Inmigrantes sin papeles: los mojados de Europa

 

Eduardo Mosches

 

El cielo azul, un sol que en su tibieza  parecía de perfecta primavera, en este domingo de inicios de febrero en plena Barcelona. Eran casi las doce del mediodía y crucé a lo ancho la muy céntrica Plaza de Cataluyna., lugar donde se concentrarían los manifestantes para marchar en apoyo a los huelguistas de hambre , inmigrantes sin papeles, que se mantienen en encierro en ocho iglesias de la ciudad , en protesta por la llamada  Ley de Extranjería y por la obtención de papeles migratorios para todos.

Esta manifestación , convocada por sindicatos de varias centrales Obreras, desde la no partidista CGT, Comisiones Obreras y la UGT, pasando por algunas organizaciones políticas de extrema izquierda, por  variadas ONGs, donde encontramos al cercano Colectivo de Solidaridad con la Rebelión Zapatista, Comisión de Defensa de los Derechos Humanos, Papeles para Todos, Mujeres por un Salario para el Trabajo sin Sueldo, hasta la revista El viejo Topo, en fin , una treintena de organizaciones sociales y religiosas.
Inicia la marcha a lo largo de una amplia avenida, la Vía Laietana, para llegar a la sede de la Delegación del Gobierno en Cataluña, una especie de sucursal del gobierno central en esta entidad.

Las decenas de miles de personas, alrededor de las cincuenta mil, presentaban variados tonos de pieles, desde el oscuro más intenso hasta el blanco gélido. Familias de trabajadores, con sus hijos en brazos, o caminando   éstos a la par, jóvenes con largos variados de cabello, alegres y ruidosos, diferentes hombres y mujeres portando carteles  donde se podía leer , en catalán, inglés, árabe o castellano,  ideas como “Ningún ser humano es ilegal”, “Contra la Prepotencia, desobediencia”, “ No a la violencia económica y racial”. El sonido estimulante de los tambores, con un tono dicharachero, de clara influencia tropical latinoamericana,  acompañaban la marcha y las consignas que pasaban de boca en boca:  “Contra la Europa blanca y racista”, “No al racismo ni a la  discriminación”. También se escuchaba, en clara remembranza rioplatense, la consigna de “ Se va acabar, se va acabar, la dictadura de Aznar“.

 Los inmigrantes -casi todos hombres- desfilaban por grupos nacionales, con bailes y cánticos disfrutaban su protagonismo, para olvidar que al otro día podrán ser nuevamente ignorados o menospreciados, como mínimo, en las calles o el trabajo. Los subsaharianos bailaban, los paquistaníes entonaban sus cánticos, algunos colombianos formaban su clásica mojiganga, con tambores y una gran calaca con blanco vestido de novia, un tul inmenso en el que era hasta posible cobijarse bajo su tela. Era importante la presencia solidaria de los catalanes , muchos jóvenes de ambos sexos con sus banderas que iban desde la negra anarquista , la roja comunista y la estrellada independentista, también estaba presente la bandera uruguaya, con su sol resplandeciente y redondo. No eran menos los de los treinta a los cincuenta años y no faltó el cartelito indicando la participación de gente de la tercera edad. La solidaridad se presentaba plena.

No eran pocos aquellos españoles o catalanes que hace veinte años  y no más, iban a trabajar a Alemania, por ejemplo, y sufrían no pocos desdenes y xenofobia por parte de los nacionales.  Y son ellos los que se encuentran marchando junto a los inmigrantes sin o con  papeles, para demostrar su rechazo a la Ley de Extranjería.

Resistencia e Inmigración

Esta ley , impulsada por la mayoría parlamentaria del Partido Popular(PP), partido gobernante, supone un recorte de derechos anteriormente establecidos, en concreto, las medidas son las de  privar a los inmigrantes indocumentados de los derechos de reunión, manifestación, asociación, sindicación o huelga. Además, de  recortar a los inmigrantes indocumentados el derecho de acceso a la educación superior y la imposibilidad de acceso a la función pública. Una reducción del derecho a la reagrupación familiar del inmigrante residente legal, al impedir que algunos familiares puedan acogerse a este derecho y dificultar su ejercicio. La  modificación del régimen sancionador, de forma que se permite la expulsión del país a los inmigrantes que no tuvieran permiso de residencia o trabajo,  por el mero hecho de no tenerlos, cuando la anterior ley no lo permitía. Y un fuerte endurecimiento de las condiciones para la concesión del permiso de residencia, obligando a demostrar una estancia de 5 años y no de 2 como antes.

Esta nueva ley de extranjería tiene como punto de partida la ley que se aprobó en 1985 bajo el gobierno del PSOE, y ha ido incorporando algunos cambios en muchos de sus apartados. En 1994, por ejemplo, la reforma que realizó introdujo más restricciones.  Una de ellas fue la eliminación del asilo por razones humanitarias. La razón que más se utilizó para justificar los cambios fue el supuesto abuso de su demanda.

El resultado fue un notable descenso de la solicitud. Por ejemplo, en 1993 se produjeron 12.615 solicitudes mientras que en 1997 fueron 4.975. Las resoluciones aceptadas fueron muy pocas: entre 1984 y 1994 se concedió asilo a 5.735 personas(el 6,6% de los solicitantes), y entre 1995 y 1996 se otorgó sólo a 707 personas.

Entre 1993 y 1998 más de 1300 extranjeros sin papeles han muerto en el espacio europeo, a manos de la policía o escapando de ella.

