El fundamento de Occidente (I)

Por León Bejar

 

ROMA COMO MODELO

 

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I.I Populus Romanus

Así como he dicho que el propósito de estos ensayos es desbaratar por completo el edificio occidental; dedicaré este capítulo al grandioso Imperio Romano. Si entendemos que nuestra cultura— lenguaje, sistema de derecho, religión, economía, entre otros— halla su máximo apogeo en Roma, quizás nos entendamos mejor a nosotros mismos. Roma es la perfección y la base de Occidente. En Roma yacen los principios de la lógica occidental y de su desarrollo. Roma no solo es la bestialización extrema de gladiadores y senadores, no son solo salvajes peleando. Roma es un modelo perfeccionado de la antigua Grecia, mitológicamente de la Eneida, de Rómulo y Remo. La realidad es que Roma descubre los conceptos del hombre occidental—sistemas de poder, filosofías, guerras, mercantilismos, sistemas de derecho y sistemas penales, clases sociales, ética, excesos del placer y de la razón—. Pues este imperio de mil años, cenit y cuna de nuestra civilización, desde su núcleo ya involucra el orden de occidente, y prefigura muchos aspectos de una herencia compleja, sangrienta, contradictoria, virtuosa y terrible, que nos dejaron los romanos como base civilizatoria.

Me dedicaré por un momento al tema de la persona y de la esclavitud; cosa que en nuestros días aún existe. Por supuesto que quisiera refutar la idea aristotélica de la esclavitud como condición natural. Es más, el mundo, en apariencia la rechaza. ¿Y los mineros atrapados entre cochambre e inanición; y la agonía de África: la guerra en Siria; los capos del narcotráfico y la trata de personas?

No, la esclavitud ya no es legal, pero tampoco ha dejado de existir, circunscribiéndose a la contemporaneidad de muchas maneras e imponiendo dentro del sistema económico actual otros términos a los de “esclavo”; ¿pero si un obrero asiático trabaja doce horas diarias por un dólar? ¿Si un limosnero debe actuar un circo en los semáforos por unas monedas? ¿Si hay niños sin identidad, explotados y torturados por terribles depredadores, y en cuya lástima sus victimarios ganan dinero? ¿Y los militares y el gobierno no son, como siempre fueron, una tiranía? ¿No somos todos esclavos del capital y condenados al mismo?

¿Acaso, sobre todo en nuestros días, no es el poder económico la fuerza más imperante?

Entonces sí, la esclavitud aún existe, solo con otros nombres; pero, lamentablemente, su esencia nunca se ha ido, su esencia permanece. Y nuestro deber es erradicar, debería serlo, la esclavitud en todos sus niveles. Pero hablar de deber en el siglo XXI, resulta un tanto contradictorio.

Roma fue escenario de la creación del concepto de “persona”, a partir del dramatis personae de los actores teatrales. Posteriormente se usó en sentido alegórico para expresar el papel del individuo en la sociedad (padre de familia, tutor, pretor, etc.) Y aquí aparece un primer problema: los esclavos eran llamados personae, pero también res (cosa) La cosificación del ser humano, se puede ver, inició desde la Edad Antigua.

Y Roma iniciará, en su forma más radical, la clasificación de las personas. Envuelto en un capitalismo primigenio referido al mercado, ya podemos notar un indicio de la lucha de clases que señala Marx. Así, podemos ver la existencia de la lucha de clases ya iniciada mucho antes que Marx existiese. Donde hay una escalera que subir; como en nuestros días. De esclavo se podía ser liberto; de paterfamilias se podía ser senador. La movilidad aparente de los estamentos hacen de Roma el primer gran capitalismo. Un sistema donde la utilidad de un esclavo puede ser medida y transfigurada.

