Juventino Gutiérrez Gómez

 

Kong´oy nanyimatsiääkiyip

 

Ja tëmt ayuujk ëjts

ja tsinäyin miti jekinyip yik neptääjkp

ja tsapwemp yi pyiytsi miti nawiääxitip

koojts,

ja witsujk,

miti kiunoktajkpy ja ujts joot.

Locura 

Nada detiene el colmillo turbio del asesino.
Ningún rezo, ningún brazo ni aullido negando el paso de la muerte.
Ninguna madre suplicando clemencia para el que ama.
Ninguna pascua, nuevo año ni lejana resurrección.
El que mata no tiene ojos para mirar el tamaño de los gritos
ni oídos que midan la bocaza donde habita el miedo.

 

Ángel R. Nungaray

 

Los movimientos del ser

le confieren al cielo

 renovación y soltura

(cada acto aquí

tiene un eco en la lejanía).

Martín Rangel

 

¡Cómo juega uno a estar vivo, a veces!

Salir de casa, hablar con gente.

Pintarse las uñas, ver películas en idiomas desconocidos.

Tomar vino y acariciar un perro muy peludo.

Álvaro Mata Guillé

 

5.

En  nuestros días

(días alejados del estupor de los campos

del hedor calcinado de hueso en los hornos de hueso

del ahogo y el miedo de gas y dientes de polvo en el lodo,

en las grietas del ahogo,

del terror de los ojos en los dientes

en la hendedura negra del ojo,

Voluntad de la luz Aleman

 

 

Voluntad de la Luz de Luis Armenta Malpica.

A 20 años de su primera aparición

 

Manni Dhillon Johal

 

Una cadena de abrazos

 

México, para mí, has sido

una cadena de abrazos,

un ombligo hilado, a veces

suavemente, a veces a madrazos,

un cordón de cuentos,

entrelazadas coincidencias

que no lo son, sino híbridos

de decisión y destino –

 

Julia Santibáñez

 

Cochinada


Mamá, escribo para advertirte:

no vayas a cometer la indecencia

que dijiste ayer,

de tan mal gusto.

Agustín Cadena 

En cada texto, Agustín Cadena retorna a los instantes cotidianos, a las pequeñas sorpresas de cada día, a los “pobres de espíritu”, de donde extrae los temas y las emociones para explorar y desarrollar una nueva sensibilidad, un nuevo despertar espiritual. El autor ha renunciado a las situaciones límite, a las intensidades metafísicas abrumadoras y a los finales sorpresivos, pero ofrece cuadros y personajes memorables, en los que la sorpresa reside, a menudo, en que no hay sorpresa.

 

Jesús Koyoc Kú 


Llegado a casa,

desempacadas bolsas y maletas

encontré un poco de aquel café

que tomamos en el descampado verde

en donde expusiste

tus ideas sobre la poesía, David: