10 Poemas de José Kozer (parte 3)

 

JKFOTO EDUARDO MONTES BRADLEY 1

 

UN VINO INMORTAL

Yo había dado unos pasos, tumultuosos.

 

Así viví.

 

Era un hombre enraizado como hileras en par de

          sicomoros.

 

Copudo

 

y tumultuoso, yo me aferraba: cuánto me oponía,

          al agua. Cobrar la pieza;

          asistir. Todo

 

ser

 

era yo: yo era veinticuatro veces, incorregible;

          llamado el

          Venturoso.

          Hablaba, con

          familiaridad;

          conseguía pasar

          desapercibido, me

 

escabullía: yo

 

el Desprovisto; me creyeron. A todos respondía

          con mi ropa de

          cama recién

          oreada, camisas

          aromáticas de

          muchachón

 

libertario, yo

 

estaba a punto de entrar todo bruñido a mi edad

          adulta, no

 

recuerdo

 

exactamente qué edad o si la edad se diluía;

          desde entonces, el

          sol me cegó: ciego

 

y hecho

 

de bizqueras, todo jorobeteado me encontré aquel

          día, tan normal: qué

          fue lo imprevisto si

          el sol

 

de la mañana

 

traspasaba diluyendo el desayuno como todas las

          mañanas por los

          cuarterones en la

          ventana de mainel

 

de la cocina: nos

 

despedimos; nunca más volví. Como siempre: el

          sol me había cegado

          esa mañana y yo de

          mi halo envejecí de

          pronto y con un paso

 

lateral

 

me encharqué hasta el tobillo de cúpulas que no

          había visto, en todas

          partes: hasta el tobillo

          me encharqué

 

en el lagar

 

que está frente por frente de casa y desde una

          ventana estoy embebido

          hará unas horas o cuánto,

          quienes

 

entran

 

salieron; son mis escabullidos: aquello me mataba

          y por fin lo supuse, así

          lo vi; reaparecía. Era

por fin

 

el Maniatado ojos abiertos de par en par y un vino

          incandescente en la punta

          de la lengua: todo reflejos;

          yo tan subido de aquel

          poso de inercias

 

en el lagar.

 

 

CONSUMACIÓN

Entró en la cocina

 

con un manojo de romero en la mano, hizo

 

girar el reino de los cielos, dos aromas

 

en el calor de la tarde: almorzamos

 

hasta la extremaunción de nuestro sistema

          respiratorio

 

perfumado: hablar,

 

aroma y regüeldo a romero: reír,

 

el sistema digestivo tritura y tritura hasta

 

su exhalación (contumaz): ya llegamos;

 

dos aromas en el desorden del mantel

 

y las sábanas.

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