Quiero dar a entender que Roma es el inicio de lo que llamamos Occidente: las clases sociales y la lucha por el ascenso económico; la piedra imperial romana funda íntegramente el deseo de ascenso social. Desde la esclavitud a la libertad. Aquello llamado dominica potestas irá disminuyendo, pero considero que la esclavitud es una condición de no-ser, o de ser en potencia. La bestialidad de los romanos en su tráfico y trato de esclavos comienzan las primeras grandes masacres humanas. Así, como diría Marx, cinco esclavos fuertes valen lo que un esclavo intérprete, pues la lucha de clases ya ha comenzado. Sin embargo, el esclavo deshumanizado no puede ser una cosa; y aquí entraremos al tema de la libertad y a la lucha contra el sistema romano, donde un servus está siempre a la potestad de un dominus; una mujer, siempre a un esposo a un paterfamilias. Se habla de causas de esclavitud—por nacimiento, por cautividad, etc.— de humanización al esclavo, esta dominica potestas se fue restringiendo por el inmenso peligro que representaban las rebeliones, desde la rebelión de Espartaco en el 73 D.C. Espartaco le enseñó algo a los romanos y a la posteridad, el ser no puede ser cosa, el ser siempre, por naturaleza, ha de intentar su trascendencia más allá de los hechos.

 

I.II Espartaco o el valor de la libertad

No fue por altruismo que los romanos humanizaron un poco el trato a los esclavos con la dominica potestas. Después de las guerras de Tracia, un sometido gladiador ha de alzarse para combatir la injusticia de la esclavitud. Después de ser brutalmente torturado, Espartaco iniciará la primera gran rebelión de esclavos que conocerá Roma. Hay que notar que Espartaco no nació esclavo y por lo mismo, no piensa como tal. Fueron las aptitudes bélicas y su inteligencia quienes lograron la rebelión. Esta insurrección terminará con seis generales romanos. ¿Por qué? Porque consideraban a Espartaco un esclavo, un perro rabioso, y subestimarlo le costó mucho al imperio. Solo Marco Crasso, por creerse igual al rebelde, podrá vencerlo con un ejército inmenso. Pero el sueño de libertad despertará un éxodo en los esclavos liberados y el anhelo de vivir en los cautivos. Espartaco es ese primer revolucionario que prefiere morir luchando que vivir de rodillas. También es un gran militar y un filósofo, comprende la naturaleza maligna de la esclavitud en Roma. Aquel que fue campeón como gladiador se convertirá en el líder, uno de los primeros, en defensa de la igualdad entre los hombres. Espartaco liberará cientos de esclavos, para darles el poder de “elección”. Pero quienes nacieron esclavos no saben vivir libres, criados en cautiverio, han de aprender cómo ser humanos, cómo luchar contra la condición impuesta. Tal fue su gloria que derrotó, entrenando a los exesclavos, a diez legiones romanas, por su astucia y estrategia.

Hay una escultura de Denis Foyater que muestra a Espartaco con las cadenas rotas, encarnando el ideal de libertad. Aunque al final su rebelión encontraría el ocaso, la idea de ecuanimidad y el éxodo de esclavos se unirán a la caída del imperio romano occidental. Roma estaba amenazada, con las legiones de Crasso y de Pompeyo, la cantidad de soldados acabará por vencerlos. Pero los rebeldes pueden morir, sus ideas, sin embargo, se oyen hasta la fecha.

Espartaco es el primer gran traidor de Occidente, el primer gran rebelde contra ese edificio de jerarquías y estamentos. Rompedor de cadenas, su legado nos llama a terminar ese proyecto occidental que inició Roma; porque aunque aparentemente el trato de los esclavos o de los castigos o suplicios se humanizará, como anota Foucault y como veremos después, esta humanización es tan solo el perfeccionamiento de los mecanismos de control y de poder. Porque mientras menos veamos la violencia del sistema, el sistema es más perfecto por ser menos visible, y el perfeccionamiento de los sistemas penales subyace en ser lo menos notorios posibles.

Si Espartaco se enfrentó a Roma, entendiendo la inhumanidad del sistema; debemos tomar su ejemplo en la Roma de nuestros días, entendida como el sistema global de economía, control, vigilancia y castigo. Debemos erradicar la esclavitud en todos sus niveles y como él pretendía desbaratar Roma con su espada; debemos desbaratar Occidente con el pensamiento y la pluma.

