Máximo Cerdio


Cuernavaca, Morelos. Mónica Divayn se dedica a dar placer. Brindaba shows en centros nocturnos pero un día una amiga suya le lanzó un reto para que demostrara qué tan buena era prestando servicios sexuales y le fue muy bien, por lo que se dedicó a esta actividad sin pensar en los peligros a los que se expondría.

Mi contacto y yo llegamos en auto a eso de las 11:00 horas a una colonia localizada al oriente de Cuernavaca, detrás de Plaza Galerías. Se bajó, tocó el portón y como no le contestaron habló por teléfono. Alguien abrió por dentro y pasamos en auto hacia un patio. Bajamos, nos dirigimos a una de las dos construcciones y esperamos en la sala a Mónica.

El espacio era grande, amplio. Con sillones anchos y cómodos y una pantalla gigantesca, de las primeras que salieron al mercado y que hace siete u ocho años costaban “un ojo de la cara”. Atrás de nosotros había un comedor. Frente a nosotros una puerta de ascenso a la segunda planta y al lado de ésta una habitación con cortinas casi transparentes en la que se distinguía una cama: al parecer era un área para dar servicios sexuales.
Mónica descendió de la planta alta con un joven que llevaba en las manos un sixpack de cervezas Modelo, lo despidió en la puerta y se dirigió a la sala donde la esperábamos.
Mónica mide casi un metro con setenta centímetros. Viste pantalón de mezclilla ajustado y una playera polo. Su tez es blanca, su cabello rubio y sus ojos son verdes.
Después de las presentaciones de rigor comenzamos a platicar en un tono formal que en pocos minutos abandonamos.
–¿A qué te dedicas?
–Lo mío es el placer. Desde los dieciséis años me dedicaba al puro show. Caracterizaba y sigo caracterizando a Mónica Naranjo, Lorena Herrera, Maricela, Lupita D’Alessio, Lady Gaga, Cher. Hace unos diez años yo había terminado con mi pareja de siete años u ochos años. Varias amigas daban servicios sexuales, y una de ellas me retó y me dijo: “eres una perra para el show pero para la putería tú te mueres de hambre”. Entonces un día fui con una amiga llamada Silvia que daba servicios sexuales y le dije: pues ya vengo a ver cómo me va… Y me fue muy bien esa noche, gané como siete mil pesos. Silvia se quedó fría. Y Yo dije, ¡ay pues de aquí soy! Y de ahí para adelante.

Una hora puede salir desde cuatrocientos a ochocientos pesos, “penetración o servicio completo. Si es un matrimonio son mil quinientos a dos milpesos, dependiendo lo que quieran. Yo empecé ganando doscientos y cuatrocientos pesos, pero poco a poco me fui haciendo experta”, explica.
Mónica está en el negocio para cumplir con fantasías de personas que pueden tener un rol ordinario en la sociedad:
–Por ejemplo, hay hombres que les gusta vestirse de mujer. O también matrimonios que vienen conmigo porque les gustan los “detallitos”.
Tuve un cliente que me pidió andar conmigo en la calle. Tenía setenta y cuatro años y se vistió de mujer; y así anduvimos por la calle, paseando, abrazados y fuimos a comer a un restaurante y él pedía que nos tomaran fotos. Una vez también atendí a un masoquista. “Pégame, dime groserías”. Ay no, no, cómo crees”. Entonces le dije algunas groserías como: ay, pinche, tonto. “No, esas no, más fuertes”. Entonces yo me enojé y le comencé a dar con un cinturón y a gritarle. Eso le gustó mucho y terminó y me dio más dinero que el que habíamos acordado.
Pero así como este oficio pude ser divertido también puede ser muy peligroso. En los años que lleva Mónica en este negocio del placer pocas cosas le impresionan, pero hubo algo que sí le dio miedo:
–Un cliente me pidió un servicio. Era una persona común y corriente. Cuando terminó, fue al baño y dejó su cartera en un buró. Yo la vi: estaba gorda de mucho dinero. Cuando regresó del baño fue directo a su ropa, sacó una escuadra y fue hacia la cartera y contó su dinero frente a mí. A mí eso me aterró. Luego, con la pistola en la mano me dijo: “Está completo mi dinero. Una amiga tuya me robó mi dinero y yo sólo quería encontrar no a la que me robó sino quien me la pagara. Sinceramente yo esperaba que tú tomaras un billete de éstos, eso esperaba yo para meterte una bala en la cabeza”. Eso me dijo. Yo le contesté soy puta no ratera. Luego me pagó y se fue. Uyyy, fue horrible. Qué miedo.
Mónica trata bien a sus clientes porque su política es que a ella la tratan como ella trata, pero no siempre es así:
–Hace como diez años en el Hotel Rosales un policía judicial que quería conmigo, se apasionó conmigo, pero se puso muy necio. Siempre me decía que yo no anduviera con nadie más, que él me pagaría todo, que me mantendría. Muchas veces me mandó flores. Esa vez se enojó y con la cacha de su pistola me golpeó el pómulo y me abrió. La verdad no sé ni cómo pude escaparme, pero lo logré y seguí trabajando.