De acuerdo a algunos participantes del movimiento, en una corta y bastante ruidosa plática, a mitad de la marcha, realizada con José Berlanga, miembro de la CGT y secretario general del sindicato bancario de Banesco, nos dice que “ el objetivo de la reforma legal era atacar al colectivo más desfavorecido de entre los trabajadores, los extranjeros no comunitarios, los que más difícil lo tienen para su defensa, con el fin de aumentar su explotación y, al mismo tiempo, crear una presión para rebajar y empeorar las condiciones de trabajo de todos los trabajadores”. Mientras los cánticos continuaban y los lemas surcaban nuestro derredor, me dice Berlanga , que ante estos hechos la CGT decidió públicamente la afiliación de cualquier trabajador indocumentado, una forma clara de no aceptar la ley y luchar contra su imposición. Pues, finaliza diciendo, que todos los asalariados deben tener los mismos derechos.

Movimientos de resistencia

El Estado español se ha convertido en el escenario donde se producen muertes, como las que ocurren al intentar pasar no pocos por el mar en improvisadas balsas que parten del norte de África, tanto por los elementos naturales como por las acciones de las patrullas marinas españolas.
Si muchos de ellos, desafiando la nueva ley de extranjería , se han afiliado a la CGT y a otros sindicatos es porque entienden que sólo la solidaridad, aunque ésta también sea reprimida, y la lucha planteada, desde la movilización en la calle, es la única salida.

En el Estado español, la reivindicación de papeles para todos es bastante nueva. Como muchas otras luchas antirracistas, las acciones a favor de la regularización de los inmigrantes sin  papeles han sido llevadas, hasta el momento,  por asociaciones de solidaridad  y de inmigrantes con papeles.
La presencia de  estas asociaciones han dado asimismo, un protagonismo mayor a los propios inmigrantes ilegales en esta lucha.

La respuesta que los inmigrantes dieron a los ataques racistas en un pueblo del sur , El Ejido ( ocurrido hace tres años,  lugar donde se sufrieron persecuciones, ataques , incendios y desvalijamientos de sus casas y negocios durante tres noches con sus días, vividos por centenares de inmigrantes magrebíes, donde también se encontraban mujeres y niños), su auto organización en asambleas basadas en la democracia directa, significó un cambio radical en la orientación de la lucha por sus derechos. 

Estos movimientos y este  nuevo enfoque en la lucha por la regulación están influenciados por las acciones y los movimientos que surgieron anteriormente en otros países de Europa. Francia es , en parte, una fuente importante de inspiración. La ocupación en 1996, por trescientos inmigrantes sin papeles, de la iglesia de Saint Ambroise, fue el inicio de un movimiento capaz de unir su lucha con la de los trabajadores, los desempleados y los sin-techo.

En el ámbito territorial de España , hubo distintos momentos en los que el movimiento de inmigrantes apareció en escena, la última vez fue en Murcia. Esto debido, lastimosamente, al trágico accidente donde perecieron 12 trabajadores ecuatorianos, la monstruosa condición en la que viven los trabajadores temporales, volvió hacerse patente también.

Los inmigrantes ecuatorianos, a pesar de su gobierno, empezaron una serie de acciones para conseguir regular su situación y utilizar la solicitud de asilo. Se enfrentan a la política gubernamental que es la que los ha convertido en ilegales. Nos decía un inmigrante ecuatoriano:” Nuestra lucha es contra la miseria a la que nos aboca la sociedad actual. Para nosotros luchar por la libertad de circulación significa también, luchar contra la globalización y el neoliberalismo”.

Cerrado el último discurso, que por suerte eran cortos, sin la costumbre a la mexicana, de dejar exhausto a los asistentes después de andanadas de ideas y la totalidad, pasé por una de las iglesias donde se encontraban algunos de los inmigrantes en huelga , ahí en la iglesia del Pi, situada en pleno barrio gótico, observé la actitud solidaria y participativa de los ciudadanos y ciudadanas catalanes, que colgaban de los balcones carteles de apoyo, acompañaban a los  huelguistas por horas, y otros firmaban  en apoyo en posibles desplegados.

 El domingo termina con fiesta

A esta manifestación de miles de personas acudieron políticos y dirigentes sindicales, finalizando la misma, la periodista Nuria Ribó leyó un comunicado conjunto en el que se denunciaba “ el racismo institucional del Gobierno”. Siendo ya las dos y media de la tarde, y terminados los discursos y la gente se dirigían hacia lo que iba a ser la continuación de esta jornada solidaria y antirracista. Todos se dirigieron hacia la nueva rambla del Raval, donde durante más de diez horas, miles de personas bailaron y cantaron al son de las más diversas melodías para mostrar también de forma lúdica y jacarandosa su apoyo a los inmigrantes sin papeles. Unos veinticinco artistas y grupos musicales entre los que se encontraron Manu Chao, Paco Ibáñez, Adolfo Osta, lograron captar la atención de numerosos jóvenes, vecinos del barrio y otras personas que se acercaron en algún momento al lugar. Un final acorde con una jornada lúdica y consciente de la defensa de los derechos básicos del ser humano. Es bueno sentir que en este inicio de siglo la gente no quiera aceptar con pasividad los intentos de resquebrajar los basamentos substanciales de la democracia: la igualdad social entre los humanos.
La noche de ese día continuó  no haciendo caso al hecho del invierno, fue un día muy cálido. La primavera colgaba de la luna.

P.D. Este martes  llegó la dolorosa noticia de que diez inmigrantes de origen magrebí, entre ellos una mujer y un niño de menos de diez años, murieron ahogados tras naufragar la embarcación con la que pretendían llegar a alguna playa en Cádiz.  La foto de cuatro cadáveres sobre la playa golpea   fuerte, hablándonos muy suavemente y haciéndome recordar las muertes en nuestra frontera norte. Los clandestinos somos todos.

 

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