Chocolate de agua bien batido, con molinillo. Oaxaca se extiende a lo largo y ancho del valle. Hay que cruzar la cuidad, con su líneas e intersecciones de metros y metrobuses; hay que cruzar el bosque y mirar los cerros en el horizonte; hay que mirar los volcanes custodiándonos y recordar que este país vive en el cinturón de un fuego que de milenio en milenio vuelve a alzarse en un nuevo volcán, éste que somos. Hay que cruzar los cerros, de curva en curva, subirlos y bajarlos al otro lado, luego: Oaxaca. 
 
 
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…tres décadas después todo es distinto... los solemnes guardias de la entrada han sido sustituidos por dos guapas edecanes (eso no tiene nada de malo) que te obsequian un infamante bicornio napoleónico hecho de cartón y te invitan, entusiastas, a ponértelo antes de entrar... — que no decaiga el ánimo, esto será una tumba pero la alegría no se puede perder— ...y allá va un tropel de alegres turistas, grandes y chicos, con su gorrito de aquí para allá toqueteando todo, buscando un trozo de mármol un poco suelto para llevarse a casa y sacándose selfies con el catafalco del infortunado Napoleón... a la salida hay una tienda de souvenirs que vende figuras del emperador metiendo y sacando la mano de su casaca que hacen las delicias de los niños...

 

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“Horal”, es breve, conciso y determinante. Hay claridad en los versos que también son contundentes, se conforma de 8 versos, principalmente hexasílabos; la presencia del aire y el agua apenas dan parámetros para saber que se utilizarán posteriormente. Pero lo más importante es que al ser uno de los primeros poemas pone sobre la mesa la noción de nada, la vacuidad, la nostalgia o zozobra por un vacío que despierta sed, que calla, es abierto, se vacía y se llena constantemente.

 

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Ahora que a la ciudad le da por llover, que a las jacarandas les da por caerse de hojas y que a los chilangos nos da por escondernos de los juegos de Ehecatl. Ahora, que se enturbian los ánimos de unos y los de otros se suman. Ahora, que el verano pareciera en la puerta con todo el calor y la agitación social. Ahora, sólo ahora.

 

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Sé de amigos que se han metido a clases sólo por verles las nalgas y el escote a las compañeras, y acaban ligándose a la instructora. Hasta ahí el Yoga descafeinado es igual que el Pilates o la Zumba, una técnica deportiva; en el mejor de los casos, lenguaje para la danza. 

 

 

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La epistemología Mè’phàà está presente en la vida cotidiana, de ahí se parte para hablar sobre el concepto de “verdad”, que ha servido como ideología en la colonización de las culturas mesoamericanas,  misma que está expresada en los pensamientos filosóficos del ser o no ser, donde al pensamiento indígena lo sitúan en el horizonte epistémico del  no ser; particularmente en México ser indio cobra sus propios matices, trae consigo una ideología que marca la diferencia entre culturas,  el ser y no ser, los que tienen la verdad y los que no.

 

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La función de la piel es cubrir y cuidar aquello de lo que forma parte, como la relación carne y piel, la raíz de la palabra  xtá/piel está relacionada con las palabras: xtátsó/ cobija, xtáyaa/ tallo de árbol, xtìín/ ropa, xtíya/ panal/ ropa de agua, xtá ga’un/ matriz/ cuero que alimenta, xtámbaa/ piel de tierra, todas estas palabras, refieren al cuidado, la ropa nos protege de la intemperie, la cobija nos protege del frio, el tallo del árbol lo protege de la intemperie, el panal protege la miel, la matriz protege al feto y lo alimenta.

 

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...la corrupción te mata... te mata cuando estás en un hospital público y no hay medicinas, ni equipos, ni doctores, ni enfermeras, ni sábanas, ni una chingada que haga que aquello parezca un hospital... y te mueres... y te mata cuando tienes tu puesto en el mercado y viene un matón que antes era policía a pedirte dinero y le dices que no... y te mata... 

 

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Mientras sigamos pensando en conceptos y categorías de Occidente, difícilmente se podrá dar el giro epistémico o decolonial. Porque sus conceptos tienen un lugar de anunciación, una definición local, que al momento de utilizarlos en nuestros contextos, anuncian distintas prácticas y concepciones. Entonces, mientras sigamos utilizando sus categorías, anunciaremos una realidad de ellos. 

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