 

I.III LA BESTIALIDAD ROMANA: Calígula

Si pensamos, como Aristóteles, que el hombre es parte vegetal, animal y racional; resultaría difícil comprender el instinto dionisiaco de Roma. Escenario donde la filosofía estoica defenderá la virtud contra el hedonismo del placer. Roma, como todos los pueblos, era una plataforma de lucha entre placer y virtud. Junto con Nerón se ganan el puesto de los emperadores más desquiciados, pues Calígula convertirá su palacio en un circo. Se dice que el cuerpo de esclavos sexuales era de cientos, y muchos morían día a día por las condiciones de enfermedad y hambre. No dudó Calígula en matar para subir al trono, y lo hizo mucho más en el delirio del poder. Todas las fuentes se centran en su agresividad, crueldad y extravagancia sexual; se le describe como a un demente y tirano. Fue este emperador el primero en presentarse al pueblo como Dios; después de un dudoso ascenso en que se sospecha el asesinato del emperador Tiberio y se sabe del asesinato, planeado por Calígula, del otro heredero, Gemellus. La crueldad de Calígula llegó al punto de asesinar a Macro, quien le ayudo a subir al poder. Según Filón, la perversa enfermedad de Calígula se debía a los excesos; y el mal interior lo llevó al asesinato de su esposa, su suegro y su primo. Además de un montón de ejecuciones sin juicio previo.

Calígula es el exceso sexual, la soberbia del poder, la ambición de ser dios. ¿Cuántos de nuestros gobernantes no sufren este mismo mal? El poder vale las vidas que sean para este emperador; y la de los esclavos no importa siquiera. Estamos hablando de un asesino, de un psicópata para el cual su posición es la supremacía del mundo. Pero no nos olvidemos que en estos años está naciendo occidente, y quizás Calígula sea uno de sus primeros ejemplos en que la razón y animalidad coexisten en la misma bestia. Calígula obligó al Senado y al pueblo a rendirle culto divino. Filón de Alejandría y Séneca lo describen como derrochador, demente, irascible y enfermo sexual; en efecto, se acostaba con las esposas de sus súbditos, mataba por diversión, provocaba hambrunas propositivamente, y cometía incesto con sus hermanas. Estos historiadores afirman que convirtió su palacio en un burdel; su demencia llegó a tal punto que quiso nombrar a su caballo como cónsul. Toda esta serie de trifulcas políticas llevaron a su asesinato. Pero sus ideas y excesos continuaron, germinando en la pestilente Roma, que ya era un nido de ratas y moscas, donde la idea humanista apenas podía verse. La importancia de la demencia de Calígula recae en que sus atrocidades fueron repetidas por un sinfín de monarcas y de plebeyos. Si Occidente decidió que sus reyes eran la encarnación de Dios (aquí Júpiter), la encarnación del dios Calígula llevo a Roma a probar su horrible decadencia, misma que no murió con este emperador, legándonos sus demencias que se extienden por nuestras calles, nuestras tierras y nuestros tiempos. Si entendemos el origen de esta demencia, comprendemos como inició su esparcimiento por todo el mundo, entendemos que de aquí se desprenden muchas de las aristas de nuestra decadencia, en donde la perversión sexual halla su clímax en los tiempos de Roma, pero también hoy en día. La sed de poder, sangre y sometimiento no murieron con Calígula, sino que tomaron mayores dimensiones en su legado histórico.

 

León Bejar, publicó su ópera prima “Majestic & Yo, el que ve” con Aliosventos Ediciones en marzo de 2018. Ganador del segundo lugar en el Certamen Literario número 43 del CDI, en el género poesía, con su poema “Mi amigo Kafka” publicado en dicha antología en 2016. Participante en el Certamen Nacional “Flores de Moreno” en la categoría de cuento con la Antología “El Rocío de los Cadáveres” en agosto de 2013.