Nada restituirá tu sangre,/ nadie oficiará lo que tus manos dejaron irresuelto./ Has caído en el pozo sellado,/ las raíces enroscan sedientas los rizos de tu infancia./ El corazón de tu madre no entiende el desvarío./ Tu nombre se disuelve en papeles amargos./ Es imposible detener el paso de la lluvia./ Tendrás suerte/ si encuentran tu cadáver.

otoniel-guevara.jpg

 

 

Meciendo la tarde y ahí al fondo, junto al abuelo, la foto de mi vieja -también en blanco y negro- presumiendo la sonrisa, con menos años a cuestas de los que cargo yo ahora. Leo entonces a Miguel Santos y me pregunto si la vida es en verdad un vaso de agua para beber o evaporarse; si los días se irán llenando de palabras, si las palabras irán tejiendo poesía de la que se guarda en una -aún si no se escribe- para retornar a ella con otra palabra, dicha por otros labios, rememorada en otros tiempos… de la poesía que se vive incluso cundo una no la mide, ni la reescribe, sino apenas la vive.

 

Mercedes Alvarado.jpg

 

 

A la noche le quedan muchas horas y una sigue dando vueltas sin saber si es curiosidad o susto lo que siente el cuerpo al encontrarse con el frío sobre la piel. La ciudad dibuja bien sus límites y de cuando en cuando nos permite redelinearlos como si con esto nos fuera un poco menos ajena. 

15992283 1330557353678990 641171544 o

Numero actual

34259052_10156211982973758_1466624657481269248_n.png