Rodrigo Gardea Montiel

 

Para Ana Bárbara Torres Tapia

I

 

La palabra labra
                    ama
                              canta
                                   sana

 

La rama rayada arma la

Manuel Lerín

 

Llama de soledad

 

Soledad dame el residuo

de tu voz que apaga

las velas en espera apresurada. 

Vierte tu sed de mano a mano.

 

Que siga mi interés por tocar las cosas

de principio a fin, de fin a lo último.

Hubert Matiúwàa

 

I

 

Soñó la noche

que nos levantamos un día,

bailamos entre abuelos

e hicimos cantar la tierra,

soñó el camino

que escuchó nuestro pie regresando al pueblo,

 

Antonio Leal

 

No es el amor,

sino el odio,

lo que devora mi alma.

odiar,

odiarme hasta a mí mismo.

Si es preciso arrojar mi sangre

escupida en sus bocas.

restregar mis dolores

en sus tibias pieles.

Homenic Fuentes

 

Mas allá del smog

entre la luz del semáforo que parpadea sangre

                                        y destila hambre de un tiempo inexistente

En la respiración de los full inyection

en el trajín de los intestinos infestos de carbohidratos

en el sonsonete de un mundo metalizado e hiriente

donde los cables y el satélite

son más que el mar y el guajolote.

sobre la mirra el ajenjo y los muros de miedo

bajo las líneas del metro cementerio de egos

 

Ivan Leroy Ayala

 

Contestación al Otro poema de los dones 

 

Por las palabras que nunca nos diremos y se dijeron de una cruz a otra cruz.

Por las palabras que se hicieron poema y te empeñaste en demostrar triunfo del amor por sobre todo.

Por tu cariño, siempre cariño amotinado y revelador de hermana grande, ejemplo de busca mundo y sus exploradores.

Por las noches de hacer libros e imágenes que se grabaron con el buril de tu delicadeza.

Por la seda y el lino y la plata de tu aliento.

Por la fuente de vocablos que signaste en nuestra lengua y se volvieron canciones desesperadas.

Por las copas de vino a tu silueta fina abogada de camino verdadero.

Pedro Blas Julio Romero

 

I

 

sólo anhelo mi santa virgen negra

regresar a lo sacratísimo de idolatría

de misa de gallo tuya

por lograr concebir tu regreso

a ese mismo coro de tu palabra rota

Vuelve y atúrdenos con tu serenidad de lechuza pícara

los deseos de tu feligresía ennoviada

desbocándose por cada ala tuya