También dicen que con ella caen de todos los oficios y profesiones: políticos, profesionistas, hasta sacerdotes. “Hubo uno por ahí, por el centro, que andaba queriendo, pero no te platico porque…”
Le ha metido mucho dinero a su cuerpo: miles de pesos en implantes y en cirugías, “pero todo es inversión porque he cobrado buen dinero y eso me levanta la autoestima y me hace ver bien antes mis clientes”.
También reconoce que se ha inyectado sustancias nocivas, como aceites, para rellenar algunas partes como piernas y otras zonas, pero lo ha pagado muy caro porque las cirugías para retirarlas y las curaciones para descontaminar su piel son muy caras.
–En un conteo, rápido ¿cuántos hombres han estado contigo en estos años?
–Uy, mi amor. Muchos, he perdido la cuenta. Me he echado a Cuernavaca entero. Y los que no, están haciendo cola. Mira te voy a enseñar, mi celular en espera: son los que estaban hace quince minutos.
En la pantalla de su móvil aparecen treinta y tres contactos de Facebook que solicitaban una cita.
Mónica está interesada en administrar un lugar para dar placer, trabaja sola, y obtiene dinero de la crianza de perros de raza y de los shows que brinda. Eso sí, ha orientado a las chicas que se interesan por el sexoservicio: “cuando me vienen a consultar les digo: en esta vida hay las fracasadas, las mediocres y las triunfadoras, tú sabrás dónde quieres estar. Yo soy de las triunfadoras. En lugar de meterse vicio junten dinero, que ahorren para su vejez”.
–¿La manera en que eres, lo que eres y a lo que te dedicas te ha causado conflictos?
–Sí, tuve problemas con mi familia en un principio, principalmente con mi padre. Cuando estudiaba en la secundaria, mis amigos llegaron a buscarme a la casa. Tocaron la puerta y abrió mi papá, un hombre que toda su vida fue un machista. Los chicos preguntaron por mí y dijeron que buscaban a fulano de tal, mi padre preguntó de nuevo que a quién buscaban y los muchachos dijeron de nuevo fulano de tal. “No, aquí no vive esa persona”, dijo mi padre. “¿Cómo que no, si hemos venido varias veces a visitarlo?” respondieron mis amigos. “Dije que no. Quien vive acá es mi hija, Mónica. ¿La buscan a ella?” Sí, sí, dijeron los chavos. Entonces mi padre gritó desde la puerta: “¡Mónica: te están buscando tus amigos!” y yo bajé corriendo. Desde entonces respeto mucho a mi padre, entendió, me entendió, y desde ahí nos llevamos muy bien.

Epílogo. La entrevista se llevó a cabo en el marco de los preparativos para la XI Marcha de la Diversidad Sexual a celebrarse el sábado 29 de agosto de 2015, en la que Mónica participará desfilando y con un show al concluir la caminata. Mi contacto me explicó que Mónica ha sido siempre solidaria con estas expresiones y con el colectivo Lésbico, Gay, Bisexual y Transexuales y “Queer” (LGBTQ). “Cuando ha habido ataques a los compañeros ella ha estado ahí, apoyando con lo que puede. Pocas veces da declaraciones pero es una de las más entronas y nosotros la apreciamos mucho”, dijo.


El texto se publicò en el portal de Conburnados el 7 de julio de 2015: http://conurbados.com/morelos/category/ojocronico/
Postepílogo. El lunes 8 de febrero de 2016 Mónica fue asesinada a cuchilladas; esta nota y su entierro lo documenté, según se puede observar en el portal de La Unión de Morelos del jueves, 11 febrero 2016. http://www.launion.com.mx/morelos/sociedad/noticias/84956-recibe-muestras-de-carino-monica-devain-la-diva-en-su-entierro.html