Contra los muros

(Selección poética de Sergio Ángeles)

 

 

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Copulatorio

 

 

Comienza la oración

silabas recorren la mesa

remolino sobre tu epidermis

Noviembre tiene la noche palpitando

cubre su espalda con blanquecina muerte

el ritual busca la soledad

en los espejos

 

Labios agónicos

murmuran un beso

ojos de neón

cubren la silueta

en la memoria viaja tu sexo

doble verso de fuego

intimas metáforas

detonación de los sentidos

es un relámpago de sal

porque soy la metonimia de tu sexo

húmeda provocación

al final de esta línea.






Contra los muros

 

Un disparo en la sien

abre la noche

rugido metálico

dispuesto a sacudir el corazón

 

Impacto distante

devora el alma

crea vacíos

un instante de fuego

esparce imágenes

fragmentos de vida emancipados

en el justo momento que decidió

abrir un orificio humeante

en la cabeza de la historia.




 

Capitulación

 

Temblando se encuentran

pequeñas ventiscas

de ojos quietos

la curvatura maliciosa

como señal de agua

avanza sobre la espalda

la vida de este ventarrón

se describe en una fruta

con el corazón exaltado

y dije:

(imagina esas nubes

corriendo por la ciudad)

y siguen girando pletóricas ventiscas

mientras un par de fuegos

temblando, se encuentran.  

 

 

 

Cirugía a corazón abierto

 

Hiere mi noche el escalpelo

cruel regocijo del tiempo

tres flechas que abren las venas

agonía de los recuerdos

numeración quirúrgica

detalle grabado sobre mármol

las columnas que llevan tu vida

 

(Padre, disecciona los pecados de la ira)

turgente concilio

que recibe una descarga de nube

tus piernas –fórceps inversos-

caricia bisturí palpitando en la humedad




Gloria al Padre

Trepanación de la metáfora

entrada cíclica sacude los muros

opresión delirante cierra el puño

eléctrica incisión en tu vientre

 

Gloria al Hijo

    del hijo

(Madre, cura los disturbios de mi sangre)

 

viaje nebular

paroxismo destella

lúbrica sonrisa de veinte pétalos

lúdica mirada

impúdica mordida

-sonido anestésico-

mi nombre se repite convulso

en un mar de palabras dentadas

salvajes y sucias

golpes de voz

impactando mi rostro

gemido ciego

empuña la oración

canto perdido de los místicos

nosotros en éxtasis de beatos

encrucijada de sensaciones

mi noche cruje en la obertura

fulgor de cielo

tu vórtice

fruto estelar que somete

puerta de mi pensamiento

con cera hirviendo

sutura mi ser en tu vientre

 

Gloria al Espíritu

extático resplandor.

 

 

 

Interstellar overdrive blues

 

00:00

Y comienza con una detonación

miro a través de la ventana

la suerte de medusa que no sobrevivió

luces que separan los mundos

vine para destrozar tu cuerpo y tomar versos

con la risa histérica de todos los santos

bebo con un poeta a miles de kilómetros

distancia precoz

estrépito fulgurante que se llevó la teoría

no ha servido consumir las formas y perder la cordura

el sabio espíritu del vino se burla de los vanos intentos

quieres escribir desde la comodidad de tu ego

prueba el pan de los perdedores de un día

perdedores de toda la vida

comparte el banquete de los méndigos

señala con brutal enfado Los premios

porque todo empezó con un profundo sonido

se agota la danza de los papeles

la vulgaridad de tu vida inunda los patios

he venido (vine un día) para quedarme con todos los deseos

observa la calle vacía de madrugada y llena de ti

llena de madrugada la calle

vacía de ti

todo orden aniquila el deseo

cada astilla de cristal sobre la mesa paterna

El poeta puede soportarlo todo

dejarse el traje de los jueves derramando angustia

he llegado para martirizar al poeta que no tuvo suerte

al vagabundo que me extiende su mano

Y soy yo pidiendo clemencia de justo verbo

sentado a las puertas de una catedral y fuentes

nos ha tomado por sorpresa la noticia (murmuran)

Pero todo acaba con el silencio.

 

 

ii

 

como un globo llevo el verso prendado de un hilo

una queja desgarrando como notas de cello

la mujer que se desnuda de pureza

la mujer sepulcro de sonrisa como duna

mujer habituada a su cuerpo que es mío como esta línea

el ovillo que trato de salvar del incendio de su alma

de los vicios de este poema

puedes reír de cada silaba suelta saltando como sierpe

adoro los giros endemoniados de las consonantes

porque entre curvas se acaba el aliento

que fue el primero.

 

Tomas la mano del leproso en esta ciudad

porque tu especie se encuentra condenada

un sucio juego

retratas poesía con imágenes suturadas

y aun vienes a recibir los honores del vino

en el que te sumerges para levar anclas

en tu pequeña ciudad muerta encerrada bajo la palma de la noche.

 

 

iii

 

La poesía es la calle

donde una palabra te desgarra el vientre

el sitio en que estamos

-nos encontramos- siempre solos

el silencio puede ser una bocanada

o el árbol donde nos desnudamos

en el que irrumpes con un gemido

casi oración apenas canto

destruye una galaxia a 300 mil años luz

y regresa acelerado

para cubrir los restos del verso

cerrar la ventana

porque esto termina

con un portazo en la jaula.

09:41



 

 

Cerezo

 

Fue en el preciso instante del ascenso

-cinco segundos viajeros-

que contemplaste la lujuria

sobre nuestras cabezas

 

Fue preciso el instante

en que la muerte se llevó tus ojos

para dejarte sumido

en la fiebre de la locura

 

Candente arpegio

acompasando la caída

un corazón enraizado

mira el infinito bajar

y elevarse de nuevo en fractal secuencia

-imagen hecha verbo-

 

Viaja el universo entre dos espejos

como un pétalo a punto de llegar al suelo

instante precisamente hecho

para quedarte suspendido a cinco centímetros por segundo.






Fotograma del ser

 

Soy este que desespera angustiado
con la fortuna sobre los labios

este cúmulo deseoso de brevedad

esta lengua ebria de noches

estos pasos que vuelven cínicamente

esta cinta en la que convergen

los ritos de la inmortalidad

fugitiva

escandalosa

cruda

Alquimista converso

alquimista con verso

en tu mirada derruida

alquimista conservo

noctámbulas frases

para quebrantar doctrinas

Soy este vino rancio

que moja tu sien

anhelando explorar

los sortilegios de tu carne

Este soy que va del sur

o este que viaja al norte

por los encantos del verso

 

Ser que desespera y escribe

en la melancolía luminosa

de todo aquel detalle de la memoria

 

Aglomeración de segundos

que se desvanecen con el verbo

soy apenas la mancha de tinta

que se atreve a tocar el desierto blanco

la furiosa palabra que grita

en el fondo del pozo.

 

 

 

Fotograma de los prodigios

 

Todas las cosas abandonan la memoria

disuelven su forma trágica

hasta dejar el vacío

 

La terrible sonrisa del alba

las notas violetas de una sinfonía

el desértico sabor del pan

se perderán

en el abismo melancólico del sueño

 

Los versos antiguos

tornaron polvo

la palabra

-una fría ave-

se difumina dentro del oído



Todos los dones

que consagró el espíritu

quedaron fijos

en un destello que impacta la memoria.

 

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