Melancolía, poemas de Guadalupe Nuño

Guadalupe Nuño

 

Dudas

¿Qué soy en este crepúsculo
que apenas empieza: Agua, tierra, aire, piel, surcos?

Me trueno los dedos. Desescombro. No es lo mío. 
Fueron años en este encino a punto de talarse.
Fueron historias nomás, es lo que dicen;
que van y vienen mis estaciones, mis lloros.

Al menos quisiera que me pensara sin rabia;
llana, simple, como salir a la calle. Respirar.
¿Qué soy en esta noche que apenas toco?


Melancolía

Mi arrogancia se diluye en una taza de café a media noche.
Las manzanas siguen en la mesa para degustar,
para deleitarme cuando no estás en esta luna.
Mi quijada apretada, aunque a veces lo confieso,
mi lengua quiere jugar sandeces, como tantas veces,
Entras, sales de mi hendidura de carbón.
Me sé libre. Vuelo. Me vuelco entre cielo y el mar
que me arrojan contra los versos que nunca te dije.


Me acuso

Me acuso
de soñarte sibarita,
por anhelarte en mi historia de quimeras,
por desear comerte hasta en las malas horas,
por mentirte que ya no me deslumbras.

Me acuso
por prendarme en tus hombros y solapas,
por envidiar a quien habita en tus adentros,
por la loquera de esperarte caprichosa.

Me acuso y me doy flojera.



Contigo o sin ti

En este encino que rebasa cielo en el desierto,
se perfilan mis extremidades de oruga,
alas en cierne que volarán mañana horizontes, contigo o sin ti,
pero si no me palpas con tus ojos mariposas, quizá crea o no
en otras lenguas de salvia o de ponzoña.
Estoy en el mismísimo árbol.
En la misma estación de verano cuando te fuiste. Estoy.
Pero, si me palpas con tus ojos mariposas, quizá germine luz
en un intento, abra mis ojos y sin dinteles perdure el agua.
Y no pregunto al viento ni a ti. Eres tú.
Danzo lo ves en nuestras ausencias. Y tienes, si tú quieres,
mi corazón hirviendo, mi pecho sangre, mi hombro fracturado, mi oído agudo.
Estoy aún tarambana de tus bálsamos
para sentir que estallo.
Son las tres y media del alba, leo poemas,
te encuentro acurrucado en ellos y entre mis sucios versos
que nunca te dije.
Y mira las ráfagas de miedo, se han muerto.
Sobrevives en la sangre, en la sed,
en esta guerra intravenosa que no tiembla.
Aunque me repita a duermevela que no estás,
que te fuiste para siempre.
Regresas quimera haciendo surcos.
Rompiendo mi oído te vas.
Todas las ráfagas de ira fenecen. Quiero palparte en el éxodo.
Reencontrarme en tus ojos olivos.
Te descubro como la única calle que prefiero recorrer.
como el mar de necias mareas.
como el desierto que florece en mi vulva cuando llueve.
Y cuando llueven mis ojos, mis ojos ciegos que en otras latitudes te han visto llorar estrellas, callo, aprieto mis labios. Te invoco con la luz escarlata en el pedestal que vuelves.


Guadalupe Nuño. (Guadalajara Jal. 1966). Licenciada en Ciencias Políticas y Administración Pública por la UABCS. Ha sido juez en eventos culturales. Ha realizado presentaciones de libros y ha expuesto su obra y performances en diversos encuentros de escritores y espacios culturales. Ha participado en talleres de creación literaria dirigidos por: Marta Piña, Ana Rosshandler, Kenny Fitzgerald, Arturo Medellín, Rubén Rivera, Publio Octavio Romero, Raúl Cota y Felipe Lomelí. Actualmente es miembro del “Taller de la Serpiente” tutelado por Raúl Cota Álvarez. A participado en el libro "Rumor como de brisa" muestra de taller de poesía de UABCS (1995), en la antología de mujeres escritoras sudcalifornianas "A sus libertades Alas" (2007), coautora de “Dellirium” en marzo de 2012. Antologada en la obra: “Verdad y belleza. La poesía en Baja California Sur” del Mtro. Publio Octavio Romero (2014) y la publicación en carteles impresos gracias al apoyo del PACMYC (2014) y  ha escrito poesía y cuento en diversas revistas locales.

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