Crónica de un poeta al vuelo en Bellas Artes

Jesús Blas Hernández y Arturo Allende González

 

El pasado 30 de septiembre del año en curso, teniendo como marco el majestuoso Palacio de Bellas Artes, máximo escenario de las expresiones culturales en México, en la acogedora Sala Adamo Boari, se llevó a cabo la presentación del libro Museo de Esperpentos y Ensayos en Prosa bárbara Josué Mirlo, cuya selección poética y curaduría analítica, estuvo a cargo de Andrés Cisneros de la Cruz.

El libro es una innovadora obra en la que nueve literatos: Jorge Hiram Barrios, Ricardo Suasnavar, Marco Antonio Murillo, Eva Castañeda, Víctor Hugo Díaz, Carlos Aguasaco, Rubén Medina y Roberto López Moreno, siete mexicanos, un chileno y un colombiano, realizan un acercamiento crítico a la obra de Josué Mirlo, el prestidigitador de paisajes, el poeta esperpéntico, el poeta campesino, el POETA, así con letras mayúsculas.

Sin duda se trata de una obra que es un punto de partida, un encomiable esfuerzo por parte de la editorial Verso Destierro y de la Sociedad Cultural Josué Mirlo, no solo por difundir la obra del bardo de Capulhuac, sino sobre todo, por impulsar una nueva vertiente de conocimiento y valoración de ésta, desde la perspectiva del análisis crítico de plumas avezadas en el complejo arte de la literatura.

Que como lo dice el escritor José Luis Herrera Arciniega: Josué Mirlo encabeza la lista de poetas que comienzan la “tradición del sistema literario mexiquense, su labor poética inicia con la publicación en 1919, de “A la memoria del extinto poeta Amado Nervo”
Ojalá que el libro incentive el interés, por escudriñar con rigor técnico el valor literario de la obra mirliana, ahora desde la óptica promovida por Verso Destierro.

En la presentación del libro participaron como comentaristas las poetisas mexicanas Hortensia Carrasco Santos y Adriana Tafoya y el poeta argentino Pedro Salvador Ale, fungiendo como moderador el poeta Andrés Cisneros de la Cruz, quien como preámbulo de la presentación, formuló diversos apuntes y expuso interesantes reflexiones sobre la lírica poética de Josué Mirlo. Señaló que Josué plasmó una vida poética, que en su alcance metafórico supera la urbe del estridentismo, y en su condensación simbólica/ontológica se encuentra entre el modernismo y el poeticismo mexicano, constructor de su propia fenomenología.

Cisneros de la Cruz señaló, Mirlo es un poeta que coloca la metáfora como un catalejo que nos hace ver la vida de los objetos que se funden con el fondo. Que Mirlo es un poeta moderno, postcontemporáneo, que ya ejercía una crítica con la mirada apuntando hacia esta modernidad tardía y decadente que se vive a principios del siglo XXI.

Enfatizó que Josué Mirlo es un poeta actual, de ahí la importancia de leerlo; porque su poesía se vuelve necesaria como antídoto en el ruedo espectacular del engaño social. Que acercarse a Mirlo, es arribar a una poética de mirada honda, pues ya tenía en mente formar el primer hombre psíquico de una nueva y radiante humanidad, ya con el pensamiento liberado, feliz de arder, sin apagarse nunca.
De igual manera destacó la estética de Mirlo que se consolida por cuenta propia con los elementos sociales y culturales de su época, pero desde una episteme histórica diferente.

Expuso que uno de los motivos de la selección poética y crítica contenida en el libro, es generar un panorama lo suficientemente rico para entender la amplitud característica, por la que Mirlo puede ser un poeta para el escrutinio de los investigadores.

Con este marco dio paso a la intervención de los comentaristas. En primer término hizo uso de la palabra la poetisa Hortensia Carrasco Santos, quien con un estilo sobrio, expuso interesantes apuntes sobre el contenido de la obra, vinculándolos con el perfil poético de Mirlo.

El segundo comentario corrió a cargo de Adriana Tafoya, “la poetisa de la permanente sonrisa”, quien con un estilo más relajado, pero sin descuidar en cada una de sus reflexiones, el rigor técnico sobre la estructura y contenido del libro, sobre el valor intrínseco de la obra; todo ello asociado, sí a la riqueza y originalidad de la lírica mirlense, pero también a la congruencia ideológica del hombre, del maestro institutense, del poeta. Tafoya menciona: “Mirlo fue más bien un poeta de entre vanguardias; no fue un estridentista, porque su poética era bucólica. De algún modo el estridentismo fue una fuente para él, para desdoblar una estética del absurdo. La particularidad de su obra es la síntesis de sus influjos, Logró darnos una obra muy personal más allá del existencialismo y del estridentismo mismos”.

