RÉQUIEM

Al final

sólo queda

una dirección

que borro.

 

 

OCURRE

Ocurre, lo dices, lo vives, revives.

Ocurre, no lo dices, lo olvidas.

Ocurre, no lo dices.

 

LATERAL

Un aire gris,

algunas fotos,

ciertos amores,

ritos, paisajes,

ni una lágrima,

algo parecido

a la felicidad.

 

 

APARICIONES

El mar, pintado,

y la isla

que desaparece,

no del recuerdo

sino del instante.

 

 

LETANÍA

Una vida

nueva.

Otra,

distinta.

Una vida.

 

Por Moisés Elías Fuentes

MEFUENTES PARA BLANCO MÓVIL.jpg

 

¡Dejémoslos morir tranquilos!

 

Disonantes y cacofónicos,

que ellos sí pensaban

en los disléxicos y los afásicos

y en la apraxia de Ravel.

 

Suficiente tuvieron en vida

con la hipocresía de los lectores

y la burguesa insolencia del rey

como para que insistamos

en espetarles

aquello de que el arte es azul.

 

Eso de sobra lo sabían

porque ellos la pintaron de azul

y la tiñeron con la tristeza parduzca

de los miserables y con

la negrura de los heraldos.

 

¡Dejemos de revolver la intimidad

de sus manuscritos tachonados de dudas!

 

El secreto de pronunciar al mundo

como si todo naciera por primera vez

quedó escondido en las odas relumbronas

por el uso cual cosas elementales.

¡Dejemos de ofender sus cantos

con la usura ampulosa de las academias!

 

¡Dejémoslos morir tranquilos!

 

Que ellos sí supieron escuchar

la pronunciación del mundo,

cacofónica y disléxica.

 

Por Moisés Elías Fuentes

 

MEFUENTES PARA BLANCO MOVIL

 

A galope tendido

en su corcel inmóvil

por el centro de Charlotteville,

el general Lee persigue

                   apaches levantiscos

                              y negros revoltosos

                                      y hasta mexicanos insurrectos.

¡Persiguiéndolos desde hace tanto!

Desde los días de alférez en West Point,

blanco y protestante de cuerpo entero,

consciente ya de la pesada carga de la raza blanca,

llamada por Dios nuestro Señor

                                         en su misericordia

a evangelizar al negro con el evangelio del látigo,

a redimir al indio con la cruz del sable y el rifle,

a bautizar al mexicano con su propia sangre

                                                              despojada de tierra.

La pesada carga de erigir un mundo inmóvil

como su estatua con el disfraz de héroe

          suspensa en el tiempo,

                        con el odio frío destellante aún

                                                          en los ojos metálicos.

 

ELLA TIENE SU PROPIA MEMORIA

De pronto

descubro

su memoria

ajena.

 

 

TODA ESTACIÓN

El llanto del niño en la terraza lejana.

El verano no trae sino viento en las sábanas.

Viento y llanto en las sábanas

como toda estación.

 

 

LA NOCHE ES EL DÍA

Poblado

de noches

el día

insomne.

 

 

PAREADO A LA MANERA DE SANDRO PENNA

El desamor con dinero

es más llevadero.

 

 

AJUSTE DE CUENTAS

He tenido mi parte

de nada.

 

RISAS DE COCODRILO

No te engañes.

El de la foto

tan sonriente

ya era infeliz

(tú lo sabes,

bien que lo sabes).

Contémplalo ahí detrás,

público o comparsa,

borroso

incluso en primer plano.

Sonríe

aunque esté muerto.

Si le pides

que se adelante

no da sombra.

Convéncete:

sólo la sombra

no da sombra.

 

OTRA VUELTA DE TUERCA


Y nada más que sed

y vasos rotos.

 

 

PEPE BARROETA DICE QUE NO DICE

                                                  

El don

de la palabra

no es

un don,

es apenas

arder

en el propio

fuego,

abrasarse

hasta que la mano

dibuje

el vasto

signo

de la desolación.

 

 

CONSIGNA

La palabra es miedo,

metal, adiós,

cuerpo sin cuerpo,

y derrota.

 

 

CONSIGNA

La palabra es miedo,

metal, adiós,

cuerpo sin cuerpo,

y derrota.

 

 

Por Moisés Elías Fuentes

 

MEFUENTES PARA BLANCO MOVIL

 

 

Mistress Sarah Winchester

construyó Llanada Villa, dicen,

       para extraviar

a los miles y miles de fantasmas

que dejó a su paso,

               entre sangre y olvido,

el rifle que conquistó al Oeste,

el que hizo la fortuna de los Winchester,

la familia del amado esposo,

                                      muerto tan joven.

