El gran juego

Hortensia Carrasco

 

Una parvada de mirlos alborota mi entrepierna
te arrancas un ojo y lo haces recorrer mi cuerpo
Vamos hacia el campo y llevas en una mano la mía y en la otra ese ojo
Siento una mirada debajo de mi falda y simulo vergüenza
Porque sé que descubrirás el agua tibia que te espera.
Este es un gran juego. 

 

Me pedirás que mire el crepúsculo desnuda y de bruces
Y te pondrás a dibujar sobre nalgas la furia del mar
Hasta que la espuma de las olas inunde mi barca.
Soltarás el ojo y dejarás que nos observé
Que llore de vernos naufragando entre pieles
Le arrojarás hierba y todo el ruido de tu pecho.

 

Este es un gran juego.

 

Nos levantaremos y seguiremos el correr de las nubes
Mis ropas serán estandartes soltados al viento
Nos alejaremos y sólo por un instante apretarás el puño
Y no te atreverás a dar un paso de regreso.

Sé que mañana volverás por tu ojo
Para ver de nuevo lo que pasó ayer en el campo.

 

Parvada

 

He amaestrado a los cuervos
Los he alimentado y les canto cada mañana cerca de la milpa.
Ellos graznan y tiemblan su negror
Plumarean y saben que como cada día
A la orilla del río colgaré mis vestidos entre los cañaverales

 

Destrenzaré mi pelo que suave cubrirá mi espalda.
Emprenderán el vuelo y sin tardanza regresarán
En silencio por el bocado entre sus picos.
El agua encenderá mi cuerpo
Un astro espía palpará en mi pecho.
La parvada se habrá marchado.

 

Estoy a solas con un puñado de ojos.  

 

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