Tres Sorbos de Café : (Para leer en voz alta), yo soy la zona limítrofe, César González "Chico"

Por César González “Chico”

 

...ella es mi país limítrofe y yo, que soy algo así como su vecino tercermundista, me la paso intentando cruzar al paraíso... no cumplo con los requisitos, pero es tan lindo allá que dan ganas de pedir la residencia y quedarse a vivir por siempre de aquel lado... aunque después de un tiempo siempre regreso a mí, me marcho con la idea de que la próxima vez que vuelva será para quedarme...

 

 

Primer Sorbo

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...ella es mi país limítrofe y yo, que soy algo así como su vecino tercermundista, me la paso intentando cruzar al paraíso... no cumplo con los requisitos, pero es tan lindo allá que dan ganas de pedir la residencia y quedarse a vivir por siempre de aquel lado... aunque después de un tiempo siempre regreso a mí, me marcho con la idea de que la próxima vez que vuelva será para quedarme...

… ella es mi país limítrofe y muchas veces es una frontera hostil... apenas te acercas un poco descubres que no eres bienvenido… se han erigido altas murallas defendidas por guardias armados y perros vigilantes... ella es mi país limítrofe y yo sigo intentando cruzar al paraíso…

… entonces te juegas la vida para cruzar, no importa el riesgo... cavas túneles, brincas alambradas y cuando por fin logras cruzar, descubres que es invierno y que no hay nadie allí que te reciba, que se habla un lenguaje extraño que no entiendes y que tarde o temprano morirás de frío…

… ella es mi país limítrofe y me deporta a cada rato y me prohíbe que vuelva pero yo vuelvo siempre... …ella es mi país limítrofe y por ella agonizo en la frontera...

 

Segundo Sorbo

 

... fuimos a la pizzería de siempre, a la de toda la vida, porque los conocemos y nos conocen... lo primero que vimos al entrar fue una feliz pareja sentada a la mesa con un perro... no es que el perro, que era grande, estuviera sentado ante, bajo, o a un lado de la mesa... estaba sentado a la mesa, en una silla, con una servilleta alrededor del cuello y la feliz pareja le arrojaba trozos de pizza de cuando en cuando... … desconozco si el perro, que era grande, se comportó como un caballero hasta que llegamos… el caso es que tan pronto lo hicimos nos demostró a mí y a quien me acompañaba abierta antipatía con rencorosos gruñidos, estridentes ladridos y tirones de la correa que lo sujetaba a la pata de la mesa... …tanto nos odiaba que bajó de la silla para ladrarnos más a gusto y más de cerca... la feliz pareja estaba en lo suyo y no se inmutó...
... — oye Lucy, le dije a la dueñameseracocinera que es linda, ¿y ese perro?...
... — ah es que ahora somos pet friendly, dijo con poco disimulado orgullo…
... — bueno, yo también soy pet friendly pero no por eso me siento a comer con el perro y además los ladridos no me van a dejar escuchar lo que mastico, ¿no habrá manera de?...
...— lo siento mucho pero es el nuevo Concepto, así que “no hay manera de”...
... aunque todos sabemos que cuando uno topa con "El Concepto" ya valió madres y no hay nada que discutir, apelé a la razón…

... — tu concepto es una mierda Lucy, ¿quién puede cenar con un perro ladrándole a un lado?...
... como si se hubiera sentido invitado por mi comentario el perro, que era grande, sintió que la pizza de pepperoni surtía efecto en su interior, adoptó la posición característica e hizo lo suyo, que era grande también... esta vez la feliz pareja sí se inmutó...
... — ¿ves?, el perro opina lo mismo, tu concepto es una mierda...
... Moraleja: No es lo mismo pet friendly que friendly pet...

 

Tercer Sorbo

... no tendría más de ocho años... se cayó de la bici y se raspó las rodillas... como sabía que ella lo miraba se levantó con parsimonia, se sacudió el polvo y casi no miró sus heridas sangrantes... volvió a montarse y siguió dale que te pego pedaleando y sangrando...

... sentada en otra banca del parque, junto a la mía, había una niña... él había pasado varias veces cada vez más cerca para que ella lo viera y en ese momento se cayó... de todos modos siguió pasando frente a ella, pero ahora iba con los labios apretados y el ceño fruncido, conteniendo el llanto...

… ella, que en efecto lo había visto, en una de las vueltas le preguntó si le dolía...

… — casi no, le dijo...

… — puedes llorar si quieres, dijo ella, yo también lloro cuando me raspo...

... y entonces él se sentó a su lado y lloró y ella esperó callada y compañera… yo lloraba también, sin que me vieran...

... les dejo a ustedes la moraleja...

El poso del café

… igual que el viejo Ahab, todos buscamos una ballena blanca que tarde o temprano va a costarnos la vida…

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