 

Pero ella no los olvidó,

sino que más bien como que conocía

              a cada uno,

los veía morir una vez y otra,

desangrados de la carne al alma,

friolentos y errantes

bajo las desgarradas ropas:

Sioux, apaches y comanches,

      cheyenes y navajos;

muertos también el búfalo

         y el venado,

el berrendo, el lobo y el puma.

 

Construyó Llanada Villa

y la siguió construyendo,

             dicen,

para extraviar a los fantasmas.

 

Pero sólo un fantasma vino a la casa,

                inadvertido

como la alegría en un vals de Chopin:

El fantasma de miss Pardee,

la hermosa quinceañera enamorada del piano

          y de las sonatas de Schubert,

sentenciada a morir a los veintidós años

para que viviera mistress Winchester.

 

Desde entonces el piano se deja escuchar

en los pasillos de Llanada Villa

y todos mal creen que es mistress Winchester

deleitando a los fantasmas.

 

Porque  ella olvidó que hubo días

en que fue Sarah Pardee,

enamorada del piano y de la vida,

ajena al rifle que conquistó al Oeste.

 

Pero miss Pardee no la olvidó a ella,

             la extraviada,

y decidió habitar Llanada Villa

para que hubiera alguien que la acompañara

en esta soledad incoherente,

laberinto de sí misma,

                      olvidada por los fantasmas.

 

JKFOTO EDUARDO MONTES BRADLEY 1

 

CH’I

 

Desposeído. A sus años. Jamás pudo imaginar que.

            Por pasos. Gradual. Y un

            buen día, pero vamos por

            pasos. Da sin duda vueltas

            el mundo. Se aleja. Rumbo

            a, adónde. Escalas. Peldaños.

            Podría faltarle la respiración.

            Y sin embargo el aliento

            ch’i vital nutre intersticios,

            grietas, uno a uno los

            rincones del cuerpo, ni

            el médico chino los salva,

            el cuerpo social se restituye,

            algo a veces mejora: ch’i

            abarca diversos aspectos

            del mundo natural, abarca

            (penetra) el Universo,

            bodegones, la mesa

            puesta, se palpa el

            Todo. Pertenece, hijo

            cualquiera de vecino,

            a esa legión de seres

            momentáneos que nacen,

            crecen, etc., se reproducen,

            más etc., y etc., mueren:

            desaparecen. Por ende

            el aliento que todo lo

            circunscribe le entra

            de golpe por la nariz

            (aletean las fosas

            nasales) y en cuestión

            de segundos, quince

            por ejemplo, el cuerpo

            de momento se restablece

            ah ch’i: y en otros quince

            segundos más, células,

            vísceras y hasta el más

            fino y último cabello de

            la cabeza, expiración,

            ch’i se disuelve. Sale,

            hálito vivo a buscar su

            propio oxígeno, o no

            habría nada que entregar

            a órganos de percepción,

            sensaciones que surgen,

            miso, sabor a guiso de

            espárragos, zanahorias,

            camarones. Satori. Se

            va diluyendo la luz que

            llegó. Llegó, se esfumó,

            quince segundos, y volvió.

            Círculo eterno. Vigilias a

            ensueños a tinieblas, y

            todo de nuevo volverse

            a restablecer. ¿Qué, a

            sus años, peldaños rotos,

            escalones de piedra

            agrietados, bordes

            rajados por el paso

            del tiempo, se entiende?

            Se detiene. Es por un

            instante. Respira. Aire.

            Cercano aire, palpable

            y comestible, ch’i

            digerible y no aire

            trascendental: eso

            se entiende. La

            hormiga se nutre de

            piezas desprovistas

            de totalidad, come

            parcialidad, deshechas

            porciones (desechos)

            la mariposa vive de

            gránulos imperceptibles

            de polen (intenso sin

            embargo su amarillo)

            cómo no comprender

            que él, a su edad, no

            se tiene que poner a

            contemplar espacios

            inaccesibles cuando,

            y es real (lo real) todo

            lo tiene a la mano.

            Nada. Perdió. Qué

            podría perder. Hora

            de dejarse de

            malentendidos

            simétricos bueno o

            blanco por malo o

            negro cuando en

            realidad, en fin, a

            qué hablar, estos

            asuntos los conoce

            hasta un necio

            redomado, un niño

            de pecho, una madre

            abobalicada dando

            de mamar. Corre calostro,

            resurge el loto de lo

            putrefacto, el guerrero

            muerde el polvo y nutre

            con sus guiñapos a los

            cuervos: cuervo alimento

            de gato montés, y él, a

            qué quejarse cuando, 

            y es lo que comprende,

            tiene suficiente: mesa

            puesta, ni mantel ni

            servilleta, con un

            cuenco de arroz

            (quínoa en su caso)

            (arroz le produce

            una atroz estitiquez)

            calabacines rebanados

            en diagonal, crudos

            (gruesos) vaso corto

            de vino de arroz y una

            pera: fruta que en su

            comarca abunda, se

            consigue todo el año,

            peldaños, escalones,

            cesto de mimbre a

            cada paso (ascenso)

            y en el descenso,

            donde fulge la fruta

            que le corresponde,

            se inclina, la muerde,

            las esferas componen

            músicas renovadas.

