Esaú Corona

 

1

 

Para ti las manos que se agrietan en la sombra

para ti los salmos que se entonan

debajo de la mesa para ti la nieve negra

que nace de la tierra negra

para ti la sangre y el blues

la mezcalina y el semen.

Todo esto ofrendo para ti

Rocío García Rey

 

 

En la hora cero vuelve a parirse

la bruja para hacer pócimas

y transformar en amante al inventado príncipe.

Este es el renacimiento de la bruja que

se ha atrevido —en la hora de la luna—

a quemar los textos sagrados

de la falocéntrica era.

Ángel Carlos Sánchez

 

Los dos maestros de levita,

cobrizo el uno, mestizado el otro,

van por el camino recordando versos,

caminando a veces, deteniéndose,

hasta que el de Tixtla

juguetonamente inquiere:

¿qué piensa hoy, maestro Ignacio, 

de su discurso tan temido

que aquel día en la academia de Letrán

provocara tanto escándalo:

Enrique González Rojo Arthur

 

Casi recién nacido

—cuando paladeé, en pequeños sorbos de aire

el sabor a vida del oxígeno—,

me di a destruir con toda mi alma

y a tarascadas de corazón

cuanto se hallaba al alcance de mis manos.

Casi recién nacido.

Mi delirio era romper

—«hacer trizas», dicen con tono de confesión

Hortensia Carrasco

 

Una parvada de mirlos alborota mi entrepierna

te arrancas un ojo y lo haces recorrer mi cuerpo

Vamos hacia el campo y llevas en una mano la mía y en la otra ese ojo

Siento una mirada debajo de mi falda y simulo vergüenza

Porque sé que descubrirás el agua tibia que te espera.

Este es un gran juego.

 

Me pedirás que mire el crepúsculo desnuda y de bruces

Y te pondrás a dibujar sobre nalgas la furia del mar

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