Entrevista a Héctor Esquer

 

Por Fabiola Amaro

Poeta, narrador y actor de teatro. Sicólogo educativo, amante de la literatura y lector potencial, considera que su última lectura y la más importante es la de leerse y conocerse a sí mismo. Héctor nos concede esta entrevista donde habla de su pasión la literatura y escribir por la sola libertad de hacerlo, tratando de que salga la voz cuando ésta quiera salir sin cuestiones de modas, modismos o corrientes.

 

 

¿Cuál es su opinión acerca del papel de la literatura en la actualidad?


Pienso que hay una gran necesidad dentro de la literatura en todos los niveles de protagonismo personal, la literatura no es una prostituta, la literatura es un sistema humanista de revelación para clarificar las circunstancias humanas, apoyarlas, cuestionarlas, renegar de ellas incluso, pero donde la literatura y la creación sean el medio, no el protagonismo personal de los creadores. Sé que no se pueden separar, pero se nota quien es un creador, un escritor, y se nota quien solamente escribe muchas veces y le hacen mucho daño a la literatura aquellas personas que se ponen por sobre sus textos o sobre los textos de los demás tratando de lucir su propio ego. Lo cual se convierte muchas veces en odios, en envidias en poses de búsqueda de aclamación, de aplausos y obviamente en la ceguera terrible de la función que tiene la literatura en sí misma, específicamente la poesía que es todavía es mucho más marginada como un proceso de lectura en el medio social mundial pues siento que actualmente estamos viviendo lo que se consideran mafias literarias y que si tú no encajas en los criterios de ellos te van a marginar, a negar. Te van a excluir y eso es horrible, prefiero nada más servir a las letras, a la literatura y que los textos lleguen a hablar si estos tienen alguna calidad, no mi persona.

¿Qué piensa usted acerca de la poesía que están haciendo los jóvenes en la actualidad?

Me parece que ahorita se está cayendo en una especie de búsqueda de sorprender al lector, que en realidad lectores hay muy pocos y creo que los jóvenes están tratando de experimentar; no niego la importancia de la experimentación pero no bajo la consecuencia de negar la propia voz, la búsqueda de una voz interior relacionada con la conciencia y relacionada con la propia reflexión de la propia voz de los jóvenes. Me parece que se incrustan demasiado pronto en una especie de experimentación que me parece muy vacía, que no expresa, sino que al contrario, vuelve demasiado crítico el discurso para una población por los menos en México que lee muy poquita poesía, que no la entiende y obviamente la va a rechazar.  Creo que los jóvenes deben de buscar la expresión de su propia voz sin decir que no deban de sistematizarla en un procedimiento didácticamente técnico para hacerlo ver, pero no con base en negarlo ni en volver ciega y sorda la propia voz que uno tiene por seguir paradigmas de experimentación.

Esto no solamente le pasa a los poetas jóvenes sino también a los viejos que están buscando expresar cosas que realmente dudo que tengan que ver con la literatura con la poesía y además no es algo novedoso, en el siglo XX se jugó mucho con la poesía pero desde una perspectiva que cualitativamente sí expresaba, que sí decía; ahora lo que quieren expresar los jóvenes es su presencia, no la voz literaria sino su presencia ante la necesidad de ser reconocidos como personajes que escriben y no reconocidos por lo que escriben.

¿Cuál es su opinión acerca de la formación de lectores?

Yo creo que en la formación de nuevos lectores, el lector se debe de dar por contagio; es decir, hay que publicar y mandar esas publicaciones y llegarán a quien quiera ser potencial lector o a lo mejor esos textos harán que alguien sea lector. No creo que debamos de andar presionando demasiado para que la gente lea, yo creo que cuando los gestos son generosos, cuando los textos son honestos, cuando los textos llevan una necesidad de nutrir a quien quiera ser nutrido, esa persona se va a acercar a la lectura. Lo que sí debemos de hacer es mucha promoción, pero vuelvo a lo mismo, la experiencia nos señala que ante muchísimos festivales de poesía o de novela o festivales digamos de presentaciones de libros, ferias de libros, etc., lo que realmente se queda en la memoria de los potenciales lectores es la personalidad “avasallante” de las escritoras y de los escritores como presencias tótem y realmente lo que tienen que decir se queda muchas veces en el olvido, entonces se vuelven ceremonias de pretensiones, del protagonismo personal, en lugar de volverse ceremonias serias de comunión inter literaria, esto puede sentirse un poco amargado y lo es realmente. Es espantoso ver como ver como escritores de todos los niveles, desconocidos, buenos, malos, escritores extraordinarios es increíble ver como los flechazos no están dirigidos en muchísimas reuniones hacia la reflexión de sus contenidos, sino dirigidos a ponerlos en pedestales en los cuales los potenciales lectores los ven como muy difíciles de alcanzar. Yo prefiero no conocer escritores pero si conocer las obras de estos escritores, buenos,  malos,  regulares, a los escritores  no los  quiero conocer; es más, yo como escritor no quiero conocerme a mí mismo, yo lo que quiero conocer de mí mismo es lo que escribo, lo que trato de expresar ,de decir y  lanzarlo. No tiene caso que yo me quiera conocer como escritor porque mi persona tiene poca importancia en ese sentido, lo que tiene importancia tal vez sea algún verso que por ahí pueda emocionar,  conmocionar a alguien y no me importa conocer a ese alguien porque es su responsabilidad leerme, no tengo que llevar a cuestas la responsabilidad de que alguien me lea, entonces no tengo que andar ahí diciendo que soy escritor, que he publicado libros diciendo que he ganado premios, diciendo que esto o avasallando; lo que tengo que hacer es lanzar mis textos y entre menos me conozca alguien que me lea mucho mejor, la salvo de mi potencial neurótico, de protagonismo ególatra y de esto está lleno el medio, niéguenmelo. Estoy hablando de premios nobeles hasta el más novel y desconocido de la literatura.

¿Por qué escribe usted poesía?

Te lo planteo al revés; me he preguntado por qué la poesía quiere que yo la escriba. Es decir, no es una cuestión de elección, es una cuestión de una circunstancia, de ética. Le he dicho por qué quieres escribir a través de mí, por qué quieres que yo te escriba y qué pretendes haciendo que yo te escriba, porque es una fuerte responsabilidad, un fuerte dolor, una fuerte conmoción el hecho de ser poeta cuando no buscas obviamente el ego de lo que haces, sino al contrario te pones al servicio de la madre literatura. Si lo queremos ver en su sentido romántico, que ya puedo escuchar las carcajadas de quien leyera esto, pero la madre literatura es la madre literatura y lo seguirá siendo dese los primeros hasta el final de los tiempos y es más bien la literatura la que me gusta sentir, la que de alguna manera me ha elegido para ser un medio y poderla escribir, de esto tengo que pedirle mucho perdón, porque no he sido necesariamente el hombre más disciplinado, más entregado, más comprometido y más responsable para escribir los textos que ella quiere que escriba y que a lo mejor hay necesidad de que los lea el silencio o que los lea alguien por ahí, en su temeraria responsabilidad de hacerlo entonces no es una cuestión de que yo diga por qué, es una cuestión de que diga “me tocó” y he asumido esa responsabilidad con todos los riesgos que ella implica.

 

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