            Digiere. Orden. Satori

            (transitoriedad). La pera,

            el vino, calabacines, arroz,

            y su respiración regulada

            por el sueño, ese sueño

            del que a sus años se

            despierta, cuerpo

            presente, intacto en

            apariencia, para

            plantearse si ha

            soñado su sustento o

            soñara él ser sustento

            (vino calabacín arroz

            aire circundante a su

            descalabro en ciernes)

            apariencia que desaparece

            para deshacerse en la

            reaparición.

 

 

AUTORRETRATO (DÍA) SITUACIÓN

 

Ése que despierta y reza soy yo en ayunas leyendo

           un poema de Garcilaso de

           la Vega.

 

Y ése que anoche se iba abismando cofre (en cofre

           de negrura) era yo escuchando

           los últimos acordes de la Pasión

           según San Mateo.

 

Setos, glorieta, barbacana, una puerta labrada de

           bronce con el primer centinela

           de mirada impertérrita a punto

           de responderle a Kafka, entrar,

           primeros biombos de metal,

           contiguas moradas, la mano

           en vilo tantear el pomo

           inaccesible de una puerta

           común y corriente, madera,

           carcoma, el vano primero

           idéntico a los vacíos de la

           pupila, ruidoso orín las

           bisagras: esas cuatro

           paredes de alto y ancho

           inalcanzables ya no me

           abruman; fuerza mayor

           de inexistencia la cal y

           la carne, sustancia única

           de la materia (contigua)

           se reactiva y desmorona;

           unísono del alma y de

           la hormiga: despierto;

           soy un poeta (medieval)

           adscrito (esta mañana)

           al torno clásico, moderno

           por igual, me despeño;

           ripio fallecer de la carne,

           el cuerpo muere, la

           métrica sobrevive.

 

De negrura, despertar: ¿quién ve esta brizna

           zafada? Dios, desde el

           mirador, insufla y duerme.

           ¿Descontento? No perdamos

           el tiempo. Haya cláusulas,

           reversos de inmortalidad.

           A esa lápida me encaramo.

           Y, visto bueno, pasar el día

           de refrigerio en refrigerio,

           Garcilaso, San Juan o San

           Mateo, tampoco Brahms es

           indigno de Bach, íngrimos

           todos, materia y emoción

           puro nitrógeno. Ein

           deutsches Réquiem. Y

           sentarme a calcar. Calcar.

           Calcar. Y entre los trazos

           (copia de sí) (fingida,

           gusano) haga su entrada

           la rediviva carcoma

           disfrazada (terrón)

           (ofidio) (manzana)

           el rostro (quizás por

           analogía de la Vía)

           (Láctea) in fraganti

           hollado.

 

E' PERICOLOSO SPORGERSI ALL'INTERNO

 

                                                         Ir hasta el fondo

                                                            pero el fondo

                                                                no tiene

                                                                  fondo.

 

 

UNA ES DEMASIADO

Si la desgracia se encarna

no seas dos veces su instrumento.

 

TIRANÍA DE LOS ESPEJOS

Todas las mujeres que he imaginado tenían tu rostro.

Todas eran tú a su manera.

También yo era tú a mi manera.

 

 

JORNADA

Tú, de pie, desnuda en la penumbra.

Tu espalda es el arco del conocimiento.

Desde la cama, observo y espero.

Cuando te vuelvas me dirás quién soy.

Sin otra luz que mi deseo.

 

 

EL ESTADO DE LA CUESTIÓN

Has parado la noche, pero me has negado el día.

 

EXORCISMOS

Ante la muerte reía: muerte ajena.

Muerte a la muerte, muerte propia.

Contra la muerte toda herramienta es buena.

 

 

DEBE Y HABER

No hay error que acabe.

 

 

EL CENTRO DEL DÍA

Una paloma pasa entre tu corazón y el mundo.

Pasa una paloma.

 

 

ÁMAME COMO TU PIEL

Ámame

como el recuerdo de tu piel me ama.

 

 

ENTRE MAR DEL PLATA Y BUENOS AIRES

Cuando el tren

atraviesa la noche

poco importa

país o destino.

Numero actual

Portada BM 1 (3).jpg