El tercer comentario lo hizo el poeta argentino-mexicano Pedro Salvador Ale, quien sin haberse puesto de acuerdo con sus colegas comentaristas, abordó en su intervención aspectos que no sólo resultaron acordes con la óptica de quienes le antecedieron en el uso de la palabra, sino que expuestos con un estilo más vehemente, resultaron un extraordinario cierre de la presentación del libro. Menciono: “Josué Mirlo era un cazador de sus propios asombros ante el deslumbramiento de las cosas de todos los días: el Sol, los árboles, el viento, los caminos, elementos aparentemente simples que en sus versos cobraban la dimensión del paraíso perdido de la infancia”.


Al término de las tres disertaciones magistrales, el selecto auditorio se volcó en nutridos y prolongados aplausos, en merecido reconocimiento al moderador y comentaristas de lujo.


Antes de concluir el protocolo de la presentación de la obra y como una acción fuera de programa, el moderador Cisneros de la Cruz, sugirió a los comentaristas dar lectura cada uno de ellos a un poema de Josué, de la selección contenida en el libro. 


El propio Andrés Cisneros inició con una sentida lectura de Imprecación, pieza literaria de acentuada tesitura estridentista, producida y publicada por Mirlo en 1964. Citamos:


Adriana Tafoya dio emotiva lectura a El Cristo Rojo, ese extraordinario poema reflexivo sobre la conducta humana maniquea que perpetúa antagonismos sociales a todas luces y en todo tiempo censurable, mezcla con audacia y efectividad el mito cristiano y la lucha de clases. Citamos:


Hortensia Carrasco seleccionó para su lectura el poema Autorretrato, en el que Josué se concibe en perspectiva un cura de una aldehuela pobre.
Cerró la ronda de lectura Pedro Salvador Ale, dando voz a El Loco, aquel que tuvo en su cerebro la simiente de un árbol gigante y que se murió mirando a la altura, cristalinamente florecida en astros.


La entusiasta ovación del público al término de la ronda de lectura, fue evidencia contundente de que la poesía de Josué Mirlo puede leerse y releerse y siempre disfrutarse.


A nombre de la Sociedad Cultural Josué Mirlo, el profesor Herminio González Zamacona, agradeció la presencia de los asistentes y a la editorial Verso Destierro por la publicación de la obra e hizo un reconocimiento público al poeta Andrés Cisneros de la Cruz, por su perseverancia y empecinamiento con el proyecto del libro. Acto seguido, la profesora María Salomé de Jesús Robles Mejía, hija de Mirlo, hizo entrega a los comentaristas de un ejemplar de la Antología Josué Mirlo. Obra selecta, recientemente publicada en el marco del 114 aniversario de su natalicio. Editado por el Gobierno del Estado de México a través de Consejo Editorial de la Administración Pública Estatal /CEAPE) dentro de la Colección Letras, de la serie Clásicos Mexiquenses, del Fondo Editorial Estado de México (FOEM). 


Como epílogo a este libro, el maestro José Yurrieta Valdés, expresa: “a 46 años de sus deceso, la egregia figura y la recia personalidad de Arnulfo Lorenzo Genaro Robles Barrera, más conocido como Josué Mirlo. El destacado cantor de Capulhuac, el admirado bardo del paisaje, tanto del natural en calidad de observador minucioso y detallista, como del humano, se levanta en el papel amoroso de hijo, de padre, de esposo, de ser humano excepcional que luchó a favor de la vida y también en contra de ella, sin desesperación, sin desmayo y con absoluta entrega al arte poético de tiránica exigencia, de trabajo ímprobo y minucioso… el genio superior de Mirlo, simplificó, de una manera sistemática y muy bella. Lo intricado de lo meramente conceptual y abstracto, para reducirlo a la expresión, sencilla y familiar. De lo común, de lo pintoresco y de lo sensiblemente inmediato, que maravillosamente se destila en su poesía…”


Josué Mirlo decía: “que a su espíritu le han de mirar los siglos pasar como una fuerte claridad de crepúsculo” y que “Quedó su pensamiento vencedor de la muerte”. Que su vida y obra sirva de fuente de inspiración para los poetas y literatos actuales y venideros. 


Ya que Josué Mirlo junto con Horacio Zúñiga Anaya y Enrique Carniado son un parteaguas y un referente de la vida cultural y artística del siglo XX, en el Estado de México y a nivel nacional.


Los mexiquenses en general y los capulhualquenses en particular, nos debemos sentir orgullosos de que la obra poética del hijo preclaro de nuestro pueblo y del Estado de México, se haya escuchado, analizado y disfrutado en el máximo recinto de la cultura y las artes de nuestro país: Josué Mirlo en Bellas Artes. ¡Salve príncipe de la metáfora!

 

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